28/5/09

Sustancias




A mediados del s. XIX, el Imperio Británico entró en guerra con el Imperio Chino. En aquella sazón, el Emperador de China, el Imperio del Centro, aún tenía la curiosa idea de que Victoria, Regina Imperatrix, cuyos casacas rojas se disponían a desmantelar su Imperio, era una pintoresca vasalla que gobernaba en su nombre a unos bárbaros feísimos de caras coloradas que comerciaban en sus puertos.

El sistema empleado por el Gobierno chino para designar al general que indefectiblemente habría de derrotar a los bárbaros, fue ordenar a los candidatos la redacción de una composición poética sobre los fastos de celebración de la victoria. Como es sabido, tal victoria nunca tuvo lugar y China dejó de ser una potencia mundial para deslizarse a velocidad uniformemente acelerada por la pendiente que lleva al muladar de los estados fallidos.

Aquella guerra se produjo porque los honorables comerciantes anglosajones consideraron inaceptable para Las Reglas del Libre Comercio que el Gobierno chino decidiera prohibir la importación de la principal mercancía occidental: unas bolas parduzcas que proporcionaban paraísos artificiales: opio.

El Gobierno chino estaba alarmado por el creciente número de súbditos suyos enganchados al opio; pero más alarmado estaba por el insoportable desequilibrio que ese tráfico producía a su balanza comercial.

El Gobierno de Su Graciosa Majestad se alarmó, a su vez, ante la previsible ruina de sus honorables comerciantes y de que el rentable saqueo de la plata y demás productos chinos pudiera tocar a su fin.

Resultado: el derecho inalienable de los chinos a drogarse fue garantizado por las armas frente a su gobierno inicuo, que pretendía prohibírselo.

Durante los siguientes 100 años, poco más o menos, las diversas sustancias estupefaccientes y psicotrópicas fueron una cuestión neutra y hasta literaria; hasta que en los años 20 del siglo pasado, los sucesores de aquellos honorables comerciantes acometieron lo que podríamos llamar un "ensayo general con todo" en los Estados Unidos de América. Rescataron del olvido los argumentos del gobierno chino de mediados del XIX, y, mirando por el bienestar de los súbditos de la Unión, prohibieron la elaboración, comercio y consumo de bebidas alcohólicas.

Resultado: altamente satisfactorio. Se demostró empíricamente que la demanda de sustancias para colocar al personal es inelástica y que no decrece apreciablemente por más que encarezcas su precio o dificultes el acceso a las mismas.

Por otra parte, al eliminar la carga impositiva sobre las sustancias, el beneficio de los honorables comerciantes se incrementa proporcionalmente, generando grandes fortunas; lo que se traslada con limpieza al flujo circular de la renta, que será dedicada a cosas prácticas en lugar de a esas tonterías en las que los gobiernos acostumbran a malgastar el dinero de los impuestos que roban a la gente. Además, no hay problema, porque el dinero obtenido del tráfico ilegalizado debe ser blanqueado y, al final, genera ingresos fiscales quieras que no.

Más ventajas adicionales:

- Se crean muchos puestos de trabajo en los sectores relacionados con la represión.

- Se justifica el incremento descontrolado de dicha represión con una excusa tan moral como es la salud física y espiritual de la ciudadanía.

- Se incrementa la delincuencia, lo que produce un efecto de retroalimentación, asustando mucho a la gente, que reclama más represión y más merma de libertades perfectamente inútiles para la vida ordinaria.
- Se genera un nivel saludable de corrupción de forma que los funcionarios públicos puedan mejorar su nivel de vida y gastar más.

- Como la ciudadanía lo reclama, se reducen democráticamente más libertades inútiles y se aumenta el control sobre la población: incluso aumenta la estabilidad laboral: Edgar Hoover estuvo más de 40 años al frente del FBI, lo suficiente como para conducir la transición desde la prehistoria a la situación actual.

