19/11/06

Fabes desconceptualizadas




El heróico Forges continúa defendiendo contra toda esperanza la última trinchera de la Civilización.

Bastaría con la viñeta sola; pero -incapaz de controlar mi disposición logorréica- no me puedo quedar sin añadir algo: pareciera que la Postnouvelle cuisine hispánica fuese mero fruto del delirio de unos cuantos chefs-vedettes decididos a rizar el rizo de la gastronomía considerada como una de las bellas artes, lo que estaría muy en la línea de la evolución del resto de las así llamadas bellas artes. Mas he aquí que la realidad es harto más grave; ya que la pintura, la escultura, la música, la arquitectura, etc. (o lo que queda de ellas) al fin y al cabo sólo atañen a nuestro intelecto; el cual, como ya está suficientemente deteriorado, no parece susceptible de demasiada degeneración adicional.

Amigos, con las cosas de comer no se juega, porque a lo que atañen es a nuestra propia composición orgánica: somos lo que comemos. ¿Será lo mismo una persona hecha de fabadas, lentejas con chorizo, cocidito madrileño, solomillo o bacalao al pil pil, sin olvidar la entrañable tortilla de patatas, ¡aahh! los callos con garbanzos!, que alguien compuesto de espuma tibia de... ¡puajj!, me resisto a mencionar esas cosas?

Hasta hace poco, un español siempre guardaba una última bala en el cargador al discutir con cualquier representante de las razas rosas que aludía, con ese vomitivo aire de superioridad tan suyo, al retraso hispánico. Cuando le habías dejado explayarse hablando de los toros y el flamenco y del ruido y de lo tarde que nos acostamos, entonces -tú- con una leve sonrisa en la comisura de la boca, le preguntabas en tono casual: "Ya, pero ¿y la fabada?".

Y el decadente bárbaro del Norte abría y cerraba la boca, una y otra vez, cual pez fuera del agua, y ponía abrupto fin a su discurso, sumido en la más absoluta humillación dialéctica .

Es decir: nos hallamos ante un eslabón más de la conspiración internacional, gestionada por el Polanquismo en general y EP[S] en particular, para debilitar -más- las esencias de la raza. Señores: si ustedes quieren experimentar con la comida como arte, abran una sala de exposiciones, no un restaurante. No jodan.

14/11/06

El ombligo del mundo sigue igual

(Aquí iba una foto chula, pero ni ayer ni hoy me deja Blogger subir imágenes. Tiene uno de esos días)
El otro día, los franceses han estado a punto de pegarle un misilazo a un caza israelí en Líbano. Supongo que, si llegan a hacerlo, aunque el general francés habría acabado despellejado vivo y su mujer y sus hijos habrían sido enterrados en un saco con bichos para calmar a la prensa, se habría dado un paso de gigante en la integración: un montón de franceses que hasta ahora se dedican a quemar coches habrían pensado que uno puede llegar a considerar adecuado ser francés.

Es un modo de pensar bastante primario, lo se. Pero es que vivimos en un mundo bastante primario. Si las cosas fueran iguales para todos, una coalición internacional, liderada por los Estados Unidos, hace años que habría puesto en pie de guerra un ejército de medio millón de tíos y habría invadido Israel, para liberar la Palestina ocupada contra todas esas resoluciones de la ONU. Luego, toda la clase política israelí sería juzgada por un tribunal internacional, como criminales contra la humanidad, y condenados a la horca para regocijo del amigo Aznar, que aplaudiría con el ceño fruncido mientras le invisten doctor honoris causa de alguna universidad ignota de esas a las que la FAES convence para que lo hagan. Ridículo, ¿verdad? Pues eso: este es el mundo en el que vivimos.

En la realidad, todo es un paripé. Los franceses están en Líbano porque se resisten a aceptar que Saladino les levantó Jerusalén en su día y que a San Luis Rey de Francia lo cogieron prisionero los moros cuando se fue de cruzada. Así que dicen: "mucho ojito, que con nosotros no se juega", pero... en fin.

