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1/3/08

Cuando oigo la palabra cultura, saco mi pistola



La frase del título se atribuye por lo general al Reichsmarschall Hermann Goering (o Göring, según las grafías) y, reconozco que, al igual que le pasa a Mariano Rajoy, he acabado por entender a qué se refería.

La amiga Marisheli, nos ha enviado un tesoro, pero como es tímida y no lo publica ella, pues lo cojo y lo hago yo como vicario in partibus.

Tengo mi anécdota personal con el autor, que todos los clientes se conocen: estaba yo hace cosa de 12 años en mi caseta de la feria del libro antiguo en Recoletos. Era la hora de los profesionales, es decir: un día entre semana a la hora de comer, cuando uno puede huronear apacible y distendidamente , libro por libro sin que nadie te de el coñazo, y ahí estaba José Luis Sampedro en la caseta, mira que te mira.


Al otro lado del mostrador ("tablero" en la jerga del oficio), había un chaval de unos 14 años que lo miraba arrobado. Le sonrío. Me sonríe. Me tiende un cuaderno y un bic y me dice:

-- ¿Le puede pedir un autógrafo?

Yo me quedo impresionado, pero, consciente de mi función de difusor de la cultura y adiestrador de las jóvenes generaciones, le digo:

-- ¿Qué dices? pasa y pídeselo tú.


El mensaje es: aquí todos somos lectores. Somos iguales. Raymond Chandler publicó su primera novela a los 56 años.


El chaval pasa a la caseta, acojonado, y se dedica a seguir con veneración las evoluciones de JLSP a respetuosa distancia, hasta que el eximio autor se percata de que está pasando algo raro y le mira desde su altura (física: el tipo es viejo, pero muy alto)


El chaval le tiende el cuaderno y el bic y a duras penas acierta a balbucear:

-- Autógrafo.

JLSP lo mira, atónito. Coge el cuaderno y el boli y le firma.

El chaval se va encantado de la vida.

JLSP me mira muy extrañado, mientras me tiende el libro sobre el que se apresta a regatear formalmente y me dice:

-- "Debe haberme confundido con un jugador de baloncesto".

Bueno, ya he contado la batallita introductoria y ahora, la chicha:


Creo que firmándolo J.L. Sampedro merece la pena difundirlo


POR EL PLACER DE LA LECTURA: La SGA (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo. Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor, filósofo y buena gente. POR LA LECTURA


Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.



Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.


Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.


Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque: a) obtiene algo a cambio.


b) es objeto de una sanción.


Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?


Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.


Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.


¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!


José Luis Sampedro


Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.

23/3/07

Videovigilancia de mierda



El delirio británico relacionado con las videocámaras de vigilancia en la vía pública, está alcanzando proporciones más bien inquietantes. Me inquieta particularmente la posibilidad de contagio a estas latitudes.

Ayer, en El País, leo que en el municipio de Ealing, oeste del Gran Londres, el Ayuntamiento ha decidido colocar videocámaras camufladas en la calle en forma de latas y cosas así para captar a los ciudadanos inciviles que vulneran la normativa sobre vertido de basuras (hoy Residuos Sólidos Urbanos, RSU).

Pretenden tranquilizar a la gente explicando que no van a sancionar inmediatamente a aquellos que –es un suponer- no separen adecuadamente los distintos tipos de basura, sino que, en tal caso, la primera vez recibirían la visita de un inspector municipal que les informaría amablemente sobre el modo correcto de proceder.

Lo que se considera grave, al parecer, es depositar las basuras fuera de los días señalados para ello. Y es entonces cuando uno (que es muy provinciano) descubre que en dicho londinense municipio la basura se recoge una vez a la semana y que la ciudadanía se malicia que esto es el primer paso para llevar a la práctica una idea, ya apuntada por los ediles, consistente en recogerla cada 15 días.

Esto suscita en mi ánimo varias consideraciones, a saber:

a) Obviamente, que los citados ediles ingleses son unos guarros, aunque, como buenos políticos, le echen la culpa de ello a los ciudadanos. (Prometo no quejarme durante unos días de la situación de mi barrio)

b) Que la privatización de los servicios y la aplicación de “criterios de gestión empresarial” a actividades tan anquilosadas por la conocida ineficiencia administrativa, es capaz de encontrar soluciones para reducir costes tan imaginativas como que los vecinos se guarden la basura en casa hasta que a mí me de la gana ir a por ella. Obviamente, no es lo mismo mantener un servicio como en la tercermundista España, donde estas cosas se hacen a diario debido al conocido afán despilfarrador de la cosa pública, que mantener 1/7 o 1/15 de servicio.

c) Aparentemente, todo este despliegue granhermanesco, no tendría el menor sentido si los servicios municipales funcionaran de un modo racional y la basura se recogiera todos los días. Pero:

c’) seguro que sale más barato recoger la basura cada 15 días;

c’’) hay que dar alguna función a los inspectores municipales de basuras, ya que éstas no se recogen demasiado;

c’’’) mejorará el estado de las arcas municipales al encontrar otro filón de poner multas y –sobre todo-

c’’’’) de vez en cuando hay que cambiar de excusa para poner más cámaras por la calle para tener controlados a los ciudadanos, y ésta, no sólo evita mencionar el terrorismo y la delincuencia, que ya cansa un poco; sino que –encima- les echa la culpa a los propios munícipes: “¿veis?, si no fuerais tan cerdos, no harían falta las cámaras”.

Supongo que el siguiente paso va a ser revisión obligatoria de la basura de la gente con la excusa de comprobar que no comen cosas que engordan.

Si no fuera porque yo soy extraordinariamente valiente y viril, confesaría que da miedo.
Claro que no hay que perder de vista la posibilidad de que:
a) El primo del Mayor o como se llame, ha montado recientemente una fábrica de videocámaras de vigilancia con forma de lata o de botella de leche.
b) simplemente y como tan a menudo ocurre, tan sólo son profundamente imbéciles.