11/9/08

No ha llegado el fin del mundo

(Escrito ayer en servilletas del Ávila antes de comer)

Esta mañana puede decirse que ha empezado a funcionar oficialmente el gran acelerador de partículas europeo (LHC) y no ha pasado nada grave. Por nada grave, me refiero a la aparición de un agujero negro que nos haya engullido en un pis pas.

Esta afirmación es estupenda, porque si pasa lo contrario –digamos, esta tarde- ningún blogueiro va a poder replicarme, colapsado gravitacionalmente como estará, en hiperdensa amalgama con su PC y su router.

Hace unos meses, leí que había varias demandas presentadas por ahí exigiendo que los jueces paralizasen con carácter de urgencia la puesta en marcha del acelerador de partículas porque iba a producir el susodicho agujero negro y, por ende, el fin del mundo.

Es sorprendente como, a medida que el conocimiento científico avanza, la resistencia contra el mismo crece (alguien debería escribir una elegante ecuación sobre ello) De momento, no vamos mal; pero me da la impresión de que, como no se tomen medidas con cierta urgencia para divulgar dicho conocimiento y hacerlo medianamente comprensible a los simples mortales, la cosa no pintará tan bien.

Y es que las fuerzas de la oscuridad, dirigidas por Sauron desde su Torre Oscura, no descansan, y sus acólitos, ya sea en forma de Nazgules del Vaticano, El Azahr o el exilio tibetano, u orcos de las facultades de pedagogía y telepredicadores del nuevo continente, van minando pacientemente la estructura mental de la civilización, (con los postjipis de la niu güei y los frustrados existenciales de toda laya seguidores de Iker Jiménez rellenando los intersticios)

Si dentro de unos años ya no queda gente cualificada para acceder a las facultades de Física o Exactas y los biólogos se dedican a demostrar que las especies no evolucionan, el trabajo estará hecho. Y el LHC tal vez sea conservado para mostrar a las generaciones futuras cómo nuestra época estaba tiranizada por un falso dios llamado Ciencia que ponía en cuestión la Palabra del Señor Oscuro y pretendía -¡oh vanidad de vanidades!- que el humano tenía derecho a intentar conocer la realidad.
Addenda del 12/09/08:
Es de justicia dar voz al criticado, así que, en el almacén de la barra virtual tenéis el affidavit de nuestros científicos apocalípticos presentado ante los tribunales hawaianos para detener el LHC. Versión original, incluido el curriculum vitae del científico Luis Sancho.
Además, por si alguien quiere comprarlos, aquí están los libros científicos de Luis Sancho:
Los ciclos de la economía y la historia: la III Guerra Mundial. (Ed. Arabea Kultur Taldea, Vitoria, 2004)
Los ciclos del tiempo: Dios, Universo y hombre. (Ed. arabea Kultur Taldea, Vitoria, 2008)
Sinopsis del primero:
De repente vivimos en una época distinta. La tranquilidad de los años 90, una década feliz, similar a los 'locos años 20', donde la gente gozaba de seguridad y riqueza, ha terminado. Y surge en su lugar bajo la ley del péndulo histórico un mundo orwelliano en crisis económica y guerra, parecido al mundo convulso que tras el gran crack bursátil del 29, trajo el fascismo y la II Guerra Mundial. ¿Cuál es el motivo de esos cambios cíclicos de la historia y la economía?Más allá de acontecimientos puntuales que ahondan en ese cambio, como la caída de las Torres Gemelas, esas transformaciones requieren de causas más profundas para poder ser explicadas. Este libro explora esas causas, relacionando los ciclos tecnológicos, económicos, políticos y culturales de la Historia Moderna y extendiendo su análisis al futuro más probable de esos ciclos.

2/9/08

Georgia 2008




Bien. Ya he vuelto de las vacaciones. Y todo para encontrarme a los colgados que rigen nuestros destinos amenazando a la madre Rusia con el aislamiento internacional. Para lo que sigue, he recibido la pertinente ayudita de Piolet. No es un informe trabajado y seguro que él tiene mucho que corregirme, pero es que si nos ponemos, se nos pasa el arroz. Seguro que completa y mejora este texto con sus sabios comentarios.


