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7/7/07

Lecturas escogidas



El domingo pasado andaba yo husmeando por el Rastro, como acostumbro hacer cuando me sobran unos eurillos, y me encontré con este libro, cuyo título me encandiló. Valía tres euros y el librero -que me conoce- confesó después de abonarlos sin rechistar que había estado tentado de regalármelo al notar mi expresión codiciosa.

La verdad es que el contenido no desmerece del título. Arranca así:


"De aquellos dolores para la Patria que se llamaron en la segunda y tercera decena de este siglo "Campañas de Marruecos", surgió esta pléyade de militares ilustres que han organizado y dirigen ahora nuestro magno Movimiento nacional, asombro del Mundo entero, y particularmente de la Europa occidental, que ve hoy, admirada, cómo el heroísmo y arrogancia de tan capacitados Generales, asistidos de un pueblo celoso de su independencia, sirve de dique a la odiosa expansión comunista, azote de la Civilización en el siglo XX."

Creo que he descubierto una de las fuentes primigenias en que abrevan las Nuevas Generaciones llamadas por designio divino a salvar la Historia de la Patria de las mixtificaciones historiográficas marxistas-polanquistas.

En otro puesto, encontré este otro libro intitulado:




Éste, coñas aparte, sí que es bastante interesante. Yo me decidí a comprarlo (30 €, que se quedaron en 20 por aquello de fidelizar clientela) porque está escrito por un Sargento legionario en 1932, porque cuenta la historia de las operaciones de La Legión hasta el desembarco de Alhucemas, con la perspectiva de esa época y por mor de dicha perspectiva, tenía cierto carácter de fuente.

Pero, lo que me decidió es que está encabezado por el Credo Legionario, que, para mis lectores pacifistas, diré que es, como su nombre indica, un épico compendio del espíritu del Tercio que todo legía recita de corrido y tan deprisa como desfilan ellos, empezando por aquello de "El espíritu del legionario es único y sin igual, es de ciega y feroz acometida, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta". Pero -ahí está la gracia- finaliza con las voces de Ordenanza: ¡Viva España! ¡Viva la República! ¡Viva La Legión!

A mí es que estas cosas me pueden, oiga.

Resultó ser mucho más interesante de lo que yo creía, porque, no sólo detalla una por una todas las operaciones de La Legión entre 1920 y 1927, sino que la parte fundamental del texto está en los partes de guerra inmediatos a cada acción, debidos a la mano de los mandos que dirigían cada operación, es decir: Millán Astray, Franco, Valenzuela, etc. Es decir, que tiene pleno carácter de fuente histórica y, aunque las fuentes mienten siempre, puestas en su contexto acaban por decirnos la verdad que se proponían ocultar. Al menos esa es mi concepción historiográfica,algo intuitiva si queréis y tal vez poco científica.

Traigo esto a colación, porque a través de la voz del propio Franco y sus colegas, se nos despliega el absurdo de la Campaña de Marruecos (al menos hasta que Primo de Rivera puso orden).

No me refiero ya a su carácter de mera invasión de otro país para someterlo a los empresarios de casa, empezando por el Conde de Romanones, porque eso estaba bastante bien visto en la Europa de la época so capa de civilizar a unos pobres salvajes - todo el que podía lo hacía con mayor o menor fortuna- y además era legal, ya que la así llamada hoy en día "comunidad internacional" le había encomendado a España "civilizar" ese trocito de Marruecos.

Hablo del absurdo militar. Nos encontramos con unos mandos tácticos muy buenos (si: Franco era un comandante muy eficiente. Lo que es palmaria demostración del principio de Peter) sometidos a unos mandos estratégicos, por llamarlos de alguna manera, bastante fusilables. La ocupación del territorio se realizaba mediante la implantación de grandes bases fortificadas que, en cuanto se guarnecían, quedaban aisladas en medio de un territorio hostil lleno de harkeños armados y sumamente eficientes en la guerra de guerrillas.

Para abastecer dichas bases, había que "pasar" los convoyes y en estas operaciones se estrenó la Legión. Había que tomar las alturas que dominaban la ruta del convoy para evitar el fuego enemigo y dichas operaciones se efectuaban con columnas tamaño Bandera o incluso dos banderas, con un porcentaje de bajas que al principio solía rondar el 20% y rara vez bajó del 10% lo que para cualquier ejército es insostenible a medio plazo y de ahí las levas en España que provocaban los consiguientes disturbios y la creación de los Regulares y La Legión, para que las bajas fueran menos importantes para la opinión pública.

