El domingo pasado andaba yo husmeando por el Rastro, como acostumbro hacer cuando me sobran unos eurillos, y me encontré con este libro, cuyo título me encandiló. Valía tres euros y el librero -que me conoce- confesó después de abonarlos sin rechistar que había estado tentado de regalármelo al notar mi expresión codiciosa.
La verdad es que el contenido no desmerece del título. Arranca así:
"De aquellos dolores para la Patria que se llamaron en la segunda y tercera decena de este siglo "Campañas de Marruecos", surgió esta pléyade de militares ilustres que han organizado y dirigen ahora nuestro magno Movimiento nacional, asombro del Mundo entero, y particularmente de la Europa occidental, que ve hoy, admirada, cómo el heroísmo y arrogancia de tan capacitados Generales, asistidos de un pueblo celoso de su independencia, sirve de dique a la odiosa expansión comunista, azote de la Civilización en el siglo XX."
Creo que he descubierto una de las fuentes primigenias en que abrevan las Nuevas Generaciones llamadas por designio divino a salvar la Historia de la Patria de las mixtificaciones historiográficas marxistas-polanquistas.
En otro puesto, encontré este otro libro intitulado:
La verdad es que el contenido no desmerece del título. Arranca así:
"De aquellos dolores para la Patria que se llamaron en la segunda y tercera decena de este siglo "Campañas de Marruecos", surgió esta pléyade de militares ilustres que han organizado y dirigen ahora nuestro magno Movimiento nacional, asombro del Mundo entero, y particularmente de la Europa occidental, que ve hoy, admirada, cómo el heroísmo y arrogancia de tan capacitados Generales, asistidos de un pueblo celoso de su independencia, sirve de dique a la odiosa expansión comunista, azote de la Civilización en el siglo XX."
Creo que he descubierto una de las fuentes primigenias en que abrevan las Nuevas Generaciones llamadas por designio divino a salvar la Historia de la Patria de las mixtificaciones historiográficas marxistas-polanquistas.
En otro puesto, encontré este otro libro intitulado:
Éste, coñas aparte, sí que es bastante interesante. Yo me decidí a comprarlo (30 €, que se quedaron en 20 por aquello de fidelizar clientela) porque está escrito por un Sargento legionario en 1932, porque cuenta la historia de las operaciones de La Legión hasta el desembarco de Alhucemas, con la perspectiva de esa época y por mor de dicha perspectiva, tenía cierto carácter de fuente.
Pero, lo que me decidió es que está encabezado por el Credo Legionario, que, para mis lectores pacifistas, diré que es, como su nombre indica, un épico compendio del espíritu del Tercio que todo legía recita de corrido y tan deprisa como desfilan ellos, empezando por aquello de "El espíritu del legionario es único y sin igual, es de ciega y feroz acometida, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta". Pero -ahí está la gracia- finaliza con las voces de Ordenanza: ¡Viva España! ¡Viva la República! ¡Viva La Legión!
A mí es que estas cosas me pueden, oiga.
Resultó ser mucho más interesante de lo que yo creía, porque, no sólo detalla una por una todas las operaciones de La Legión entre 1920 y 1927, sino que la parte fundamental del texto está en los partes de guerra inmediatos a cada acción, debidos a la mano de los mandos que dirigían cada operación, es decir: Millán Astray, Franco, Valenzuela, etc. Es decir, que tiene pleno carácter de fuente histórica y, aunque las fuentes mienten siempre, puestas en su contexto acaban por decirnos la verdad que se proponían ocultar. Al menos esa es mi concepción historiográfica,algo intuitiva si queréis y tal vez poco científica.
Traigo esto a colación, porque a través de la voz del propio Franco y sus colegas, se nos despliega el absurdo de la Campaña de Marruecos (al menos hasta que Primo de Rivera puso orden).
No me refiero ya a su carácter de mera invasión de otro país para someterlo a los empresarios de casa, empezando por el Conde de Romanones, porque eso estaba bastante bien visto en la Europa de la época so capa de civilizar a unos pobres salvajes - todo el que podía lo hacía con mayor o menor fortuna- y además era legal, ya que la así llamada hoy en día "comunidad internacional" le había encomendado a España "civilizar" ese trocito de Marruecos.