Tocaré dos puntos:

a) La invasión georgiana de Osetia del Sur, con el consiguiente intento de limpieza étnica y la ¿en exceso? contundente respuesta rusa. Obviamente, teniendo en cuenta que al tal Saakashvili, no lo han estado armando hasta los dientes Estados Unidos, Israel y Ucrania para que controlase las actividades de Al Qaeda y otras mafias en el desfiladero del Pankisi, no nos vamos a creer que se metió en su aventura veraniega para provocar la situación actual sin el visto bueno, como mínimo, de Condi Rice. (más o menos, como el capullo de Saddam Hussein en el 90) otra cosa, es que, al igual que al anterior, se le fuese la mano más de lo que sus mentores esperaban, que el podercillo es lo que tiene.

b) La impenetrable estulticia de los gobernantes de Occidente: cuando estos días oigo hablar de que Rusia se va a quedar aislada internacionalmente, me parece asistir a una fiesta de la antigua Bizancio, con sus Logotetas, sus Megaduques y sus Protonotarios, amenazando con fulminar algún anatema imperial contra el Turco. Estos señores siguen pensando en unos términos coloniales, como mínimo, obsoletos. A China, a India (junto con Rusia, casi la mitad de la población mundial) les sudan las narices lo que diga Estados Unidos y la Unión Europea. Si les unimos Irán, buena parte del Asia central, buena parte del resto de Asia y algunos sudamericanos díscolos, no sé yo quién está en condiciones de aislar a quién. Pues ahora voy y no te compro gas, hala. En realidad, todos somos demasiado interdependientes; aunque nunca se sabe: una nefasta conjunción de locos repartidos por los puestos adecuados puede hacer milagros, como sabemos.


El otro día, en un bar, cuando acababa de empezar el lío, un parroquiano intentaba explicar el caso a la moza que trataba de impresionar:

"Es como si el País Vasco se declarara independiente, y Francia les diera pasaporte francés a los vascos"

Yo repuse:

"Discrepo: es como si el País Vasco se hubiera declarado independiente, y Álava quisiera seguir siendo española".

Así, a lo bruto. En realidad, todo es más simple: si dijéramos: nosotros podemos hacer lo que nos de la gana –si podemos- porque somos nosotros y defendemos nuestros intereses. Nuestros enemigos no pueden hacer nada, porque va en contra de nuestros intereses. Obviamente, habrá que pensar que los demás piensen lo mismo y... pues que gane el mejor. Pero, claro, hay que convencer a los súbditos de que es que nosotros somos buenos y los demás, malos. Bueno.

Porque la cosa empezó en el año 91, después de aquel golpe de Estado frustrado por el Ejército Soviético; cuando el general jefe de la División Tamánskaya, no sólo se negó a disparar contra la gente, sino que exigió las órdenes por escrito y, cuando se las dieron por escrito, pidió un dictamen del Tribunal Constitucional de la URSS, lo que permitió al amigo Yeltsin encaramarse a un tanque de dicha división y echar el mitin. Igual actitud tuvo el Viceministro de Defensa y jefe de la Fuerza Aérea, Mariscal Shaposhnikov, que se negó a sobrevolar Moscú para intimidar ( y bombardear, llegado el caso)

Gorbachov se fue al peo, entre otras cosas, por la debilidad mostrada durante el golpe. Sus imágenes bajando del avión y su actuación posterior, totalmente desbordado, lo incapacitaban como líder de la Unión Soviética. Las imágenes de Yeltsin increpándole en la tele mientras decidía ilegalizar el Partido Comunista de Rusia fueron definitivas. Después, inmediatamente después, vino el desmembramiento de la Unión Soviética (que era lo mismo que el Imperio Ruso) decidiendo que las Repúblicas Socialistas Soviéticas serían en lo sucesivo estados independientes.