Resulta sorprendente la cantidad de gente que llega a este bar buscando en Google "putos moros"; en cambio, nadie parece buscar "putos judíos". Y, con todo, los palestinos son conocidos. Por lo menos, la gente se indigna con las cosas que les hacen; cosa que no ocurre con los congoleños, o los sudaneses o los chadianos o los somalís, pongo por caso. En África, nuestros ricos han estado montándose, con la alegre colaboración de diversos gobiernos de allá, unos bonitos genocidios mineros sin que nadie se haya enterado. Porque, realmente, a nadie le importa nada. Es molesto que te pongan delante de las narices un niño muerto para que veas la foto en el periódico mientras mojas la tostada en el café: te obliga a decir que qué horror y todas esas cosas, con lo tranquilo que podrías desayunar si hubieras adoptado la buena costumbre de leer el Marca.

En cuanto a lo del casi misilazo, forma parte de la política israelí. Están tan acostumbrados a hacer lo que les da la gana (véase el enésimo intento de resolución de civilizada condena en la ONU, vetada automáticamente por Estados Unidos) que se dedican a la guerra de nervios con las fuerzas de la ONU. Lo de anteayer fue un episodio más. Ya se da por sentado que a pesar de los términos del apaño de paz (alto el fuego temporal, o como lo queráis llamar), Israel conserva el derecho de violar impunemente el espacio aéreo libanés. De lo que ahora se trata es de apretar un poquito más, y cada apretón, acaba consiguiendo que, por la fuerza de la costumbre, se considere la nueva ilegalidad como parte del statu quo. Luego, se aprieta un poco más, y un poco más. Lo de siempre. Como luego siempre se parte a la hora de justificar masacres en alguna violación árabe de ese nuevo statu quo ilegal y conseguido exclusivamente por la fuerza, pues resulta bastante útil. En especial para los sesudos especialistas en contarnos lo malvados y traicioneros que son los moros y lo buenos para nuestros intereses que son los seráficos israelís.

De momento, ya se consiguió que el Gobierno legítimo aunque desagradable de Hamás, se rindiera a la presión concertada del Tsahal por un lado y de Estados Unidos y la Unión Europea por otro, con la inestimable colaboración de esa ONG impoluta llamada Al Fatah, que veía que se le escapaba la pasta de la ayuda internacional. Una vez convenientemente asfixiado económicamente (más) por el delito de haber ganado unas elecciones democráticas (cosa sumamente inusual en un país árabe) sin percatarse de que esas elecciones se habían hecho con la idea de que no tenían que salir ellos, dicen que vale, que un Gobierno de unidad y se olvidan de las elecciones y se aparcan los muertos producidos desde el verano; pero eso no es suficiente, qué va. Hasta que ya, por pura desesperación, no quede otro remedio que romper la baraja y la tregua unilateral que sólo ellos estaban respetando a pesar de todo. Pues ya está: a poder seguir llamándolos terroristas cómodamente. Ahí está Olmert con Bush y Condi, tan felices en Yuesei.

El gran problema de Israel es que tienen tanto miedo, viven con tanto miedo por lo que les han hecho a los árabes, por lo que les están haciendo, que se han metido en una espiral de desesperada locura colectiva que no pueden atenuar las voces razonables que, en la mejor tradición judía, claman en el desierto. Nunca mejor dicho.

En cuanto al Líbano, lo mismo: Hezbolá y Amal se retiran del Gobierno, y la prensa hablando de los turbios manejos de Irán y Siria. Motivo formal: quieren un sistema de elecciones en el que el parlamento y el gobierno salgan de las urnas, no de las componendas feudales en que consiste el reparto del poder libanés entre los jefes de grupos étnicos o religiosos. Lo de Irán y Siria es conocido, pero los turbios manejos de Estados Unidos y Francia no son, ni turbios, ni manejos. Son encomiables esfuerzos para llevar la democracia a Oriente Medio.

Lo único que resulta sorprendente, hablando de democracia, es que, cada vez que alguien hace unas elecciones más o menos limpias, se le da un golpe de Estado o, directamente, se le invade. Cansa repetirlo, pero cada vez que leo un sesudo comentario sobre "La Única Democracia de Oriente Próximo", me da la impresión de que lo último que les interesa a nuestros amigos y aliados es que deje de ser la única.

En el fondo, aquí en España, y en el así llamado Occidente en general, nos fijamos más en lo que hacen los Israelís, a unos porque nos molesta, a otros porque los defienden hagan lo que hagan, por el simple hecho de que los consideramos, digamos lo que digamos, más cercanos a nosotros que los árabes. Así de sencillo.