Hablo del absurdo militar. Nos encontramos con unos mandos tácticos muy buenos (si: Franco era un comandante muy eficiente. Lo que es palmaria demostración del principio de Peter) sometidos a unos mandos estratégicos, por llamarlos de alguna manera, bastante fusilables. La ocupación del territorio se realizaba mediante la implantación de grandes bases fortificadas que, en cuanto se guarnecían, quedaban aisladas en medio de un territorio hostil lleno de harkeños armados y sumamente eficientes en la guerra de guerrillas.
Para abastecer dichas bases, había que "pasar" los convoyes y en estas operaciones se estrenó la Legión. Había que tomar las alturas que dominaban la ruta del convoy para evitar el fuego enemigo y dichas operaciones se efectuaban con columnas tamaño Bandera o incluso dos banderas, con un porcentaje de bajas que al principio solía rondar el 20% y rara vez bajó del 10% lo que para cualquier ejército es insostenible a medio plazo y de ahí las levas en España que provocaban los consiguientes disturbios y la creación de los Regulares y La Legión, para que las bajas fueran menos importantes para la opinión pública.
Con el fin de no tener que tomar a la bayoneta cada altozano en la ruta de abastecimiento cada vez que pasaba un convoy, se construían fortines tamaño pelotón de 15 hombres rodeados de alambradas y que todavía se llamaban "blokhaus". Lo habitual era que, en cuanto el convoy volvía y se retiraban las fuerzas de cobertura, la guarniciones de los blokhaus fueran pasadas a cuchillo esa misma noche.
Dicha estrategia llevó al desastre de Annual en 1921, tal vez la derrota más vergonzosa del Ejército español. Sobre ella, sólo diremos que el campamento de Annual, para la columna organizada en torno al regimiento de Ceriñola, fue situado a 400 metros del pozo más cercano, lo que, en cuanto fue indefectiblemente cercado, suponía organizar su propio convoy de aguada, combatiendo siempre, con el consiguiente flujo de muertos y heridos y la lógica desmoralización. Hasta que ya no se pudo ir a por agua y el único líquido era el pis, que había que repartir ecuánimemente entre las cantimploras y la refrigeración de las ametralladoras.
Incluso después de Annual, cuando las tropas de Abd El Krim estuvieron a punto de tomar Melilla, se continuó con la misma estrategia de despliegue, limitándose a mandar más tropas, o a usar tanques y aviación (a la Aviación española le corresponde por esas fechas el dudoso honor de haber sido la primera en emplear armas químicas contra la población civil).
A lo que iba: ¿les suena esto, amigos lectores? Resulta que los colonialistas de hoy no han aprendido nada de los colonialistas de ayer.
Y eso que Primo de Rivera sí hizo algo coherente cuando tomó las riendas: evacuó todos esos puestos inútiles que no controlaban más que su perímetro. Una vez hecho esto, se lanzó una acción global y a medio plazo junto con Francia. Se identificó el centro de gravedad del enemigo y se atacó éste con todos los medios disponibles hasta conseguir una victoria estratégica y no meramente táctica. Otra demostración empírica del principio de Peter.
Hay que decir que Primo de Rivera vivió el desastre de Annual en el campo de batalla (o de masacre, más bien) y fue de los pocos mandos capaces de reaccionar de alguna manera, hostigando a los marroquíes y protegiendo como pudo algunas retiradas, con escaso éxito, todo hay que decirlo.
Mi abuelo materno me hablaba de pequeño de los dichosos convoyes que él tenía que conducir como teniente de Intendencia, con sus reatas de mulos cargados de municiones mientras los moros atacaban siempre. Mi padrino (el que luego fue piloto de caza del bando republicano) también andaba por allí de teniente y, mira que sorpresa, me lo encuentro citado en un parte de La Legión por su valor, aunque no era legionario. Fue en la evacuación de Xeruta, llevada a cabo el 19 de noviembre de 1924.
Me vais a perdonar, pero es que las cosas de familia me ponen. Dice así: "También se distinguieron los Tenientes D. José Frías, D. Jesús Domenech y Alférez D. Francisco Recuenco, por su animado espíritu y valor en la retirada, durante la que resultaron heridos los dos últimos".
¡Hala!, ya me he quedado a gusto. Es que alguna vez, yendo por el Rif, he pensado: "qué huevos el abuelo, pasándose esto con los mulos"