Con el fin de no tener que tomar a la bayoneta cada altozano en la ruta de abastecimiento cada vez que pasaba un convoy, se construían fortines tamaño pelotón de 15 hombres rodeados de alambradas y que todavía se llamaban "blokhaus". Lo habitual era que, en cuanto el convoy volvía y se retiraban las fuerzas de cobertura, la guarniciones de los blokhaus fueran pasadas a cuchillo esa misma noche.

Dicha estrategia llevó al desastre de Annual en 1921, tal vez la derrota más vergonzosa del Ejército español. Sobre ella, sólo diremos que el campamento de Annual, para la columna organizada en torno al regimiento de Ceriñola, fue situado a 400 metros del pozo más cercano, lo que, en cuanto fue indefectiblemente cercado, suponía organizar su propio convoy de aguada, combatiendo siempre, con el consiguiente flujo de muertos y heridos y la lógica desmoralización. Hasta que ya no se pudo ir a por agua y el único líquido era el pis, que había que repartir ecuánimemente entre las cantimploras y la refrigeración de las ametralladoras.

Incluso después de Annual, cuando las tropas de Abd El Krim estuvieron a punto de tomar Melilla, se continuó con la misma estrategia de despliegue, limitándose a mandar más tropas, o a usar tanques y aviación (a la Aviación española le corresponde por esas fechas el dudoso honor de haber sido la primera en emplear armas químicas contra la población civil).

A lo que iba: ¿les suena esto, amigos lectores? Resulta que los colonialistas de hoy no han aprendido nada de los colonialistas de ayer.

Y eso que Primo de Rivera sí hizo algo coherente cuando tomó las riendas: evacuó todos esos puestos inútiles que no controlaban más que su perímetro. Una vez hecho esto, se lanzó una acción global y a medio plazo junto con Francia. Se identificó el centro de gravedad del enemigo y se atacó éste con todos los medios disponibles hasta conseguir una victoria estratégica y no meramente táctica. Otra demostración empírica del principio de Peter.

Hay que decir que Primo de Rivera vivió el desastre de Annual en el campo de batalla (o de masacre, más bien) y fue de los pocos mandos capaces de reaccionar de alguna manera, hostigando a los marroquíes y protegiendo como pudo algunas retiradas, con escaso éxito, todo hay que decirlo.

Mi abuelo materno me hablaba de pequeño de los dichosos convoyes que él tenía que conducir como teniente de Intendencia, con sus reatas de mulos cargados de municiones mientras los moros atacaban siempre. Mi padrino (el que luego fue piloto de caza del bando republicano) también andaba por allí de teniente y, mira que sorpresa, me lo encuentro citado en un parte de La Legión por su valor, aunque no era legionario. Fue en la evacuación de Xeruta, llevada a cabo el 19 de noviembre de 1924.

Me vais a perdonar, pero es que las cosas de familia me ponen. Dice así: "También se distinguieron los Tenientes D. José Frías, D. Jesús Domenech y Alférez D. Francisco Recuenco, por su animado espíritu y valor en la retirada, durante la que resultaron heridos los dos últimos".
¡Hala!, ya me he quedado a gusto. Es que alguna vez, yendo por el Rif, he pensado: "qué huevos el abuelo, pasándose esto con los mulos"


25/12/06

Estampa navideña


No puedo resistirme a poner esta foto aparecida en El Mundo del sábado, porque, aparte de ilustrar el espíritu legionario que, como es sabido "es único y sin igual", muestra cómo se aplica la idea de acción psicológica. Los aguerridos lejías que avanzan a paso de maniobra con la banda de cornetas y atambores al frente caracterizados de Papá Noel (lo cual no es americanización, ya que, al fin y al cabo, se supone que San Nicolás era de Játiva) se dirigen a dos escuelas a llevar regalos a los niños. El único dato es que los niños son chiís y no sé cómo lo tomarán los de Hezbollah, pero, en fin, no espero que llamen a la Yihad por ello. Ya se sabe que, por lo menos, los militares españoles son casi los únicos que no han sido acusados de crímenes de guerra en las misiones de paz, lo que es reconfortante para alguien como yo que no deja de tener apego al Ejército del que -al fin y al cabo- soy oficial de la reserva.