Todo entre unos cuantos aparatchiniki a quienes nadie había elegido y sin que mediara ninguna clase de consulta popular que le diera una apariencia de legitimidad al proceso.

Todo muy aplaudido por la así llamada Comunidad Internacional, u Occidente, compuesta -como sabemos- por una serie de multimillonarios a sueldo del mejor postor que controlan los medios de comunicación que fabrican esa cosa llamada opinión pública en las así llamadas democracias (de mercado).

A partir de ahí, ese dipsómano tan chisposo, se dedicó a regalar a sus colegas trapisondistas (con pasaporte israelí varios de los más representativos) la propiedad del pueblo ruso y a colocar democráticamente a los colegas no tan ricos en puestos de gobierno. Cuando el Parlamento ruso -no un modelo de representatividad democrática, cierto es- intentó abrir la boca, el chisposo dipsómano que había traído la Democracia a Rusia, lo disolvió a cañonazos ante el aplauso unánime de la Comunidad Internacional. 1993.

Nadie protestó, ni a ningún escritor de cartas al dominical de El País se le ocurrió quejarse de que un Demócrata-amigo-de-Occidente disolviera Parlamentos por el sencillo expediente del bombardeo. De hecho, desde hace unos años, aquella época se presenta en los medios occidentales como una especie de Arcadia feliz y democrática. Es lógico: Rusia no pintaba una mierda y los rusos pasaban hambre. Habíamos ganado y todo estaba bien.

Tras unos años en ese plan, la época dorada de los oligarcas, la cosa llegó a su culminación en 1998, cuando el saqueo de Rusia llegó al extremo con la quiebra del sistema bancario y la puñetera ruina de la mayor parte de la población.

Lamentablemente, una serie de errores de cálculo, llevaron al poder a Putin. Desde entonces, las cosas han cambiado. y, ahora resulta que Rusia no es ese gracioso asilo de indigentes cuyas riquezas naturales podían ser saqueadas gratis, como si fuera el Congo. Por consiguiente, Putin ha acabado con la democracia (?) en Rusia y es un tipo altamente chungo, que mete en la cárcel a honrados empresarios que no se han exiliado en Israel o en Londres y asesina periodistas amantes de la libertad.

¿Y Georgia?

Kartli-Kakhetio, uno de los microrreinos que componían lo que hoy llamamos Georgia, pidió la protección de Rusia allá por el último tercio del siglo XVIII frente a la expansión persa y entro en el Imperio ruso en 1801. Posteriormente, en guerras contra los imperios persa y turco, se incorporaron a Rusia los demás reinos, (Imeretia, Megrelia y Svanetia). Las minimonarquías locales fueron abolidas y la región fue gobernada hasta 1917 por un General-Gubernator ruso.

Desde entonces hasta la llegada del dipsómano feliz, fue parte del Imperio ruso y luego de la Unión Soviética, a la que daría ese gran hombre del bigote al que la propaganda capitalista le ha endilgado las masacres perpetradas por los ejércitos occidentales (japos incluidos) y los genocidios de Trotski en los años 20. Tener un malo oficial es algo muy saludable para que la gente sepa qué debe opinar.

Cuando el dipsómano feliz se hizo con el poder y se encargó de desmembrar la Unión Soviética, según las fronteras de las Repúblicas Socialistas Soviéticas que la componían, Georgia fue una dellas. Zviad Gamsajurdia, un literato nacionalista amargado (variedad de disidente), que había pasado dos años en cárceles soviéticasde 1977 a 1979, y después un ostracismo absoluto hasta la Perestroika, fue elegido en 1990 Presidente del Soviet Supremo de Georgia y después, en 1991, su primer presidente. Tal vez su trayectoria explique su furia destructiva contra un sistema y una sociedad por los que se sentía maltratado. En seguida tuvo que bregar con la insurrección de los osetios del sur y los abjasios, muy cabreados por el hecho de que se les liquidara su estatus de Región Autónoma (eran una mierda de cultura y además llenas de rusos, por lo que no tenían derecho a ser verdaderos georgianos y ni siquiera a tener universidad, como hasta entonces)

