El Antiguo Testamento, que los cristianos (ateos inclusive) compartimos con los judíos y, en su versión desordenada, con los musulmanes, cuenta la historia de una horda de beduinos bastante salvajes, adoradores de un dios completamente psicópata. Viene a ser como El Señor de los Anillos, pero con sexo.
Si algún escritor de best-sellers americano tuviera la idea de contarlo en lenguaje bestselleresco, se forraría. Suponiendo que alguna editorial tuviera valor para publicar el resultado, que no lo creo: supongo que las amenazas de muerte lloverían desde todo el espectro de los creyentes.
Así pues, aquí reproduzco para ilustración de las jóvenes y descreidas generaciones un par de pasajes de cuando el pueblo de Israel invadió la tierra prometida. Sigo la edición de 1884 de D. Félix Torres Amat, que es algo más arcaizante que la clásica Nácar-Colunga.
NÚMEROS XXXI: Son exterminados los Madianitas. Ley sobre el botín.
1. Habló después el Señor á Moysés diciendo: 2. Toma primero venganza de lo que han hecho á los hijos de Israél los Madianitas, y después de eso irás á juntarte con tu pueblo. 3. Al punto Moysés, ármese, dijo, alguna gente de entre vosotros para salir á dar batalla, y ejecutar la venganza que el Señor quiere tomar entre los Madianitas. 4. Escójanse mil hombres de cada tribu de Israél para salir á campaña. 5. Y fueron elegidos mil de cada tribu, , esto es, doce mil prontos para combatir: 6. Los que envió Moysés con Phinées, hijo del sacerdote Eleazar; entregéndole al mismo tiempo los instrumentos sagrados, y las trompetas para dar la señal del combate. 7. Trabada la batalla contra los Madianitas, como los hubiesen vencido, mataron á todos los varones, 8. Y á sus reyes Eví, y Recem, y Sur, y Hur y Rebe, cinco ´ríncipes de la nación; pasando también á cuchillo á Balaam hijo de Beor. 9. Y se apoderaron de sus mujeres y niños, y de todos los ganados, y de todos los muebles: saquearon cuanto pudieron haber á las manos. 10. Ciudades, aldeas y castillos todo lo devoró el fuego. 11. Y tomando los despojos y todas las cosas que pillaron, tanto de hombres como de bestias, 12. Lo condujeron á Moysés y al Sumo Sacerdote Eleazar y á toda la multitud de los hijos de Israél: llevando los demás utensilios al campamento en las llanuras de Moab, á la orilla del Jordan, enfrente de Jerichó. 13. A la vuelta Moysés y Eleazar Sumo Sacerdote, y todos los príncipes de la Synagoga salieron á recibirlos fuera del campamento. 14. Y enojado Moysés contra los jefes del ejército, y los tribunos y centuriones que venian de la guerra, 15. Dijo: ¿Cómo es que habeis dejado con vida á las mujeres? 16. ¿No son esas las mismas que por sugestion de Balaam sedujeron á los hijos de Israél, y os hicieron prevaricar contra el Señor con el pecaminoso culto de Phogor, por cuya causa fué también castigado el pueblo? 17. Matad pues á todos cuantos varones hubiere, aun á los niños, y degollad á las mujeres que han conocido varon: 18. Reservaos solamente á las niñas y á todas las doncellas; 19. Y permaneced por siete días fuera del campamento. (...) [Siguen minuciosas instrucciones sobre purificación de los soldados y reparto del botín]
En este segundo pasaje, Jehová da a través del amigo Moisés las instrucciones pertinentes al pueblo de Israel para entrar en la tierra prometida.
DEUTERONOMIO VII: Prohibe Dios á los Israelitas todo trato con los idólatras: les manda exterminar á los Channaneos; y promete toda suerte de felicidades á los que guardaren sus mandamientos.