Por cierto, el pasado día 15 se publicó el nuevo manual de Contra Insurgencia (COIN) común del Ejército Americano y los Marines. Está aquí
http://usacac.army.mil/cac/repository/materials/coin-fm3-24.pdf y tiene la novedad de ser más o menos razonable en el aspecto de guerra, digamos, ideológica. En ese aspecto distancia bastante de las habituales estupideces para uso de neocons convencidos; lo que viene a demostrar que los militares tienen cierta capacidad de aprendizaje, porque en ello les va el pellejo. Los políticos, bastante menos. Lo comentaremos, porque es muy interesante y porque una vez traducido será más o menos adoptado por nuestras FAS, como los anteriores.

Bueno, y al hilo de conversaciones recientes, retomaremos los apuntes para el manual de intoxicación informativa del Prof. Carpzovius; hoy hablaremos de los puntos de corte.

1º) Punto de corte histórico, es decir: privar a un hecho de sus antecedentes.

2º) Lo que podríamos llamar punto de corte ambiental: Privar a ese mismo hecho de sus concomitantes, es decir, de las circunstancias concretas en que ese hecho se produce.

Los controladores del pensamiento de los humanos, se dedican sobre todo a eso: los buenos intoxicadores procuran no mentir, ya que la mentira se descubre fácilmente. Lo de mentir, aunque igual de eficaz en general (y mucho más fácil) es muy barato y poco profesional. Y, aunque por regla general no tenga consecuencias, es más fácil de refutar. Aunque los receptores convencidos de la mentira se nieguen a aceptar que su verdad es falsa, hay un porcentaje de receptores potenciales que se sienten frustrados y confusos. Por ello, mejor no mentir, sino seleccionar datos e ignorar los datos complementarios que pondrían los hechos en su justa perspectiva.

Por ejemplo, limitándonos al punto de corte histórico (PCH)... Pensaba hablar de los GAL, que es el caso químicamente puro de aplicación del punto de corte temporal, pero no sé si atreverme. Bueno, si. Los GAL siguen siendo el argumento comodín para cuando no hay ningún otro. Forman parte del imaginario popular y no hay que describirlos ni explicarlos. Basta con mencionarlos.

¿Por qué? Porque el trabajo se hizo bien. Tan bien que no sólo los simpatizantes del PP reaccionan convenientemente al estímulo; sino también los del PSOE (reacción, en este caso, consistente en envainársela) Todo ello porque todos han interiorizado el punto de corte temporal y los hechos anteriores se han borrado y son inexistentes: nunca han ocurrido, ya que la sacrosanta Transición fue ejemplar en todos los sentidos.

Los GAL significaron el fin de un procedimiento. Lo que mucha gente menor de -digamos- 45 años no sabe o no quiere saber es que, no sólo tuvieron antecedentes, sino que dichos antecedentes eran la misma gente y que hubo una continuidad total. Antes de los GAL, estaba la triple A (Alianza Apostólica -¡manda huevos!- Anticomunista), luego vino el BVE (Batallón Vasco Español) y, luego, los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) Antes de la Triple A, estaban los Guerrilleros de Cristo Rey y cosas así, pero eso nos interesa menos, porque entraban dentro de la clasificación de "elementos incontrolados" que suele darse a los aficionados que trabajan a tiempo parcial para el régimen. En ese mismo tiempo, el trabajo sucio todavía lo hacía la Guardia Civil y la Policía de uniforme, lo cual aún era socialmente asumido como su función normal: la BPS, El comisario Conesa, el inspector Pacheco, etc. Gente que en circunstancias distintas habría sido juzgada y convenientemente condenada.