Un golpe de Estado sangriento en 1992, seguido de la correspondiente guerra "civil" hasta 1993, en que Gamsajurdia supuestamente se suicidó en una remota aldea montañesa (es curioso cómo trata este tema la wikipedia). Se llegó a una especie de acuerdo con tropas rusas incluidas como garantes de cierta paz en la zona. Shevernadze, antiguo ministro de exteriores de Gorbachov fue puesto de presidente.

Shevernadze, antiguo jefe del KGB y Ministro del Interior de Georgia en 1972, fue cooptado al Politburó por Gorbachov y nombrado, como es sabido, ministro de Asuntos Exteriores. Muy amado de Occidente y con fama de civilizado que incluso yo me había credo, aún tiene una causa abierta en la Duma por haber firmado un acuerdo de delimitación de fronteras marítimas con los estados Unidos en el que Rusia perdió una barbaridad de kilómetros cuadrados en el Pacífico. Cuando la cosa se puso fea, acusó a Gorbachov de encaminarse a la dictadura (¿les suena?) y abandonó el barco.

Una vez presidente de Georgia, se deshizo de los golpistas que lo nombraron (Kitovani y Yoseliani) y, gracias a su “prestigio internacional”, logro la entrada en la ONU, se comporto de forma moderadamente antirrusa, pero sin ir mas lejos. Mientras tanto, la familia y allegados se dedicaron a la habitual tarea de forrarse a costa del Estado.


Finalmente, hubo una cosa espontánea llamada "Revolución de las rosas" y en 2005, los americanos dieron un empujoncito como presidente a un pijo acomodado, graduado de la Escuela Diplomática de Kiev en tiempos soviéticos, postgrado en Derechos Humanos (manda cojones) por Estrasburgo, becado en Columbia y empleado de un rico bufete norteamericano como experto en Rusia, es decir, en representar a mafiosos rusos. Volvió a Georgia después de 1995, desempeñando varios cargos políticos, en 2001 fundó su propio partido, fue elegido jefe de la Asamblea de Tbilisi en 2.002 y... Curiosamente, Zúrab Zhvania, que fue jefe del partido pro-Shevernadze y del Parlamento en los 90, que fue quien trajo a Shaakashvili de América en el 95, falleció en extrañas circunstancias el año pasado. Nunca faltan malas lenguas que acusan al poder de su desaparición, por aspiraciones al mismo.

El tal Saakashvili. Durante los últimos tres años, se ha dedicado a gastar buena parte de la ayuda internacional en comprar armas a Estados Unidos, Israel y Ucrania. Aunque no toda: gracias a la ayuda exterior y a las remesas de los emigrantes georgianos huidos a Rusia en la época dorada de Shevernazde, el país levantaba cabeza poco a poco. Por cierto, esos emigrantes sí que son cientos de miles, pero, casualmente, se fueron a Rusia, donde la cosa iba mejor. Es extraño que haya habido – según nos cuentan ahora los sesudos analistas al uso- una limpieza étnica a cargo de los rusos, y que los limpiados se vayan al territorio del limpiador. En todo caso, habría sido un caso único. Misterios del alma caucásica.

Tanto Georgia como los territorios escapados a su control son tierra de mafias varias. Lógico. Siempre viene bien tener un sitio sin ley. Véase Kosovo, independizado para que los estadounidenses tengan en plena Europa una base extraterritorial cuyo no-Gobierno controlan ellos y sin tener que responder ante nadie.

