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9/11/10

Novedades en el Sahara

 

sahara

 

Ayer ocurrió lo que estábamos esperando tras el cerrojazo informativo al Sahara Occidental. Marruecos decidió aplastar por la fuerza la protesta saharaui arrasando el campamento de Agdaym Izik. Gravísimos disturbios en el Aaiún, con muertos por ambas partes. Por cierto, la foto del cadáver uniformado que sale en el País de hoy no es de un gendarme ni de un miembro de las fuerzas auxiliares, sino de un soldado.

A pesar de lo ocurrido, el Polisario se sienta a negociar con Marruecos en Nueva York.

Aminetu Haidar, que no había aparecido por el campamento (para no provocar reacciones de Marruecos, según dice), sale en la prensa.

Mi opinión:

Ha hecho eclosión un factor nuevo: los saharauis originarios que viven en el territorio ocupado por Marruecos. Los organizadores del campamento son menores de 40 años, no están controlados por el Polisario y su protesta no se refería  a la independencia, ni a cuestiones políticas, sino a su vida cotidiana; al hecho de vivir como ciudadanos de segunda en su propio país. Es una revuelta social. Marruecos tiene en palmitas a los saharauis que considera importantes para su proyecto, y los jefes del Polisario saben que, cuando se cansen, tienen garantizado un buen trabajo (por ejemplo, de embajador), pero eso no alcanza a la mayoría de la población.

Marruecos ha perdido una oportunidad de oro para aislar al Polisario de la población autóctona. Si hubiera aceptado interlocutores autóctonos y hubiera hecho algunas concesiones, habría introducido una cuña entre los saharauis del interior y los de Tinduf. Pero ha reaccionado como reaccionan las dictaduras con la autoestima baja.

Puede que esta revuelta sea el inicio de una verdadera intifada, o puede que no sea más que un hito en el camino, una fecha para un nuevo imaginario nacional. Pero el factor clave es que, aparentemente, el Polisario es ajeno a estos acontecimientos. sus dirigentes deben estar tan preocupados como el gobierno marroquí (o más).

Cuando en el 76 las columnas de refugiados saharauis atravesaban el desierto perseguidos por los cazas marroquíes que los bombardeaban con napalm, hasta establecerse en Tinduf, concitaron todas nuestras simpatías, y el Polisario, a lo largo de su heroica guerra de quince años con marruecos, se erigió en símbolo de la lucha saharaui, como al Fatah en su momento.

Pero se fue produciendo el mismo proceso que con los palestinos. la potencia ocupante, al igual que Israel, comenzó a colonizar ilegalmente el territorio con ciudadanos marroquíes, que se dedicaron a tener hijos, nacidos ya en el Sahara, y los refugiados temporales pasaron a ser definitivos. Hace 34 años ya. Hoy día, al contrario que los hijos de colonos marroquíes, la mayor parte de la población de los campos ha nacido fuera del Sahara.

El Polisario, un partido único paramilitar, es hoy un instrumento de los intereses de Argelia y tiene como principal interés su propia supervivencia y mantener el estatus de sus dirigentes. Para ello, cuenta con decenas de miles de rehenes: su población civil, que, como en la canción de Ilegales, no vive, sólo espera.

La prueba: mientras los que se supone que son “su gente” luchan –y mueren- en las calles de El Aaiún, ellos se sientan a negociar con Marruecos en Nueva York.

A negociar, ¿qué? saben que Marruecos no tiene nada que negociar. Negocian para seguir siendo considerados los interlocutores del pueblo saharaui, seguir teniendo cierto poder y seguir gestionando la ayuda internacional.

Es sabido que, cuando los refugiados siguen siendo refugiados después de una generación, nunca vuelven y, si lo hacen, llegan a un país que ya no es suyo. Es triste, pero es así. El futuro del Sahara está en manos de los propios saharauis y ayer quedó claro que ya hay dos Saharas. Veremos cómo se desarrollan los acontecimientos, pero tal vez haya que ir quedándose con nombres como Fadel Kmach u Omar Zribiar.

9/12/09

Aminatu Haidar

Estos días acapara portadas una señora saharaui que se ha puesto en huelga de hambre. Se trata de una activista en pro de la independencia del Sahara Occidental con un tétrico historial de prisión y tortura a manos de las autoridades marroquíes, a quien Marruecos negó la entrada en El Aaiun por poner en un impreso que su nacionalidad era “saharaui”. Devuelta a España, parece ser que alguien tomó la decisión de permitirla subir al avión de vuelta y entrar en territorio nacional sin documentación de viaje, ya que su pasaporte le había sido retenido por la gendarmería marroquí. Me creo que quien fuera lo hizo por motivos de lo más “humanitario”.

Independientemente de la regularidad o no de su entrada en España (ya que, aunque no traía pasaporte, parece que sí que tenía permiso de residencia, por lo que se le podía permitir la entrada según el art. 25 de la Ley de Extranjería), lo pintoresco de este asunto es su actuación posterior.

En todos los medios de comunicación aparece que esta señora se ha puesto en huelga de hambre para presionar… al Gobierno español. La causa saharaui cuenta con muchas simpatías aquí por motivos evidentes. Cuenta incluso con las mías. Pero el circo mediático que han organizado los más preclaros exponentes de La Ceja, también contra el Gobierno español, no deja de sorprenderme.

Esta señora tiene un problema con Marruecos. Lo que ocurre es que, como sabe perfectamente que el Gobierno marroquí no la va a hacer ni puñetero caso y que le importa un pimiento que se muera (menos aún, si se muere en Canarias), dirige su acción contra nuestro Gobierno, que es más sensible.

Obviamente, la actuación marroquí es impresentable, pero no más de lo habitual; la novedad es que esta señora se dedica a exigir al Gobierno español algo que no está en sus manos concederle, es decir, que Marruecos la readmita como saharaui. No sé qué pretende, ni qué pretenden los mediáticos de izquierdas como la Bardem o Saramago, ¿que España invada Marruecos e independice el Sahara?

No entiendo nada. Eso sí, se están jodiendo nuevamente las relaciones con Marruecos y todo aquél que quiere meterse con el Gobierno, por la izquierda o por la derecha, tiene un nuevo titular disponible. Como siempre, se dan vueltas en torno al problema central: que, por más que nuestro humanitario Gobierno la haya ofrecido todas las opciones que está en su mano realizar, incluso concederla la nacionalidad española (algo a lo que, como saharaui ex-ciudadana española tiene derecho, por otra parte), ella no se conforma, porque quiere un imposible.

Supongo que el único motivo es salir en los medios y recordar la situación del Sahara, pero más allá de la responsabilidad histórica de España en la miserable venta del pueblo saharaui a Hassán II (en un momento en que no podía hacer otra cosa salvo ir a una guerra desastrosa en defensa de nada, ya que ni los saharauis nos querían allí), mi modesta opinión es que podía ir a otra parte a tocar los cojones.


Colofón (por el momento): A juzgar por las últimas noticias, parece que Moratinos ha estado haciendo horas extraordinarias: "presiones" de la ONU, de la UE y de Clinton. Veremos. Estas cosas se hacen discretamente, hombres de Dios... lo que no pueden hacer ahora es poner a Mohamed en la tesitura de tener que bajarse los pantalones delante de toda la "comunidad internacional".