Pero el entonces ministro de la Gobernación era un hombre de Estado y con mentalidad moderna, así que aprovechó que tenía trabajando para él al fundador de la Triple A argentina y le montaron el grupito de incontrolados sin molestarse siquiera en cambiarle el nombre (bueno: la segunda "A" pasó, por alguna extraña razón, a significar Apostólica en lugar de Argentina; supongo que no encontraron otra palabra que empezara por A) Claro, que era el 76 y aún podía darse el caso de que la Policía Armada disolviese a tiros una asamblea de CCOO en una iglesia matando a 6 trabajadores e hiriendo a más de 100 (en general, de bala) sin que pasase nada ni al insigne ministro de la Gobernación, hoy Presidente Vitalicio o algo así, que dio la orden directamente y así lo reconocía aún tan campante hace un par de años en una entrevista, nadie le exigiera responsabilidad alguna. Claro que ese hecho, como tantos otros, tampoco ocurrió.

Después de las elecciones que dieron el Gobierno a la UCD, la cosa siguió su curso natural, bajo los gobiernos de Suárez, con Martín Villa y Rosón como ministros del Interior, y a nadie le interesa lo más mínimo. Que yo sepa, el único que insinuó que podía largar cuando los juicios de los GAL fue el teniente general Sáez de Santamaría (el padre de Soraya) "in illo tempore" director general de la Policía y que algo debía saber (lo que me lleva a pensar que su hija, también). Finalmente, renunciaron a su testimonio no estropeara la fiesta. Lo que me llama poderosamente la atención es la siguiente cuestión: ¿Qué tendrá que tapar el PSOE para no haber tirado de la manta entonces ni después?

Pongo este ejemplo, porque es conocido y muy claro. Pero puede aplicarse a muchas cuestiones, como la archicomentada situación de Palestina e Israel, cuya percepción varía notablemente según nos vayamos remontando a 1973 o a 1967 o a 1956 o a 1948 o a 1946 o a 1918 o a 1916. O a Líbano, según nos quedemos en hoy o recordemos cómo fue conquistado a sangre y fuego por el ejército francés, después de la Primera Guerra Mundial, para separarlo de Siria.

Bueno, mañana más.


19/10/06

Me quedo con Blanquita



Que nadie se llame a engaño. Para eso coloco este articulillo bajo la advocación de la única española inequívoca: Blanquita, que en realidad, resulta llamarse Antonio; pero bueno, qué le vamos a hacer.

Si hay entre mis lectores algún demócrata convencido, es decir ese tipo de persona que por alguna misteriosa razón cree (en el sentido monoteísta del término) que existe o ha existido sobre la tierra un lugar donde funciona un sistema político en el cual los que viven allí son ciudadanos y tienen la posibilidad de influir personalmente de alguna manera sobre el funcionamiento de dicho sistema, mi consejo es que busquen otro blog o, en caso contrario, que no me protesten mucho, que ya están avisados.

Según Carpzovius, la democracia es un invento de la propaganda de guerra ateniense del siglo V antes de que San Pablo nos diera el disgusto de no partirse el cuello al caerse del caballo camino de Damasco. Servía para convencer a otras Polis de que sus ciudadanos se sometieran a Atenas con esa excusa, obviando la alternativa de ser pasados a cuchillo y sus mujeres e hijos vendidos como esclavos previa violación de las más aptas/os. Cfr. Tucídides.

Posteriormente, el mito fue retomado por los romanos (Tito Livio y Claudio, básicamente) que convencieron a determinada gente de que hubo un tiempo glorioso llamado República (¿les suena?) en el cual un ciudadano -Marco Furio Camilo, pongamos por caso- era llamado a asumir los poderes dictatoriales, incluido el derecho de vida y muerte sobre sus conciudadanos, para librar a Roma de sus enemigos (los samnitas, por ejemplo) y que, una vez cumplida su misión, dejaba el cargo tranquilamente y se volvía a su finquita a cultivar plácidamente sus nabos, como si tal cosa.

Después de un montón de siglos, estos mitos fueron recogidos por unos cuantos ricos en Francia y en las colonias británicas del Nuevo Mundo, para ver si les valía como excusa para quitar de en medio a la antigua aristocracia guerrera (o ex-guerrera) que se había convertido en una clase parasitaria, y ponerse a gobernar ellos mismos, que para eso eran los que tenían la pasta.

Evidentemente, en todos los casos mencionados, la capacidad de influir en el funcionamiento del sistema pertenecía exclusivamente a una cantidad muy pequeña de ciudadanos que eran los que realmente tenían previamente el poder. Lo que pasa es que descubrieron que montar una parafernalia adecuada permitía convencer a los no tan ricos y a los más bien pobres de que estaban luchando por sus propios intereses lo que, como es obvio, es una soberana gilipollez.

