Mostrando entradas con la etiqueta Esquelas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esquelas. Mostrar todas las entradas

5/9/06

Y sigue, y sigue...



Bueno, ya que Blogger está en plan peñazo y me cuesta varios intentos subir imágenes, de momento dejo ésta, pero tengo más preparadas, qué os creéis.
Os aseguro que ya no cuelgo más esquelas. Es sólo para que se aprecie la continuidad del fenómeno desde los aledaños del 18 de julio (de 2006) No sé si esto es normal. Parece que sí

Por otra parte, observo que en otros campos el nivel de imbecilidad sigue su vertiginosa carrera hacia el cero absoluto, por más que parezca imposible o, cuando menos, difícil.

En El País de hoy viene un artículo de una señora denominada Adela Cortina (a quien se describe como catedrática de Ética y ¡Filosofía Política! de la Universidad de Valencia, así como directora de la Fundación Étnor, que debe ser una cosa sumamente profunda y comprometida) hablando de algo de tan rabiosa actualidad como es el Proyecto Gran Simio.

Juro por Palas Atenea y por el Bushido que, al comenzar su lectura, esbocé una amarga sonrisa pensando que, como parecía lógico, la expresada docente se acogía al noble recurso de la ironía. Pero qué va, qué va... Iba en serio. No se adhería, como buena progre; antes al contrario: criticaba acerbamente.

Primero, porque el Proyecto habla de “los simios”, y no de “los simios y las simias”, arremetiendo la docta catedrática incluso contra el pobre traductor (o traductora) (o camarada Loreta) que había incurrido en la ignominia de no traducir al lenguaje políticamente correcto “The Great Apes Project”.

Pero la cosa no acaba ahí, qué va. Segundo: a renglón seguido, procedía a desacreditar el Proyecto porque no incluye a los monos (y monas) pequeños. ¿Qué pasa, que ponemos el límite en el tamaño, o -lo que es peor- en el parecido con el vil humano? ¡Pues sí! ¡Ay Dios...!

El articulillo discurre hacia su fin a través de un análisis surrealista de la fatuidad humana, que discrimina a los seres (y las seras) (y la camarada Loreta) según se nos parezcan más o menos.

Eso sí, en una pundonorosa tentativa de justificar su sueldo universitario, toda esta sucesión de despropósitos va minuciosamente aderezada con citas de (por orden de aparición):

Richard Ryder, Kant (Don Immanuel), Peter Singer, Jeremy Bentham, Tom Regan, Hermann Daggett y Francisco de Asís (San)

Al parecer, se trata de una seria contribución al combate dialéctico contra una nefasta desviación ideológica que yo desconocía hasta que esta señora me ha iluminado, llamada “Especismo”; consistente al parecer en preocuparnos más por la especie humana que por otras especies, por el mero hecho de que nosotros pertenecemos a ella; argumento pueril y absurdo donde los haya. He sacado la conclusión de que el Especismo es una cosa la mar de chunga. No sé vosotros.
De todas formas, en medio de este océano de depravación he encontrado un puntito de luz. Al parecer, ZP ha hecho caso de mis insistentes emilios y cree haber encontrado la forma de quitar de en medio a Elena Salgado sin que le saque un ojo, proponiéndola candidata a presidir la OMS. Eso, lejos, lejos.

3/9/06

Estamos locos o sólo gilipollas?







Sencillamente me empiezo a preguntar si en este puñetero país nos estaremos volviendo todos locos. Me incluyo porque a lo peor el que se ha vuelto loco hace tiempo soy yo y por eso no me entero de las cosas.
Como este tipo de delirios llevan tiempo apareciendo en la prensa, tras miles de años de ausencia, me he limitado a coger hoy, domingo 3 de septiembre de 2006 (no 1936, ojo) dos de el País y dos de el Mundo (es fácil saber de qué periódico procede cada una). Obsérvese lo variado del estilo. En algunas se recupera el viejo vocabulario, como si los años no hubieran pasado por nosotros. En otras, el nivel de cursilería progre es como para tirarse de los pelos.
Pero bueno, ¿a dónde coño vamos? ¿estamos gilipollas?
Menos mal que, por lo menos, hemos ganado el mundial de baloncesto, que eso une mucho.
España! bom bom bom! (aunque sea con águila)
Sigo pensando lo mismo de el otro día.