¿Por qué la Ley Seca sólo fue un ensayo? Supongo que por tres motivos:

a) Se prohibió una droga socialmente aceptada, de hecho, se prohibió una de las bases de la Civilización Occidental; lo que -obviamente- molestaba a casi todo el mundo, generando desafección al Gobierno y, como cada cuatro años los ciudadanos de la Unión tenían que votar, la cosa era insostenible.

b) Sólo se prohibió el alcohol en Estados Unidos, por lo que el tráfico de drogas de calidad, por ejemplo, Johnnie Walker o Moët Chandon, quedó en manos de empresas perfectamente legales de terceros países que, aparte de incurrir en prácticas de competencia desleal con la Cosa Nostra, proporcionaban jugosos ingresos a sus respectivos fiscos.

c) Los Estados Unidos se convirtieron en el hazmerreir del mundo. (De hecho, lo mejor de la Ley Seca fue catapultar a Concha Piquer al estrellato)

Visto lo visto, los honorables comerciantes reflexionaron sobre los resultados del experimento y extrajeron sus conclusiones:

Se dieron cuenta de que no podían garantizar el apoyo de los electores, bebedores en su mayoría, a la prohibición con el sólo auxilio de unas cuantas sufragistas histéricas y algunos predicadores más bien heterodoxos.

Por otra parte, comprendieron también que la siguiente prohibición, para que fuera eficaz, habría de ser a escala mundial.

Así, hubo que esperar a que

a) Se inventaran instancias internacionales que fueran, al menos temporalmente, consideradas unánimemente como guays: la ONU y la OMS.

b) Se generalizaran sistemas eficientes de indoctrinamiento: la tele y el cine en (sonoro y en tecnicolor) que saturaran a la población target hasta que asumiera por simple inercia la situación.

Entonces, aplicando lo aprendido, se concentró la prohibición en sustancias no tradicionales en el mercado occidental (básicamente, opiáceos, cannabináceos y cocáceos), por tanto, no defendidas socialmente y cuya extracción del comercio de los hombres generó escasa alarma social y afectó poco a las grandes empresas. Se esperó a que fueran ilegales para promover su consumo como algo socialmente prestigioso.

Resultado: óptimo. Como mínimo, decenas de miles de puestos de trabajo represivos, sistemas penitenciarios saturados de gente que en los años 40 no habrían hecho nada ilegal, incremento exponencial de la delincuencia violenta generada por la prohibición, corrupción rampante, estados fallidos, excusas perfectas para intervenir en terceros países (pobres) financiación autónoma por los servicios de sus guerras subterráneas, control de la población hasta unos niveles insospechados, pero la mar de útiles: ¿derecho a la intimidad? ¿habeas corpus? ¿secreto de las comunicaciones? Como había dicho anteriormente el último jefe de la Ojrana, a la única gente que le preocupa que la policía le lea las cartas antes de que el cartero se las eche en el buzón, es a los delincuentes. Oposiciones políticas desmanteladas casi sin esfuerzo; miles y miles de muertos: miedo, que es lo que necesitan los que mandan para que el populacho les exija que hagan precisamente aquello que están deseando hacer.

A día de hoy, si los cárteles de las sustancias decidieran sacar su pasta del banco, nos enteraríamos de lo que es una crisis, y no esta moñigada.

A pesar de lo dicho, la experiencia me ha llevado a creer más en las coincidencias y en la infinita estupidez humana que en las conspiraciones. En este caso, la situación, salvo por parte de núcleos de moralistas muy activos, se mantiene más que nada por inercia; como una guerra de guerrillas enquistada e imposible de ganar. A pesar de todo, o precisamente por ello, resulta que el gramo de coca en Madrid, hace 20 años costaba, si no eras amigo del camello, unas 12.000 pesetas, o sea, unos 72 €; a día de hoy, en las mismas condiciones, cuesta 50 €. Teniendo en cuenta que, si esos 72 € hubieran correspondido al alquiler de una vivienda, en 20 años se habrían convertido en 148,25 €, se plantean cuanto menos algunos interrogantes sobre la eficacia de la prohibición y las prioridades sociales.

15 comentarios:

  1. Nadie lo demostrará jamás, pero al presidente de Colombia lo depuso la DEA con un golpe de estado: casi acaba con los emporios de la droga.
    Además empieza a ser necesario para el sistema: necesitan reprimir, lo que sea, creamos las condiciones para poder hacerlo y el control social lo exacerbamos.