En esos mitos se basa nuestro actual sistema político del que, como todo el mundo sabe, el inefable Winston dijo que era el peor que existe excluidos todos los demás. Por desgracia, debe ser cierto, por lo menos para mí lo es. Al menos, al contrario que otros sistemas, permite que indeseables antisociales como yo podamos vivir relativamente tranquilos mientras conservemos el acceso a nuestra provisión de cerveza.

Ha habido un tiempo, muy corto, en el cual, ha existido una cosa llamada Estado. Me refiero a los países con los que nosotros, españoles decadentes de principios del siglo XXI, podemos sentirnos más o menos identificados. Incluso, aunque no tuviera mucho que ver con nuestra idea, en los países del así llamado socialismo real. Pero eso se acabó, amigos.

La Revolución americana y su secuela, la revolución francesa, convencieron al hasta entonces vulgo lacayo de que defender a sus burgueses ricos de los nobles parásitos de los países adyacentes era defenderse a sí mismos. Por primera vez desde Roma, se crean "ejércitos nacionales" que permitieron efectuar mayores carnicerías de las que se habían visto nunca en la Historia, empezando por las guerras napoleónicas (hasta 1808 básicamente "defensivas" en sentido amplio, hasta que al Napo se le terminó de ir la pinza) siguiendo por la Primera Guerra Mundial, donde la cosa ya pasó a mayores y terminando por la Segunda que, por el momento, es la mayor masacre colectiva de que los humanos podemos enorgullecernos.

Así, a lo bruto, la relativa separación del Estado como ente de no ficción y los propietarios se produce a raíz de la Segunda Guerra Mundial y está terminando ante nuestros ojos. Hablo de la relativa separación real, no de la mitología patriótica acuñada durante el siglo XIX para motivar a las madres a fin de que no se cabrearan demasiado cuando sus retoños iban a ser despanzurrados en alguna guerra para abrir mercados o cerrárselos al vecino.

Después de la SGM, en Europa sobre todo, se intenta que el Estado ejerza una función de redistribución de la riqueza y de defensa de los más débiles y de prestar una serie de servicios básicos a la comunidad. Esto se debe, no a que los ricos se volvieran repentinamente filántropos, sino a que tenían al lado a la Unión Soviética y era un mal ejemplo. Bueno, como ejemplo, no es que valiera mucho, pero era una alternativa (aunque no muy deseable) que, a un proletariado (eso que hoy día se ha convertido en un montón de semirricos con empleo fijo, bien pagado y sindicatos que defienden exclusivamente sus intereses) puteado podía parecerle relativamente atractivo. Y eso no, oiga.

Pero, a medida que las cosas se fueron aclarando y, sobre todo, a medida que la Unión Soviética fue yéndose a hacer puñetas, se fue viendo que el enemigo ya no era creíble y se comenzó a ir prescindiendo del Estado que ya había cumplido su función.

En eso estamos ahora. Volvemos a la tradicional concepción patrimonial del poder: de los nobles militares a los ricos, los ricos abren la mano porque no hay más cáscaras y permiten que se cree una así llamada clase política que puede actuar a veces (un poco y en según qué sitios) como intermediarios con cierta autonomía amparada en eso llamado elecciones. Pero a lo que asistimos hoy y, como de costumbre, los Estados Unidos marcan la pauta, es a la reasunción directa del poder político por sus legítimos propietarios. Es decir: los que tienen la pasta. Entre otras cosas, porque los políticos profesionales y en especial los ex alumnos del Politécnico francés, se empezaban a creer que podían constituirse en nueva casta detentadora de poder.

Lo que pasa, que antes no pasaba, es que esos ricos son unos entes de razón llamados pérfidas multinacionales. Los que manejan son un grupo de familias que controlan la pasta a través del mundo y un grupo más amplio de grandes ejecutivos que ayudan a gestionarla a cambio de una retribución sumamente interesante. Eso hace que sean más poderosos que muchos estados y que, en general, puedan eludir (o comprar) los sistemas de control de los estados que aún tienen algo de fuerza.