Pero, en fin, ya hemos hablado de ello más veces. ¿Para qué seguir? Sólo soy un tonto útil que contribuyo a desmoralizar la civilización occidental y reniego de nuestros valores. Y soy tan tonto, que me cabreo precisamente por ver pisoteados esos nuestros supuestos valores.


P.S.: Ayer El País publicó un artículo de David Grossmann que no tiene desperdicio.
De cara a la eventual polémica y para no repetirme, cosas que había dicho antes ( a veces cabreado y se me nota, qué le voy a hacer)

5/11/06

Reencarnarse en virus no está tan mal



Dentro de unos días se estrena el documental ese que ha patrocinado Al Gore sobre el cambio climático "Una verdad incómoda", y en la tele y los medios en general, todo el mundo se pondrá a hablar del asunto durante un tiempo.

Mi opinión personal (que con gusto someteré a otra mejor fundada) es que el que -a día de hoy- niega que ese cambio se está produciendo ante nuestros ojos pertenece a dos grupos:

a) Tiene importantes intereses en industrias altamente contaminantes y es viejo.

b) Es un imbécil.

Cabe una opción c) Reúne las tres características o, al menos dos de ellas.

Como todos sabemos, los miembros del grupo a) son escasos aunque muy influyentes. En especial, son sumamente influyentes sobre los pertenecientes al grupo b), grupo que, desgraciadamente, como es sabido reúne a una ingente cantidad de humanos.

Al menos siempre nos queda el retorcido consuelo de que los influyentes cofrades del grupo a) y sus seguidores (b), tienen su función ecológica, ya que son instrumentos de Gaia para exterminar a la especie humana y permitir que continúe algún otro tipo de vida sobre la Tierra que, con el paso de los eones, vaya evolucionando hasta repetir el ciclo. Pero, claro, es que la tal Gaia trabaja con unos ciclos bastante largos para mi gusto y, como la paciencia no es una de mis virtudes, se me hace cuesta arriba esperar varios cientos de millones de años para volver a ir al cine. Si fuera seguidor de las cuatro nobles verdades, me importaría menos, ya que, una vez preso en la rueda del Samsara, pues, ¿qué más me da reencarnarme en alguna clase de virus y esperar de tal guisa la liberación?

Pues nada, amigos: a seguir quemando petróleo y carbón, a seguir talando y quemando bosques. Sobre todo, a seguir financiando informes que nos tranquilicen desenmascarando a esa pléyade de pseudocientíficos radicales que en actos de verdadero terrorismo (atención a la última novela de Crichton), nos cuentan cómo los polos se derriten, los glaciares desaparecen, las tormentas tropicales llegan a Galicia, etc., etc.: todas esas mentiras de mentes retorcidas cuya oscura relación con Bin Laden descubriremos algún día.

Además: todo es cosa de adaptarse: Cuando el Polo Norte esté derretido, será navegable todo el año y se abrirán rutas insospechadas al comercio mundial, las zonas hasta hoy estériles por el permafrost y esos molestos glaciares, serán vergeles; los turistas de playa irán a Trondheim, Stavanger o al norte de Siberia, que se convertirán en los nuevos Marbella y Benidorm y en lo que quede de Andalucía pondremos un megaparque temático con tuareg y todo que nos inviten a té a la menta. Además, cuando ya no haya Ría de Arousa, y Cangas del Morrazo no sea más que un recuerdo en nuestra discoteca, habremos acabado con el narcotráfico y se acabará la llegada de cayucos a las playas canarias, porque no habrá playas donde llegar.

Y nosotros, a seguir gastando, qué coño, que son dos días.

