
No puedo resistirme a poner esta foto aparecida en El Mundo del sábado, porque, aparte de ilustrar el espíritu legionario que, como es sabido "es único y sin igual", muestra cómo se aplica la idea de acción psicológica. Los aguerridos lejías que avanzan a paso de maniobra con la banda de cornetas y atambores al frente caracterizados de Papá Noel (lo cual no es americanización, ya que, al fin y al cabo, se supone que San Nicolás era de Játiva) se dirigen a dos escuelas a llevar regalos a los niños. El único dato es que los niños son chiís y no sé cómo lo tomarán los de Hezbollah, pero, en fin, no espero que llamen a la Yihad por ello. Ya se sabe que, por lo menos, los militares españoles son casi los únicos que no han sido acusados de crímenes de guerra en las misiones de paz, lo que es reconfortante para alguien como yo que no deja de tener apego al Ejército del que -al fin y al cabo- soy oficial de la reserva.
Por cierto, el pasado día 15 se publicó el nuevo manual de Contra Insurgencia (COIN) común del Ejército Americano y los Marines. Está aquí http://usacac.army.mil/cac/repository/materials/coin-fm3-24.pdf y tiene la novedad de ser más o menos razonable en el aspecto de guerra, digamos, ideológica. En ese aspecto distancia bastante de las habituales estupideces para uso de neocons convencidos; lo que viene a demostrar que los militares tienen cierta capacidad de aprendizaje, porque en ello les va el pellejo. Los políticos, bastante menos. Lo comentaremos, porque es muy interesante y porque una vez traducido será más o menos adoptado por nuestras FAS, como los anteriores.
Bueno, y al hilo de conversaciones recientes, retomaremos los apuntes para el manual de intoxicación informativa del Prof. Carpzovius; hoy hablaremos de los puntos de corte.
1º) Punto de corte histórico, es decir: privar a un hecho de sus antecedentes.
2º) Lo que podríamos llamar punto de corte ambiental: Privar a ese mismo hecho de sus concomitantes, es decir, de las circunstancias concretas en que ese hecho se produce.
Los controladores del pensamiento de los humanos, se dedican sobre todo a eso: los buenos intoxicadores procuran no mentir, ya que la mentira se descubre fácilmente. Lo de mentir, aunque igual de eficaz en general (y mucho más fácil) es muy barato y poco profesional. Y, aunque por regla general no tenga consecuencias, es más fácil de refutar. Aunque los receptores convencidos de la mentira se nieguen a aceptar que su verdad es falsa, hay un porcentaje de receptores potenciales que se sienten frustrados y confusos. Por ello, mejor no mentir, sino seleccionar datos e ignorar los datos complementarios que pondrían los hechos en su justa perspectiva.
Por ejemplo, limitándonos al punto de corte histórico (PCH)... Pensaba hablar de los GAL, que es el caso químicamente puro de aplicación del punto de corte temporal, pero no sé si atreverme. Bueno, si. Los GAL siguen siendo el argumento comodín para cuando no hay ningún otro. Forman parte del imaginario popular y no hay que describirlos ni explicarlos. Basta con mencionarlos.
¿Por qué? Porque el trabajo se hizo bien. Tan bien que no sólo los simpatizantes del PP reaccionan convenientemente al estímulo; sino también los del PSOE (reacción, en este caso, consistente en envainársela) Todo ello porque todos han interiorizado el punto de corte temporal y los hechos anteriores se han borrado y son inexistentes: nunca han ocurrido, ya que la sacrosanta Transición fue ejemplar en todos los sentidos.
Los GAL significaron el fin de un procedimiento. Lo que mucha gente menor de -digamos- 45 años no sabe o no quiere saber es que, no sólo tuvieron antecedentes, sino que dichos antecedentes eran la misma gente y que hubo una continuidad total. Antes de los GAL, estaba la triple A (Alianza Apostólica -¡manda huevos!- Anticomunista), luego vino el BVE (Batallón Vasco Español) y, luego, los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) Antes de la Triple A, estaban los Guerrilleros de Cristo Rey y cosas así, pero eso nos interesa menos, porque entraban dentro de la clasificación de "elementos incontrolados" que suele darse a los aficionados que trabajan a tiempo parcial para el régimen. En ese mismo tiempo, el trabajo sucio todavía lo hacía la Guardia Civil y la Policía de uniforme, lo cual aún era socialmente asumido como su función normal: la BPS, El comisario Conesa, el inspector Pacheco, etc. Gente que en circunstancias distintas habría sido juzgada y convenientemente condenada.