El Estado debe reducirse a

a) Policía y jueces, para tener controlados a los molestos.

b) Ejército, para tener controlados a los molestos de fuera de las fronteras de la sede principal.

c) Hacienda, para sacar la pasta que no se les saca directamente a los súbditos a fin de utilizarla para infraestructuras o inversiones beneficiosas para los que mandan. (entre otras, financiar los dos epígrafes anteriores)

Así pues, esas fugaces conquistas llamadas educación gratuita para todos, seguridad social, paro, etc., ya van sobrando. La Seguridad Social es la que origina la baja natalidad, que acaba con el famoso ejército industrial de reserva del viejo rentista Marx, pero de eso ya hablaremos otro día; en cuanto a la educación... en determinado momento, cometieron el error de enseñar a leer y escribir a los esclavos, y están corrigiendo el error. Me remito al caso de España. Ver LOGSE. Sin comentarios.

Para que esa utópica democracia formato Tito Livio existiera, debería darse una circunstancia que no se da: que hubiera un número significativo de gente que estuviera dispuesta a asumir responsabilidades sobre su destino. No la hay. Ni la habrá.

En cambio, sí que se mantiene aquello que es inmutable: aquello que tenemos en común con las manadas de babuinos. Es decir, la consideración de la tribu. Lo que pasa es que en este mundo demencial en que nos desenvolvemos, la tribu natural ha desaparecido; pero el Leviatán nos presenta otras muchas oportunidades tribales inocuas para los que mandan: por ejemplo, el equipo de fútbol o la adscripción a determinada ideología política. Lo del fútbol es evidente, pero en España no llega al nivel de Argentina o Colombia, pongo por caso: aquí, es raro que un primate se cargue a otro por cuestiones meramente futbolísticas.

En cuanto a “la política”, es evidente que no hay nada racional en la asunción de una u otra “ideología”. Es , sencillamente, una elección que viene dada por el ambiente. Votar a uno u otro, creerse las gilipolleces que nos cuenta una radio u otra, un periódico u otro, no tiene nada que ver con nuestro beneficio personal. Es fruto, simplemente, de la necesidad del primate que llevamos dentro de sentirse parte de algo, de tener algo que defender contra “los otros” que, a poco que rasquemos, son el enemigo, que nos quiere quitar nuestras hembras y nuestro territorio.

Eso se aprecia notablemente en los micronacionalismos, que son los más primitivos y los más irracionales y de eso aquí sabemos algo; pero en las ideologías más generales, pasa igual. Sólo pongo un par de ejemplos más:

a) El chaval (o chavala) (o camarada Loreta) cuyos padres forman parte de lo que antes se llamaba proletariado, que, como tienen bastante pasta, le mandan a estudiar a una universidad privada (que da una enseñanza todavía peor que la pública, pero es más cara y da como más caché) y luego le pagan además un master. Una vez gastada una pasta gansa y pasados siete años aprox., el chaval o chavala está trabajando en El Corte Inglés de dependiente, o de auxiliar administrativo con un contrato basura y un sueldo de mierda en cualquier empresa. Por alguna misteriosa razón, el especimen se siente plenamente identificado con los que le han lavado el cerebro a lo largo de su proceso intoxicativo y se siente parte de ese “algo”, e incluso superior a los que no han pringado como él/ella. Es incapaz de darse cuenta de que, no sólo ha desperdiciado siete años de su vida, sino que los sigue desperdiciando. Es como la camarera que, en realidad, es -como todos sabemos- actriz, o modelo.

b) En otro tipo de sitios donde el Estado post SGM sigue más o menos vigente (aquí nunca lo estuvo) y resulta que hay un montón de gente que puede llevar una existencia parasitaria cobrando por el mero hecho de existir, sin ni siquiera hacer masters ni trabajar de becaria; les basta con vestirse de forma extravagante, lavarse poco, vivir en casas abandonadas y hacer malabares mientras beben mucho y consumen sustancias irregulares diciendo que son revolucionarios porque de vez en cuando rompen algo. Pero, ¡oh! ¡cómo mola Berlín! Aquí, por lo menos, los revolucionarios de los malabares tienen que saquear a sus papis burgueses (o fascistas).

Me estoy extendiendo. Así que continuaré mañana o pasado.