16/3/06

Navidad

Empecé a decidirme a esto del blog el día de navidad, así que voy a colgar la gilipollez que escribí en un cuadernito con la idea de que fuera ese mismo día la primera entrada.

Pensaba empezar hablando de la desaparición de la civilización occidental, a la que asisto en calidad de testigo y partícipe, pero lo que acaba de ocurrirme me sugiere que el proceso de descomposición está incluso más avanzado de lo que yo creía.

Hoy es Navidad y, por tanto, está todo cerrado. Para hacer tiempo mientras comienza el cine, he entrado en el único café abierto: se llama Starbucks coffee y sirven el café en vasos de cartón. Hay un cartelito que dice: "si quiere su café en jarra de loza, díganoslo". Lo de la loza me parece sospechoso: me imagino que cobrarán más, así que no lo digo.

Como tiene pinta de ser uno de esos sitios pedorros en los que te preguntan qué variedad de café prefieres y te ponen azucar moreno y tal, me sorprende que le digo: "uno con leche" y se limita a contestar: "muy bien". El camarero me advierte que lleva muy poquito café y me pregunta si quiero más.Digo que si, que quiero más. El escribe en el vaso unos signos (algo así como "L2") y, para mi sorpresa, me pregunta cuál es mi nombre. Como es la primera vez en mi vida que me piden que me identifique para ponerme un café, me pilla de sorpresa y contesto lo primero que se me ocurre: "Fernández". Él, muy diligente, escribe en el vaso: "Alejandro" (creo que debe tener corrector ortográfico automático y en su diccionario Fernádez no viene) y le pasa el vaso a otra compañera. Me dice que son 2.55 € y que las cucharillas (obviamente, de plástico) y el azúcar están en aquella mesa.

El vaso (que me entregan con una tapa de plásico) está lleno en sus cuatro quintas partes de espuma. Café habrá como un dedo y medio y sabe a achicoria light. Todo por el módico precio de 2.55 €, precio por el que en el Ávila te darían dos cafés estupendos, llenos hasta arriba y aún te sobrarían 35 céntimos.

Sinceramente, no me he encendido un cigarro porque me da toda la impresión de que es un local sin humo. A mi alrededor todos tienen aspecto de escribir cartas al dominical de El País quejándose de las cosas más extrañas y no hay ningún cenicero a la vista.

Me voy a terminar el "café" porque, al fin y al cabo, he pagado 2.55 € por él, pero creo que voy a hacer tiempo para entrar al cine dando un paseíto y así fumo mientras miro los cierres bajados de las tiendas, que es muy entretenido.

En efecto, al salir veo un cartelito que dice textualmente:

"Para proteger la calidad del café le rogamos no fumar".

Me pregunto si a mí se me habría ocurrido una excusa más gilipollas.

Para los que escriben cartas al dominical de El País: (Obsérvese que he especificado los que se quejan todo el rato de las cosas más extrañas) Me refería a gente que se queja de todo lo que hacen los demás, en especial si es divertido y cuya máxima aspiración es mejorar su calidad de vida, lo que en su idioma significa, en esencia, irse a vivir a un chalet en el quinto coño, a varios kilómetros del bar más cercano y dejar de ver a los amigos a medida que éstos van encontrando excusas para evitar ir hasta allá a comer comida presuntamente sana, con la obligación no escrita de presentarse con una botella de vino lo más desconocido posible. La cosa acaba cuando se divorcian de puro aburrimiento.

Creo que dejaré lo de la decadencia de la civilización occidental para otro momento.

8 comentarios:

  1. Me gustó como defines "calidad de vida" y estoy totalmente en consonancia contigo.
    Ah... también con los puñeteros Starbucks coffee que quieren acabar con nuestros típicos desayunos en el bar de café con porras ó churritos.

    ResponderEliminar
  2. Lo malo es que después de escribir esto me dí cuenta de que tengo unos colegas en esa situación, lo de la calidad de vida, y... la verdad es que no pensaba en ellos, sino en otros de hace más tiempo, pero en fin, a lo hecho, pecho. ¡Viva el café-café y las porras!

    ResponderEliminar
  3. La verdad es que hacía tiempo que no me reía tanto leyendo algo.Ha sido a carcajada limpia.No sé poner puntos y aparte con ésta "máquina infernal".Como tampoco sé si saldrá el nombre de él, te diré que yo soy la que le parió.OUI, C´EST MOI, aunque te parezca increíble...

    ResponderEliminar
  4. Soy yo otra vez.No quiero ser anónima, pero no sé ponerme un nombre es esta historia, porque mí "CACHORRO HUMANO", no está.Aunque ya sé que tu inteligencia está por encima de la media, que digo por encima,MUY por encima, -para ser "chico"-, la pista definitiva para dejar de ser anónima, es que para "vos", soy una "Hiena fffff..."

    ResponderEliminar
  5. Es muy fácil: debajo de la ventana en la que has escrito los comentarios pone elegir una identidad.

    Si en lugar de pinchar Anónimo pinchas "Otros", se abre una ventana y pone: "Nombre". ahí escribes "La Hiena Fascista" y ya está. Es fácil.

    ResponderEliminar
  6. la dama de las camelias14/4/06 23:43

    Alguien me dijo que leyese esto.Y como casi siempre,acertó.Mucha risa.Yo soy muy curiosa¿te lo has inventado?.

    ResponderEliminar
  7. Querida amiga, como sabes la realidad siempre supera a la ficción. Para comprobar que no me invento nada, y experimentar por tí misma hasta qué punto ha avanzado la decadencia de la civilización occidental, no tienes más que penetrar en cualquier Starbuck's coffee y pedir un café.

    ResponderEliminar

Soltad aquí vuestros exabruptos