Pero el entonces ministro de la Gobernación era un hombre de Estado y con mentalidad moderna, así que aprovechó que tenía trabajando para él al fundador de la Triple A argentina y le montaron el grupito de incontrolados sin molestarse siquiera en cambiarle el nombre (bueno: la segunda "A" pasó, por alguna extraña razón, a significar Apostólica en lugar de Argentina; supongo que no encontraron otra palabra que empezara por A) Claro, que era el 76 y aún podía darse el caso de que la Policía Armada disolviese a tiros una asamblea de CCOO en una iglesia matando a 6 trabajadores e hiriendo a más de 100 (en general, de bala) sin que pasase nada ni al insigne ministro de la Gobernación, hoy Presidente Vitalicio o algo así, que dio la orden directamente y así lo reconocía aún tan campante hace un par de años en una entrevista, nadie le exigiera responsabilidad alguna. Claro que ese hecho, como tantos otros, tampoco ocurrió.
Después de las elecciones que dieron el Gobierno a la UCD, la cosa siguió su curso natural, bajo los gobiernos de Suárez, con Martín Villa y Rosón como ministros del Interior, y a nadie le interesa lo más mínimo. Que yo sepa, el único que insinuó que podía largar cuando los juicios de los GAL fue el teniente general Sáez de Santamaría (el padre de Soraya) "in illo tempore" director general de la Policía y que algo debía saber (lo que me lleva a pensar que su hija, también). Finalmente, renunciaron a su testimonio no estropeara la fiesta. Lo que me llama poderosamente la atención es la siguiente cuestión: ¿Qué tendrá que tapar el PSOE para no haber tirado de la manta entonces ni después?
Pongo este ejemplo, porque es conocido y muy claro. Pero puede aplicarse a muchas cuestiones, como la archicomentada situación de Palestina e Israel, cuya percepción varía notablemente según nos vayamos remontando a 1973 o a 1967 o a 1956 o a 1948 o a 1946 o a 1918 o a 1916. O a Líbano, según nos quedemos en hoy o recordemos cómo fue conquistado a sangre y fuego por el ejército francés, después de la Primera Guerra Mundial, para separarlo de Siria.
Bueno, mañana más.
Por cierto, el pasado día 15 se publicó el nuevo manual de Contra Insurgencia (COIN) común del Ejército Americano y los Marines. Está aquí http://usacac.army.mil/cac/repository/materials/coin-fm3-24.pdf y tiene la novedad de ser más o menos razonable en el aspecto de guerra, digamos, ideológica. En ese aspecto distancia bastante de las habituales estupideces para uso de neocons convencidos; lo que viene a demostrar que los militares tienen cierta capacidad de aprendizaje, porque en ello les va el pellejo. Los políticos, bastante menos. Lo comentaremos, porque es muy interesante y porque una vez traducido será más o menos adoptado por nuestras FAS, como los anteriores.
Bueno, y al hilo de conversaciones recientes, retomaremos los apuntes para el manual de intoxicación informativa del Prof. Carpzovius; hoy hablaremos de los puntos de corte.
1º) Punto de corte histórico, es decir: privar a un hecho de sus antecedentes.
2º) Lo que podríamos llamar punto de corte ambiental: Privar a ese mismo hecho de sus concomitantes, es decir, de las circunstancias concretas en que ese hecho se produce.
Los controladores del pensamiento de los humanos, se dedican sobre todo a eso: los buenos intoxicadores procuran no mentir, ya que la mentira se descubre fácilmente. Lo de mentir, aunque igual de eficaz en general (y mucho más fácil) es muy barato y poco profesional. Y, aunque por regla general no tenga consecuencias, es más fácil de refutar. Aunque los receptores convencidos de la mentira se nieguen a aceptar que su verdad es falsa, hay un porcentaje de receptores potenciales que se sienten frustrados y confusos. Por ello, mejor no mentir, sino seleccionar datos e ignorar los datos complementarios que pondrían los hechos en su justa perspectiva.