1. Cuando el Señor Dios tuyo te introdujere en la tierra que vas á poseer, destruyere á tu vista muchas naciones, al Hethéo, y al Gergezéo, y al Amorrhéo, al Channanéo, y al Pherezéo, y al Hevéo, y al Jebuséo, siete naciones mucho más numerosas y robustas que tú. 2. Y te las entregare el Señor Dios tuyo; has de acabar con ellas sin dejar alma viviente. No contraerás amistad con ellas, ni les tendrás lástima: 3. No emparentarás con las tales, dando tus hijas á sus hijos, ni tomando sus hijas para tus hijos, 4. Porque seducirán á tus hijos para que me abandonen, y adoren á dioses extranjeros: con lo que se irritará el furor del Señor, y bien presto acabará contigo. 5. Por el contrario, esto es lo que debeis hacer con ellos: derribad sus altares y haced pedazos las estatuas, talad sus bosques profanos, y quemad los ídolos. 6. Porque tu eres un pueblo consagrado al Señor Dios tuyo. Tu Señor Dios te ha escogido para que seas pueblo peculiar suyo, entre los pueblos todos que hay sobre la tierra. 7. No porque excedieses en número á las demás naciones se unió el Señor á vosotros, y os escogió; puesto que al contrario sois en menor número que todos los otros pueblos: 8. Sino porque el Señor os amó, y ha cumplido el juramento que hizo á vuestros padres. Por eso con mano fuerte os sacó y redimió de la casa de la esclavitud, del poder de Pharaon, rey de Egypto. 9. Por donde conocerás que el Señor Dios tuyo, él mismo es el Dios fuerte y fiel que guarda el pacto y conserva su misericordia por mil generaciones para con aquellos que le aman, y observan sus mandamientos; 10. Y da luego el pago á los que le aborrecen, perdiéndolos sin mas dilación, y dándoles al punto su merecido. 11. Guarda pues los preceptos y las ceremonias y las leyes que yo te mando hoy observar. 12. Si después de oidas estas leyes las guardares y cumplieres, tambien el Señor Dios tuyo te guardará el pacto y la misericordia que juró a tus padres; 13. Y te amará, y multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre, y el fruto de tu labranza, tus granos, y vendimia, el aceite y las vacadas, y los rebaños de tus ovejas en la tierra que juró a tus padres que te daría. 14. Bendito serás entre todos los pueblos: no se verá entre vosotros estéril en ningún sexo, así en los hombres omo en los ganados. 15. Desterrará de ti el Señor toda dolencia y aquellas enfermedades ó plagas pésimas de Egypto, que tú sabes, no te las enviará a ti, sino á todos tus enemigos. 16. Exterminarás todos los pueblos que tu Señor Dios pondrá en tus manos. No se apiaden de ellos tus ojos, ni sirvas á sus dioses; para que no sean ellos causa de tu tuina. 17. Tal vez dirás en tu corazon: Estas naciones son mas numerosas que yo, ¿como he de poder destruirlas? 18. Mas no las temas; acuérdate de lo que hizo el Señor Dios tuyo con Pharaon y con todos los Egypcios, 19. De aquellas terribles plagas que vieron tus ojos, y de los prodigios y portentos, y de la mano fuerte, y del brazo extendido con que te libertó el Señor Dios tuyo. Lo mismo hará con todos los pueblos á quienes temes.
20. Además de esto el Señor Dios tuyo enviará tábanos contra ellos hasta consumir y perder á todos los que de ti escaparen y hubieren podido esconderse. 21. No tienes que temerlos; porque tu Señor Dios está en medio de ti, Dios grande y terrible. 22. Él mismo irá consumiendo á tu vista estas naciones poco á poco y por partes. No podrás acabar con ellas de un golpe; á fin de que no se multipliquen contra ti las bestias fieras del país. 23. El Señor Dios tuyo pondrá á estos pueblos en tu poder, y los irá destruyendo hasta que del todo desaparezcan. 24. A sus reyes los entregará en tus manos, y borrarás sus nombres de debajo del cielo: nadie te podrá resistir hasta que los aniquiles. 25. Quemarás en el fuego sus ídolos: no codiciarás la plata y el oro de que fueron fraguados, ni tomarás poco ni mucho de estas cosas, no sea que te sirvan de ocasión de ruina, siendo como son abominables al Señor Dios tuyo. 26. Ni meterás cosa alguna de ídolo en tu casa, porque no vengas á ser anatema, como él lo es. La detestarás como inmundicia, y la abominarás como suciedad y horruras; por cuanto es un anatema.
Otros pasajes recomendables son:
Deuteronomio XX: Leyes de guerra. Orden de exterminar a los Channanéos.
Josué VI: Toma de Jerichó a sangre y fuego.
Pero, bueno, que luego la gente se me queja de que hago postios muy largos.