Curiosamente, se trata de un peligro cierto y extraordinariamente grave, sabemos qué hay que hacer para intentar atenuar sus consecuencias, pero nadie está dispuesto a pagar el precio que supone. Es decir, los del grupo a) no están dispuestos y nosotros, los del grupo b) nos quedamos mirando y viendo películas para decir "¡joder, qué chungo!"
Algunos datos sobre el tema para poder parecer unos expertos cuando discutáis en los bares:

31/10/06

Lo he vuelto a hacer

Pido disculpas a mis estimados clientes por haber faltado tantos días, pero es que he tenido mucho trabajo y, la verdad, no quiero considerar el blog como una obligación; que luego me estreso. Eso sí: mis disculpas por no responder a los comentarios ni a los correos. De hecho, casi ni he mirado el correo en este tiempo (El personal. El del curro sí, lamentablemente)

Y como no tengo ganas de hablar de cosas serias, tales como el cambio climático, las diversas guerras a comentar, el así llamado proceso de paz, el ácido bórico, ni tan siquiera el cumpleaños de la infanta Leonor (a mí me vais a perdonar, pero puestos a líneas sucesorias, me declaro Froilanista), pues, para ir retomando el hábito, transcribiré unas notas de mi cuadernito físico:

El otro día, que estaba fuera de Madrid por motivos más o menos laborales, me encontré libre a media tarde y me dije: “Hombre, mira tú, pues me voy a hacer un cine.”Y, dicho y hecho, me encaminé hacia unos multicines sitos en el centro comercial K***, que me había recomendado uno de mis contactos allí. Estas son mis impresiones tal como las viví en el momento:

Me hallo en el exterior del centro comercial K*** (antaño, aquí estaba D***) He comprobado que dentro no hay ningún sitio para sentarse sin tener que pagar; ni un puto banco: nada. Y, como no estoy dispuesto a volver a pasar por la humillante experiencia de sentarme en el inevitable Starbuck’s Coffee, pues he salido a la calle.

En la calle observo que Ellos lo tienen todo muy bien pensado, porque tampoco en la calle hay donde sentarse sin pagar, salvo un par de bancos de diseño afuncional (metálicos y sin respaldo) en la puerta, que están permanentemente ocupados por una horda de protopostadolescentes erizadas de tetas pimpantes que exhiben con mal disimulado –y plenamente justificado- orgullo, fumando compulsivamente; ya que dentro, por supuesto, está prohibidísimo, incluso en los bares. Luego los estrategas del PSOE se preguntarán atónitos cómo siguen sin poder cautivar al voto joven y nadie tendrá el valor de decir: mira, ZP, colega: echa a Elena Salgado y luego ya veremos qué se puede hacer.

Fuera de eso, nada: ni un mal poyete. Incluso cualquier sitio en cincuenta metros alrededor de la puerta eventualmente adecuado para aposentar las nalgas parece minuciosamente diseñado para resultar incomodísimo y empujarte hacia algún café de alguna franquicia especialmente hortera lleno de aspirantes a Ellos que escriben cartas al dominical de El País quejándose de los fumadores o alabando el último atinado artículo de Rosa Montero (una vez más, ha puesto el dedo en la llaga, etc.), o bien leen a Lucía Etxebarría (o a Paulo Coelho) Todo ello con el ceño fruncido característico de quien tiene la razón de su parte.

Pero como uno es un arriscado montaraz y no se rinde fácilmente a la adversidad, he localizado cincuenta centímetros adecuados en altura y profundidad para meter mis aposentaderas, ya que son más bien escuetas, y escribir un poco para pasar el rato mientras empieza la película, ya que me he dejado el periódico en el sitio donde hemos comido.

Sí sí... Ellos me estaban vigilando por las videocámaras y hete aquí que empieza a llover, lo que, aún ahora, me daría igual porque es una mansa llovizna muy adecuada a la estación; pero como resulta que soy un maniático de los Pilot, se me corre la tinta con las gotitas. ¡Cagüen...!

Lo reconozco: si no fuera porque ya he comprado la entrada, me piraba. Bueno. Levanto el campo, que luego esto va a ser ilegible.

(segundos más tarde, de nuevo junto a la puerta)

¡Coño!, qué divertido. Resulta que el sistema de los walkis de aquí debe funcionar en malla única y me estoy enterando de las subversivas andanzas de un grupo peligrosísimo conocido al parecer por los seguratas como “las guerrilleras” y que por lo visto tienen rigurosamente prohibida la entrada al centro comercial K***.