Georgia es importante por tres cosas:

a) Primera y principal: es el paso obligado de los oleoductos y gasoductos que traen a Europa los combustibles de Asia Central sin pasar por Rusia.

b) Relacionado con lo anterior: era necesaria para que los americanos pudieran seguir aprovisionando a Al Qaeda en Chechenia y mantener un absceso en el culo del oso ruso.

c) Sirve para debilitar a Europa, el principal competidor de las multinacionales que controlan Estados Unidos. A base de apoyar en los gobiernos europeos a gente como Aznar, Berlusconi o Sarkozy (los Gobiernos de Su Graciosa Majestad, se dan por supuestos) y de presionar para incluir a toda prisa en la UE a sitios donde se debate en el Parlamento el nombramiento de Jesucristo como Rey del país, cuyo paradigma han sido los gnomos clónicos polacos, se consigue que nunca haya un número de teléfono al que llamar y que Europa siga sin contar para nada, difuminando su personalidad hacia regiones remotas y -de paso- teniendo un presupuesto permanentemente dedicado a financiar nuevas adquisiciones de inmaculada e incorrupta trayectoria cuyas mafias pueden beneficiarse del mercado único.

Precisamente, todo el asunto georgiano ha venido estupendamente para aprobar de golpe lo del escudo anti inexistentes misiles iraníes y norcoreanos, cuya finalidad más importante, aparte de financiar la industria armamentística norteamericana con cargo al contribuyente, sigue siendo mantener Europa convenientemente dividida y dejar claro a quién obedecen determinados miembros de la Unión. Tarde o temprano, nos tendremos que enterar de esto.


30/8/08

Cajal



Mientras Piolet y Piños me echan un ojo a un panfleto sobre la cosa de Georgia que espero colgar mañana, estoy con Cajal. Es reconfortante. Ha sido reconfortante en Conil y es reconfortante ahora. Además, bajo esta estatua medioyacente jugaba yo en los columpios del Retiro cuando era un enano.


"... Aquella singular manera de discurrir de pitagóricos y platonianos (método seguido en modernos tiempos por Descartes, Fichte, Krause, Hegel y recientemente -aunque sólo en parte- por Bergson), que consiste en explotar nuestro propio espíritu para descubrir en él las leyes del Universo y la solución de los grandes arcanos de la vida, ya sólo inspira sentimientos de conmiseración y de disgusto. Conmiseración, por el talento consumido persiguiendo quimeras, disgusto, por el tiempo y el trabajo lastimosamente perdidos.


La historia de la civilización demuestra hasta la saciedad la esterilidad de la metafísica en sus reiterados esfuerzos por adivinar las leyes de la Naturaleza. con razón se ha dicho que el humano intelecto, de espaldas a la realidad y concentrado en sí mismo, es impotente para dilucidar los más sencillos rodajes de la máquina del mundo y de la vida.


Ante los fenómenos que desfilan por los órganos sensoriales, la actividad del intelecto sólo puede ser verdaderamente útil y fecunda reduciéndose modestamente a observarlos, describirlos, compararlos y clasificarlos, según sus analogías y diferencias, para llegar después, por inducción, al conocimiento de sus condiciones determinantes y leyes empíricas.


Otra verdad, vulgarísima ya de puro repetida, es que la ciencia humana debe descartar, como inabordable empresa, el esclarecimiento de las causas primeras y el conocimiento del fondo sustancial oculto bajo las apariencias fenomenales del Universo. como ha declarado Claudio Bernard, el investigador no puede pasar del determinismo de los fenómenos; su misión queda reducida a mostrar el cómo, nunca el porqué de las mutaciones observadas. Ideal modesto en el terreno filosófico, pero todavía grandioso en el orden práctico; porque conocer las condiciones bajo las cuales nace un fenómeno, nos capacita para reproducirlo o suspenderlo a nuestro antojo, y nos hace dueños de él, explotándolo en beneficio de la vida humana. Previsión y acción: he aquí los frutos que el hombre obtiene del determinismo fenomenal."
(Me encanta saber que, cuando yo tenía 14 años y pensaba más o menos así, contra casi todos mis profesores, tenía de mi parte a un premio Nobel, aunque yo no lo supiera - ni ellos tampoco)

Santiago Ramón y Cajal. "Los tónicos de la voluntad, reglas y consejos sobre la investigación científica". Espasa-Calpe, col. Austral, 9ª ed. 1971.
Resulta, sobre todo, especialmente reconfortante pensar que había un señor en España, en 1897, que publicase un libro cuya función era aleccionar a los jóvenes investigadores científicos para que no desfallecieran, los pobres. Y que lo que dijo hace más de 100 años siga siendo válido hoy día.