Por ejemplo, limitándonos al punto de corte histórico (PCH)... Pensaba hablar de los GAL, que es el caso químicamente puro de aplicación del punto de corte temporal, pero no sé si atreverme. Bueno, si. Los GAL siguen siendo el argumento comodín para cuando no hay ningún otro. Forman parte del imaginario popular y no hay que describirlos ni explicarlos. Basta con mencionarlos.
¿Por qué? Porque el trabajo se hizo bien. Tan bien que no sólo los simpatizantes del PP reaccionan convenientemente al estímulo; sino también los del PSOE (reacción, en este caso, consistente en envainársela) Todo ello porque todos han interiorizado el punto de corte temporal y los hechos anteriores se han borrado y son inexistentes: nunca han ocurrido, ya que la sacrosanta Transición fue ejemplar en todos los sentidos.
Los GAL significaron el fin de un procedimiento. Lo que mucha gente menor de -digamos- 45 años no sabe o no quiere saber es que, no sólo tuvieron antecedentes, sino que dichos antecedentes eran la misma gente y que hubo una continuidad total. Antes de los GAL, estaba la triple A (Alianza Apostólica -¡manda huevos!- Anticomunista), luego vino el BVE (Batallón Vasco Español) y, luego, los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) Antes de la Triple A, estaban los Guerrilleros de Cristo Rey y cosas así, pero eso nos interesa menos, porque entraban dentro de la clasificación de "elementos incontrolados" que suele darse a los aficionados que trabajan a tiempo parcial para el régimen. En ese mismo tiempo, el trabajo sucio todavía lo hacía la Guardia Civil y la Policía de uniforme, lo cual aún era socialmente asumido como su función normal: la BPS, El comisario Conesa, el inspector Pacheco, etc. Gente que en circunstancias distintas habría sido juzgada y convenientemente condenada.
Pero el entonces ministro de la Gobernación era un hombre de Estado y con mentalidad moderna, así que aprovechó que tenía trabajando para él al fundador de la Triple A argentina y le montaron el grupito de incontrolados sin molestarse siquiera en cambiarle el nombre (bueno: la segunda "A" pasó, por alguna extraña razón, a significar Apostólica en lugar de Argentina; supongo que no encontraron otra palabra que empezara por A) Claro, que era el 76 y aún podía darse el caso de que la Policía Armada disolviese a tiros una asamblea de CCOO en una iglesia matando a 6 trabajadores e hiriendo a más de 100 (en general, de bala) sin que pasase nada ni al insigne ministro de la Gobernación, hoy Presidente Vitalicio o algo así, que dio la orden directamente y así lo reconocía aún tan campante hace un par de años en una entrevista, nadie le exigiera responsabilidad alguna. Claro que ese hecho, como tantos otros, tampoco ocurrió.
Después de las elecciones que dieron el Gobierno a la UCD, la cosa siguió su curso natural, bajo los gobiernos de Suárez, con Martín Villa y Rosón como ministros del Interior, y a nadie le interesa lo más mínimo. Que yo sepa, el único que insinuó que podía largar cuando los juicios de los GAL fue el teniente general Sáez de Santamaría (el padre de Soraya) "in illo tempore" director general de la Policía y que algo debía saber (lo que me lleva a pensar que su hija, también). Finalmente, renunciaron a su testimonio no estropeara la fiesta. Lo que me llama poderosamente la atención es la siguiente cuestión: ¿Qué tendrá que tapar el PSOE para no haber tirado de la manta entonces ni después?
Pongo este ejemplo, porque es conocido y muy claro. Pero puede aplicarse a muchas cuestiones, como la archicomentada situación de Palestina e Israel, cuya percepción varía notablemente según nos vayamos remontando a 1973 o a 1967 o a 1956 o a 1948 o a 1946 o a 1918 o a 1916. O a Líbano, según nos quedemos en hoy o recordemos cómo fue conquistado a sangre y fuego por el ejército francés, después de la Primera Guerra Mundial, para separarlo de Siria.
Bueno, mañana más.