24/6/06

La perca del Nilo y la Ministra de Sanidad

Hay una peli bastante impresionante que se llama La pesadilla de Darwin. Es un documental tipo Michael Moore, pero sin nada de risas, que en esencia cuenta cómo vive la gente en Tanzania, a orillas del lago Victoria.

En los años 60, a un genio blanco se le ocurrió echar al lago unas percas del Nilo y cuarenta años más tarde es casi el único pez que queda, porque se ha comido a todos los demás. Ese bicho, tan grande como una persona, ha acabado con la biodiversidad de modo irreparable y, de paso, se ha condenado a sí mismo a la extinción a corto plazo. También ha acabado con la diversificación económica: en la zona, todo el mundo trabaja en algo relacionado con la perca del Nilo: o la pescan, o son empleados de las factorías en que la procesan, o la transportan, o se prostituyen y luego las matan, o lo que sea. Nos la comemos nosotros, bajo diversos nombres, comprándola en la sección de congelados del híper.

La gente de la zona no la come, porque no la puede pagar (aunque la pesquen ellos mismos), pero les permiten coger de la basura las cabezas y las raspas. Evidentemente, cuando dentro de pocos años se extinga (y, con ella, la vida en el lago), no existirá economía de ninguna clase y la gente ni siquiera tendrá esas raspas para comer. De paso, los aviones Antonov que la traen a Europa para abastecer nuestros hipermercados, no van a ir a Africa de vacío, ¿no?, así que llevan cosas necesarias, tales como armas, que tienen buena demanda allá.

A la orilla del lago, los niños, como todos los niños, querrían esnifar pegamento; pero sucede que son tan pobres que no se lo pueden permitir, así que lo fabrican ellos mismos, disolviendo los envases de poliuretano del pescado (los defectuosos, claro).

Esto da pie a varias cosas, pero yo escojo a Elena Salgado como paradigma de una sociedad enferma. Elena Salgado es la ministra de Sanidad española, para quien no lo sepa, y se caracteriza por haber decidido que todos los españoles tenemos que estar sanos. Una simple mirada a la tal señora nos permite observar que ella no goza del tipo de salud que una persona normal querría tener; ya se sabe: la típica ministra cincuentona rubia teñida, feminista, con aspecto anoréxico, que se saca fotos encaramada en pose juvenil y sin zapatos sobre la mesa de su despacho.

Yo soy de la opinión de que, ya que esa señora cobra de mis impuestos, lo mínimo que se le puede pedir es que se haga las fotos de propaganda con los zapatos puestos. Por respeto. Esa señora ha decidido que los españoles somos una gente con malos hábitos y que tenemos que dejar de fumar, de beber alcohol (de las drogas que ya eran ilegales al llegar ella, ni hablamos), acostarnos a las ocho de la tarde y adoptar horarios europeos y, entonces, seremos felices y amaremos al Gran Hermano.

La idea no es prohibir el tabaco y el alcohol a los adultos (a los menores de 18 ya se lo prohibieron hace tiempo) porque cantaría demasiado, sino dificultar el acceso y el consumo. Eso es una tendencia iniciada en Estados Unidos (cómo no) y adoptada servilmente por los progres de la vieja Europa. Se achacan al tabaco y al alcohol todos los males, como antes a la heroína. El alcohol es causa de muertes por cirrosis, produce cáncer y te vuelves loco, pero también es causa de los accidentes de tráfico, de los accidentes de trabajo en la construcción, de la violencia doméstica y de que los maridos maten a las mujeres, etc. etc.

La cuestión que todos estos bienpensantes eluden es ¿por qué la gente bebe? En especial: ¿por qué los chavales beben? Es lógico que la eludan, ya que los bienpensantes tienen mucha pasta y, lo que es peor, por regla general la han tenido siempre. Se trata, como siempre, de centrar la atención en los síntomas y dejar de lado la enfermedad. Y, así, resulta que los chavales españoles beben por los mismos motivos que los niños de Tanzania esnifan corcho blanco disuelto en gasolina.

No frivolizo: la diferencia es meramente de grado. Esta sociedad no da oportunidades a nadie que no acepte las reglas del juego y se conforme, cristianamente, con aceptar las cabezas y las raspas mientras otros se llevan los filetes y los venden a precio de oro. Por consiguiente, quedan dos soluciones: o atacas, o huyes. La inmensa mayoría huye (huímos) y se dedica a alimentar el flujo circular de la renta, gastando la suya en los bares o en el botellón, según su poder adquisitivo o sus hábitos sociales. A la mañana siguiente, el dinero de nuestro alcohol volverá a estar en el mismo banco del que lo habíamos sacado por la noche.