23/8/08

Pensamientos playeros

Pues aquí estoy en el Puerto de Santa María, en el bar más parecido a un bar que he encontrado hasta ahora. Digo lo más parecido a un bar y no un bar bastante majo, porque P.A.I.C. no tiene grifo de cerveza. Por lo demás, impecable.
Ya sé que es un defecto notable, pero, dado que estamos en Andalucía y los C.H.S.F. (incluso el sector Cazalla de la Sierra de CHSF) no terminamos de estar conformes con la forma de tirar las cañas de aquí, tampoco es tan grave.
(Nota desagraviante para andaluces: en Madrid, ya casi no quedan bares donde sepan tirar las cañas como Baco manda)
Charlo con el camarero y escucho la música (Tiene diversos equipos desparejos rodeados de Cd's, como debe ser) y observo que todas las canciones tratan de un estropicio hormonal que la madre naturaleza nos dio para que los machos y las hembras se atraigan mutua y recíprocamente con la finalidad de aparearse y perpetuar la especie. Y, dado que, en realidad, la única razón de ser de toda especie, desde los hongos mucilaginosos (v.l.r.) hasta nosotros, primates superiores, es perpetuarse, el estropicio hormonal ocupa en nuestros pensamientos casi todo el tiempo que no empleamos en poner a parir al jefe (antaño "macho alfa") Por tanto, lógico que los bonitos temas reflejen estadísticamente esta realidad.
Me imagino que por eso me gustan Siniestro Total y los Ilegales, que cantan de cosas razonables como bares, peleas, carreras de coches e incluso de que las osamentas carecen de pene. La verdad es que el problema de los humanos es el estar dotados de un lenguaje lo suficientemente complicado, no sólo para permitir la tradición de conocimiento no experimental entre generaciones sucesivas, con el consabido efecto acumulativo que hemos convenido en denominar cultura. No sólo, porque el lenguaje de los chimpancés y de los gorilas también les permite eso, aunque en grado notablemente menor. El verdadero problema es que es lo suficientemente complicado nuestro lenguaje como para ocupar el lugar de la realidad.
Pero -ojo- no abomino de él, ya que, como subproducto de la subsiguiente civilización, nacieron los bares.
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Nota bene: Aunque esté de vacaciones, soy un C.H.S.F., y eso se nota en que es la primera vez que vengo solo a este bar y un cliente nativo acaba de pedirme que le active la máquina del tabaco.

18/8/08

Playa

Lo sé, lo sé: debería haber colgado un cartel que dijera "Cerrrado por vacaciones hasta el 1 de septiembre", pero hasta eso me ha dado pereza: lo vas dejando, lo vas dejando y...

Como mañana me voy a la playa (la playa es un sitio para pasear por la noche oyendo el mar; a ser posible, cogido de la mano de alguien adecuada) me ha entrado un súbito ataque de energía y os diré algo.

"El presente es el futuro del pasado. La otra noche, cuando regresaba en coche a Boston, miré hacia la margen opuesta del río, hacia el poco llamativo horizonte de East Cambridge, y lo vi tal como hubiera podido verlo un hombre del siglo XIX: con un esplendor parabólico y luminoso, continua y fríamente encendido, de pirámides, de cubos de luz. Cada edificio era como una gigantesca linterna perforada que encontraba su gemela en el negro río y llenaba el cielo de dorados efluvios de energía. Incluso los brillantes anuncios luminosos -Feria de la Alimentación, Compañía Electrónica de América- parecían magníficos, inexplicables y hasta llenos de autoridad, de tan extraños. ¿Quién había puesto allí esa maravilla? Parecía como si sólo una raza de dioses pudiese habitar y dotar de energía a esa cinta de lo futuro que se desplegaba en la otra orilla del río Charles. Me quedé desconcertado, como un extranjero."