¿Cómo me estoy enterando de esto? Pues a través del walki de la señora de la limpieza, que también está echando un cigarrito cerca de mí. Me mira. La miro. Me hace un gesto de “ya ves, lo que tiene que hacer una para comer...”, al que yo respondo con un gesto solidario que quiere decir: “Así es la vida: dura y cruel, compañera”. Breve pausa y otra comunicación no verbal suya que parece significar: “por lo menos tengo un walki”, cosa que nos hace mucha gracia a los dos, así que ella sube a tope el volumen del walki: tan a tope, que no sólo yo me entero, ya que algunos transeuntes, incluidas varias jovencitas pimpantes de las de antes, la miran y parecen escuchar.

Claro, que igual piensan que está oyendo por la radio un trailer de Rambo IV, más o menos como sigue:

-- “Delta Uno, Delta Uno, aquí Papa Charlie (esto seguro que quiere decir PC= Post of Commandment, como en el Ejército americano, me juego el cuello) jjjj (estática) ¿Me copias, cambio?"

Lo juro: ha dicho “cambio”

-- “jjjjjj Delta Uno, Delta Uno para Papa Charlie. Te copio, cambio” (Ya no hay duda: dicen cambio, y repiten las cosas: como en la mili)

--- “Atento Delta Uno, van hacia tu zona de zona verde, repito: van hacia tu zona. Están empleando tácticas de guerrilla para evadir seguridad, cambio.”

Reconozco que tal vez exagero un poco. Pero muy poco. Digo esto para empeñar mi honor en mantener que Papa Charlie dijo, exactamente “Están empleando tácticas de guerrilla para evadir seguridad, cambio.”

-- “Recibido Papa Charlie jjjjj jjjj aquí Delta Uno, procedo a despliegue, cambio.”

En este punto, la señora de la limpieza, que tenía experiencia y ya debía conocerse cuál era la zona de Delta Uno, dirige claramente su mirada hacia la puerta. Yo, obviamente, la imito; bueno, y no sólo yo: todos los que estábamos embelesados con la conversación táctica entre Papa Charlie y Delta Uno.

Y, en efecto: de repente, un grupo de cinco chicas con aspecto que luego me he enterado gracias a las críticas de “Yo soy la Juani” que se llama “look poligonero” (cosa que yo ignoraba) sale corriendo por la puerta principal diciendo “tira, tira”, pero descoyuntadas de la risa. Dado que son jóvenes y aún tienen pulmones, siguen corriendo sin aflojar hasta perderse de vista entre los coches del aparcamiento.

Lo mejor es cuando puedo ver, por fin, la cara honrada de Delta Uno y sus muchachos (dos), que salen, corriendo con sus vistosos uniformes, sujetándose la porra con la mano y... a los pocos metros se paran jadeantes mientras el que –sin duda- es Delta Uno (eso lo sé por su porte de líder nato) chamulla:

-- “¡Cagüen... dios! Casi las pillamos.”

Ahora que lo veo así, en frío, estoy plenamente convencido de que todo este número fue una maniobra de distracción de Ellos para que se me borraran de la mente mis ideas impropias sobre por qué no hay ningún sitio donde sentarse en los puñeteros centros comerciales.

21/10/06

Sobre el "proceso"

Voy a intentar no extenderme tanto como en el articulillo anterior, porque, tras unos días de silencio, me pongo a darle a la tecla y no condenso. Por cierto, empieza a inquietarme observar que, según mis estadísticas, la gente busca en Google “explosivos caseros” y la primera referencia que aparece es La barra virtual. Para “explosivos caseros fosforo”, la barra está en un honroso tercer puesto. Caramba. Pero bueno, a lo que íbamos:

La polémica acerca del así llamado proceso de paz con ETA tiene su reflejo en casa de otros blogueros más ilustres que yo, como Don Luis de Amézaga o Wallenstein77. Aunque no estoy de acuerdo con sus planteamientos, sé que, en el fondo, sí que estoy de acuerdo con ellos. El problema que tenemos, no sólo en la blogosfera, sino en las barras físicas de los bares donde se pueden dar golpes reales, es de perspectiva. Quede claro que lo que viene a continuación no tiene nada que ver con los amigos citados y que, si los cito, es porque tratan del tema con rigor, aunque desde posturas distintas de la mía.

Me remito una vez más a los consejos de Liddell Hart, que ya colgué este verano sobre cómo se ganan las guerras. Tengo la impresión de que las posturas ante el conflicto y ante los intentos de darle una salida definitiva (definitiva en cuanto al uso de la violencia, no en cuanto a la política) tienen más que ver con la posición que cada uno mantiene en todos los aspectos de su vida (lo que suelo llamar irreverentemente la adscripción a la tribu) que con un enfoque racional de la cuestión.