Las ministras de Sanidad son, al fin y al cabo, empleadas de las multinacionales que nos depredan y su función es colaborar para que nos estemos quietos. Lo malo es que con su obsesión por el control aumentan mucho la presión y, con la presión, el número de los que están hasta los huevos de todo esto (y, claro, cuanto más hasta los huevos está uno, más le apetece una cerveza, o un cigarrito), lo que puede dar lugar a disfunciones. Por ello, mientras prohiben, dicen que la solución no está en prohibir, sino en educar.

Las campañas educativas de los bienpensantes están hechas (y pagadas con muchísimos millones de nuestros impuestos, descontado el sacrosanto 3%, imagino) por gente que no ha debido probar una gota de alcohol en su vida (y mira que me extraña, porque la gente de publicidad bate todos los records en consumo de sustancias) o, al menos, los contenidos. Uno no puede basar una campaña en decirle a la gente: "no bebas que es malo" o "beber no mola". De hecho, no tiene sentido ninguna campaña, aparte de hacer circular la pasta de los presupuestos, porque todo el mundo sabe lo que es el alcohol y la resaca que da.

Pero, claro, no vamos a reconocer quién manda aquí, cómo está organizado el mundo y que -simplemente- no sólo no tenemos ninguna oportunidad de ser felices, sino que, además, nos tenemos que comer esta mierda de vida a pelo, sin poder tomar unas birras con los amigos al salir de trabajar, porque una horda de fundamentalistas religiosos ha decidido que tenemos que sufrir más para que su dios esté contento.

Afortunadamente para la vieja Tierra, estamos tan en extinción como la perca del Nilo y por los mismos motivos.


10 comentarios:

  1. Hola! pues la verdad es q era una especie d critica(dejame andar con mis ideas jajajja) jamas nadie me elegiria a mi.

    Ten un buen día...

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  2. cuanta razon tiene tu post...muy interesante.

    Saludos,

    Katsu.

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  3. Totalmente de acuerdo contigo en tu comentario.Dime donde hay que poner el dinero de la colecta.¿Piensas que siempre seremos borregos?.Las cosas serias me preocupan mucho, pero con las gilipolleces me sublevo todavía más.
    No te preocupes por tu ´musical preferido(no me lo he creído).Algo gordo le has hecho a h.f.v. para que divulgue eso.
    Yo que tú, pediría disculpas a esa chica que por la guasa,podría ser gaditana.

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  4. Yo he visto la pesadilla de Darwin. Es la hostia hay q estar d buen humor para luego tomarse algo sin deprimirse, Pero tienes razon. es acojonante. Y en cuanto a lo de la ministra estoy de acuerdo, aunq creo que mas q pagar a Nacho Vidal habria q sacar del retiro a Linda Lovelace o alguien asi... Creo q le pndria mas

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  5. María, Katsu san, ? Gracias por leer y decir. Lo del musical es tontería, obviamente, pero es que ella es así: intenta desmitificarme, es un defecto que tiene. Jeje.

    Cat: "jolin", ya te echábamos de menos, parecía que tus sinapsis habían hecho cortocircuito debido a esos exámenes.

    Tienes razón, yo creo que LL sería más adecuada, pero yo no sé si estará muy operativa a estas alturas. Caramba, ¡Qué culturón! Yo creía que era un mito de otra generación...

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  6. No lo pillo.La ministra tine la culpa de lo que pasa en Tanzania? ¿Beber alcohol o umar es subversivo?¿...solidario?. Explicanoslo mejor, por favor.

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  7. Anónimo18/5/10 4:48

    Lo siento pero no tienes razón. Al menos en lo del tabaco y el alcohol. Es evidente que son, igual que el pegamento, sustancias para evadirnos. En momentos dificiles o de bruscos cambios sociales parece que su consumo aumenta.

    Las campañas contra el alcohol y el tabaco son insuficientes y no atacan el problema de raiz pero en ocasiones las medidas de "parche" son necesarias.

    Emborrachate lo que quieras, pero no digas que no te adivirtieron. Podrás decir que no tuviste más remedio, que tu situación te hacía necesitar una via de escape, pero tienes la información.

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  8. Hecha un vistazo a este blog es de cosas casos e inquietudes africanas y me gustaria hacer un post y hacerte mencion de alguna manera o linkearte en el texto si no te importa si te parece me dices.....
    Con respecto a al tema que nos ocupa me ha gustado mucho como lo has explicado la verdad me parece una verguenza ke encima nos creamos (se crean)muy democráticos y felices y cada vez tenemos menos libertades mas responsabilidades y mas trabas para disfrutar de nada ...y encima hay que aguantar a anonimo diciendo no se que de una información....Cual? la que ellos te dan, corderito obediente y sumiso que te crees todo lo que te chutan los medios? Pura demagogia, que tu no necesitas informacion lo que necesitas es criterio...una buena borrachera es lo que a ti te hace falta....amargao...kestas amargao......y encima anonimo....Baneale hombre...!!!!

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  9. Sorry ...este es el blog http://musesicknhourmessage.blogspot.com/

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