Un conocido me recomendaba vivamente a un individuo denominado John Updike. Al parecer, escritor americano. Uno de esos que salen en Babelia como presupuesto fáctico y que, si dices que no sabes quién es, te miran condescendientes. Bueno, a mí me sonaba (del Babelia, más que nada) y, hurgando en una de mis cajas de libros para tablero, encuentro una novela suya: " La feria del asilo". En descargo del autor, hay que mencionar que es su primera novela. Vale. Pero su editor no tiene excusa. Salvo que el tipo fuera el rey de las extracciones.

La abro y me encuentro con el párrafo anterior. Hacía mucho que no me pasaba: cerrar un libro y mandarlo a tablero ("sector 2 un euro") antes de terminar la primera página. Vale: la traducción es sin duda calamitosa. Pero, por mala que sea la traducción, los conceptos están ahí. Y estoy hasta los cojones de que un imbécil a sueldo de un poder fáctico editorial me diga desde las páginas de un periódico lo que debo leer. Entendido. Hay que leer basura. Así no nos preocuparemos por temas interesantes y podremos follar con tías intelectuales, incluso pedagogas o psicólogas.

En cambio, ayer me leí un best-seller apestoso de principios de los 90 sobre una hipotética conjura postcomunista en la Unión Soviética en la que, al final, hasta moría Saddam Hussein a manos de un general ruso que conspiraba contra Yeltsin. Una mierda a todos los niveles que nadie que no tuviera los huevos que tengo yo reconocería jamás en público haber leído. Pero dice esto:

"Pero le inquietaba una idea que le rondaba por la cabeza: una vez más sus pensamientos volvieron a Elizabeth Thorn, alias Judith Farrell. Tiempo atrás la había amado. Uno de los defectos biológicos del hombre, decidió, es su incapacidad para dejar de amar a una mujer. Bueno, podías deshacerte de ella, esquivarla, odiarla, amar a otra, pero una vez el amor ha arraigado no se erradicaba por completo. La herida podía cicatrizar, pero algunos fragmentos de la punta de la flecha quedarían incrustados permanentemente para que recordaras dónde te había alcanzado. Eso si eras un hombre.

Las mujeres -Toad lo sabía bien- no padecían esa deficiencia biológica. Una vez se libraban de tí, la madre naturaleza dejaba completamente limpio el panorama de su líbido, tan limpio como la arena de la playa barrida por una ola, listo para que la siguiente víctima dejara en él sus huellas como Robinson Crusoe. Y para que, como un incauto, estuviera convencido de que era el primero y el único. Asombrosamente, para ella lo sería."

Vale. El estilo no está muy pulido y los símiles son patéticos. Aunque (en traducción) no tiene nada que envidiar al literato reconocido por El País. Pero el hombre suelta grandes verdades del modo más inocente nada más abrir el libro. "El jinete rojo" Stephen Coonts (presumible pseudónimo). No se lo vayan a comprar si por casualidad lo encuentran en El Rastro, que es muy malo; de hecho, esta misma tarde va a la caja de la BFI de libros gratis, el que quiera que se los lleve.

Ya sé. Ustedes pensaban que yo iba a romper mi silencio vacacional hablando de Mauritania, o de Georgia y sus oleoductos. Pero, ya ven: no.

Es que me voy a la playa.

Nota Bene:
Aunque a Piolet le pese, lo del telediario de ayer eran unos T-62 costrosos y sin otro gadget que unas parrillas anti-RPG soldadas a los lados: no eran rusos. Tampoco georgianos; seguramente, sudosetios. Lo que significa que, al contrario que los americanos, los rusos tampoco se habían dejado una pasta en armarlos (total, ¿para qué?)

Coda:
¿Alguien recuerda el desfiladero del Pankisi?