De ahí que considero que las posturas contrarias al proceso de paz (que, en ocasiones anteriores no lo eran) tienen mucho que ver con una creciente crispación inducida de la vida política en España, por completo ajena –cuando no contraria- a los intereses de los ciudadanos y con un enfoque visceral que pretende la rendición incondicional y humillación pública del enemigo. Cosa harto natural y comprensible, pero poco práctica. De hecho, la Historia nos enseña que suele ser el germen del siguiente conflicto.

Una de las subpolémicas que hay es la historicista. Los nacionalistas se inventaron en su día una cosa llamada nación vasca, que aderezan con toda una serie de datos históricos, en parte reales, en parte ficticios, para demostrar que dicha nación vasca ha existido siempre y que no tiene un estado propio por la pérfida opresión del estado Español (y Francés).

Por su parte, los nacionalistas españoles, basándose en datos históricos, niegan la existencia de dicha nación vasca, que atribuyen a un invento delirante de Sabino Arana y sus muchachos.

Claro, cada parte toma los datos que parecen confirmar su tesis y los interpretan del modo adecuado a sus fines. Como en cualquier polémica historicista que se precie.

Yo creo que conocer la Historia (la real) es muy útil, en especial para prever el futuro en la medida que tal cosa sea posible. Pero soy más partidario de mirar hacia delante que hacia atrás. También soy más partidario de pensar en positivo que en negativo y quiero decir en términos de acción, más que de reacción. La Historia no tiene nada que ver con que una nación exista o no. Porque las naciones (y, en general su historia) son inventos. Inventos que pueden gozar del prestigio de una venerable antigüedad, como España, Francia, Inglaterra, China o Japón; o pueden inventarse ahora mismo. Por otra parte, las naciones aparecen y desaparecen a lo largo de la Historia. No son eternas ni inmutables. El patriotismo, que en general me parece un sentimiento muy sano, no deja de ser fundamentalmente emotivo y tener un componente religioso. Digo religioso en cuanto al funcionamiento mental, externo a la razón.

Y, mirando al futuro, ¿qué tenemos? La posibilidad de que el terrorismo de ETA, incluido el de baja intensidad, y la autoexclusión del sistema por la así llamada izquierda abertzale, finalicen, dando como resultado un país vasco donde la gente pueda vivir más o menos en paz, por lo menos, tan en paz como en Madrid. El problema es que desde el momento en que ETA no agarrotara la situación, la reivindicación de la independencia de algún tipo de entidad vasca, discurriría con toda visibilidad y sin eufemismos, por los cauces de la política. El partido siguiente en la lista que se inició con Herri Batasuna planteará sus tesis independentistas, y el PNV y EA se encontrarán con que ya no hay obstáculo a que ellos también lo hagan. Porque el obstáculo es tan solo ETA.

Si las tesis independentistas se plantean abiertamente, de acuerdo con los cauces previstos en nuestro sistema político ¿qué pasará? De acuerdo, el sistema no prevé la independencia, pero sí prevé (se basa en ello) que cada cuál defienda sus posturas de acuerdo con la Ley. Que, no olvidemos, se cambia.

Los nacionalistas vascos se han inventado su nación vasca. ¿Y qué? También Leovigildo (o los cronistas medievales) se inventó España por primera vez. O Gengis khan se inventó el imperio mongol. La legitimidad de una nación, la existencia misma de esa nación viene dada por las personas que creen en ella, que se la inventan, literalmente, y que la hacen posible cada día. Eso vale tanto para España como para Euskadi.

Ante el independentismo vasco, sólo cabe tener una alternativa mejor, que pasa por encontrar el marco adecuado de convivencia en una España en la que merezca la pena vivir. Recordemos que el PNV siempre ha mantenido que ellos lo que quieren es el sistema anterior a 1838, que Espartero les quitó alevosamente. Y se lo quitó, no porque fueran separatistas, sino por defender los derechos del legítimo rey de España, Don Carlos.


Ortega decía que España debía ser un proyecto sugestivo de vida en común. ¿Lo es?