    No es paranoia: es que la suma de estúpidos acelerando en la misma dirección, lleva al mundo a la comedia de imbéciles en que s eha vuelto.

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  2. Últimamente todos hablamos de lo mismo...

    La introducción histórica le ha quedado mu bonica.

    PD: La demanda es elástica cuando la variación de precio varía también la demanda. Es inelástica cuando al aumentar el precio (tanto explícito como implícito) la demanda no varía.

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  3. Qué genial el video de la Piquer.

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  4. Yo soy mas de la teoria de la conspiracion.
    Genial entrada.

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  5. Muy bueno el video, el tema y la entrada. está visto qe el ser humano tiene un componente de esupidez supina que sin duda es el resultado de que el que es estúpido no lo sabe o lo que es peor, le mola serlo y por tanto no hace nada por remdiarlo... Y en esto de las prohibiciones además somos campeones!!
    Un saludo. Nos veremos por el barrio...

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  6. Ignacio, al final todo se demuestra, y nos lo creemos si son desmanes del otro bando. Pero lo peor son los imbéciles.

    Folken, ¡joder! Vaya lapsus, gracias, gracias, ya lo he corregido. Y pensar que yo aprendí esas cosas de pequeño en el Samuelson...

    Orayo, es que las conspiraciones son más divertidas.

    Togno: y de estúpidos supinos sabemos un rato. Pues eso, nos vemos en el barrio.

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  7. Lo del Samuelson te delata: tío, tu estudiaste derecho en los ochenta, como que Dios pintó a Perico.
    Por lo demás: un efecto colateral de las 'leyes secas' es el estratosférico empeoramiento del tóxico a que nos estemos refiriendo.
    La entrada muy bien pergeñada, ciertamente.

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  8. tras escuchar a la piquer no puedo menos que ir a por una botella de vino.

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  9. Frases destacables de su post,...todas, pero déjeme felicitarlo par la banda sonora de la Piquer...soberbia..."Mamá preparó una cena pa invitar a sus paisanos" tremenda la Sra. Madre de la Piquer.
    "Que sólo al que está enfermo despachan vino" una genialidad "yo pagué a precio doro una receta" Trapicheo sanitario, si ejque ay que ver lo bien que casa la copla con cualquiera tiempo.
    Me voy a echar un vinito al gaznate por usted!

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  10. Hans, e has calao ¿por qué será, será?

    Canichu, es lo mínimo. Espero que te aprovechara.

    Tía Coockie, es que era una genia. De todas formas, lo mejor es haber encontrado en yutub la versión primigenia, de cuando era menor de edad y en vez de "que yo preparé una cena..." dice "mamá preparó una cena..." Es que, claro, la Piquer triunfó en Niu Yor con 16 primaveras.

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  11. Hola a todos:
    Que susto me he llevado Pcbcarp. He respondido al comentario que me dejaste hace una temporada y pinchando el enlace a la bitacora aparecia como fuera de juego. Es interesante lo que plantea John Stuart Mill sobre la Ley Maine, que fue un antecedente de la ley seca.
    Un saludo a todos.

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  12. Admirado Pcbcarp: Aunque parezca imposible, se supera. Es imposible explicar un hecho socioeconómico como el que nos ocupa con mayor claridad y detalle.
    Anoche mismo reflexionaba conmigo misma sobre la conveniencia de acabar con esta ley seca. Pero, claro, hay grandes intereses. Recuerde usted la que se montó cuando uno de los primera gobiernos socialistas despenalizó el consumo de drogas (de todas)

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  13. A propósito de este post me veo obligada a recomendar el libro "Allegro Ma Non Troppo" de Carlo M Cipolla, reconocido historiador italiano, con 2 interesantísimos ensayos: "El papel de las especias (y de la pimienta en particular) en el desarrollo económico de la edad media" y "Las leyes fundamentales de la estupidez humana". Imprescindible. A 795 ptas en el Pryca (cuando Pryca)

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