4/5/09

Las revoluciones molan para recordarlas con nostalgia

El pasado sábado 25 de abril, estuve en el local de unos amigos que tienen un grupo de teatro con el que se lo pasan muy bien. Como la directora es una sentimental, y compartimos algunos sentimentalismos, iban a proyectar "Capitanes de abril", la película de María de Medeiros sobre el golpe de Estado del 74 en Portugal. La vi cuando la estrenaron y es una buena película. María de Medeiros (me encanta) se reserva el papel más repugnante: el de progre trepa que acaba de diputada socialista. El estudiante trotskista que le gusta a ella termina siendo diputado de derechas. Recomiendo la peli.

En discusiones posteriores yo decía que lo mejor que le puede pasar a una Revolución es terminar como la portuguesa; es decir, entregando pronto el poder a esos trepas profesionales que hemos convenido en denominar "políticos". No digo que sea lo más deseable, ni que me guste especialmente, sino que entre las diversas opciones posibles, es la menos mala. Ahí hay que darle la razón a Churchill. Si él en los años 20 disolvía manifestaciones obreras a cañonazos, no es que no fuera demócrata, es que ese era el espíritu de los tiempos. En cambio, si las cosas amenazan con cambiar de verdad, en seguida se te echa todo el mundo encima y tienes que ser más cabrón de lo que pretendías. Además, los revolucionarios siempre se empeñan en que te impliques y a mí ya no me apetece.

Me echan en cara mi falta de idealismo. ¡Joder! es que ya no tengo edad. Yo soy más vieja que tú y sigo teniendo ideales. No: ideales los tengo yo, tú vives en los mundos de Yupi, que es distinto. Y, ¡hala! ya está liada. Bueno, para qué os voy a contar... Como ya sabía que la tertulia iba a terminar con alguien llamándome fascista, decidí echar el resto y di unos empujoncitos hacia el tema de la Memoria Histórica, que, puestos a levantar la voz, es muy agradecido.

Los portugueses, por lo menos pueden decir que su democracia burguesa actual viene de un golpe de Estado contra la dictadura, cosa que nosotros no podemos: Nuestra democracia burguesa es la evolución natural del franquismo.

Por lo visto, esto es una especie de herejía horrorosa. Se supone que aquí no hay más sucesores del franquismo que el PP. Y sin embargo, la transición consistió, ni más ni menos que en hacer evolucionar -de la Ley a la Ley, en palabras de Torcuato Fernández Miranda- el régimen del 18 de julio hacia una democracia burguesa estándar. Evolucionar de acuerdo con sus propias leyes y haciendo uso de sus propias instituciones.

La Ley para la Reforma Política, aprobada en referéndum y que preveía la legalización de los partidos políticos y la celebración de elecciones "a Cortes" por sufragio universal, se aprobó por las Cortes franquistas como una nueva Ley Fundamental del Reino, de acuerdo con el sistema franquista y su función era ni más ni menos que modificar otras Leyes Fundamentales del Reino anteriores, para introducir en el sistema los partidos políticos y el sufragio universal. Por eso el rey no fue perjuro. Ni él, ni ninguno de los demás que habían jurado "cumplir y hacer cumplir" las Leyes Fundamentales del Reino.

La actual tendencia "Memoria Histórica", tenía, en principio, una finalidad razonable, que es reconocer oficialmente que el 18 de julio de 1936, una gente que se sentía ilegítimamente privada de lo suyo (o sea, de España) por haber perdido unas elecciones, dio un golpe de Estado contra la República, dando lugar a una guerra civil que destruyó el país, seguida de una represión despiadada. El franquismo enterró la memoria de la República, falsificó la historia y mancilló legalmente la memoria de los que defendieron la legalidad. En estos últimos años, asistíamos a una proliferación de pseudohistoriadores que estaban divulgando nuevamente esa historia inventada, por lo que el reconocimiento formal de tales hechos no era ninguna barbaridad; lo que pasa es que determinados medios de derechas, se lo tomaron como un ataque personal -el que se pica, ajos come- y la cosa ha degenerado en una polémica salida de madre y, ahora, como cada cual quiere ser más papista que el Papa, hasta desmontan las vidrieras de la Academia de Toledo (yo he estado debajo de ellas) porque a algún alma sensible le traumatiza el aguilucho.

Como en España tenemos serios problemas para comprender que en el justo medio está la virtud, hay quien pretende obviar lo anterior y retrasar el reloj para fundar la legitimidad del sistema actual en la II República, que ahora resulta que fue una Edad Dorada en que florecieron todas las virtudes, mientras Yupi andaba sobre la Tierra haciendo el bien, hasta que fue sumergida por la negra noche del fascismo. Todos los españoles son buenos y benéficos (es decir, republicanos) y sólo merced a una salvaje represión de la Falange, el Ejército y la Iglesia los españoles tuvieron que vivir durante cuarenta años bajo Franco.

Eso es rigurosamente falso. La guerra civil no fue librada (o no sólo) por las fuerzas del fascismo, cuyo ejército estaba compuesto de falangistas, mercenarios, moros, alemanes e italianos. Fue librada por media España contra la otra media. Otra cosa es que no nos guste. Pero España estaba rota en dos mitades (y cada mitad en trozos diversos) y, como vemos, lo sigue estando. No hay más que recordar la legislatura anterior y el grado de aberración sectaria al que llegó la trifulca político-mediática.

Si aún hay gente que piensa que detrás de las bombas del 11-M está el PSOE, ¿cómo dudar que la gente que se alistaba voluntaria para luchar contra la República creía que en el levantamiento de Asturias del 34 los mineros habían sacado los ojos a los niños de los guardias civiles y en el mercado se vendía carne de cura al peso?

La República, aparte de ser muy de derechas durante la mayor parte de su existencia prebélica, no pasó -no pudo pasar- de ser un cúmulo de buenas intenciones gobernado por una banda de incompetentes y acosado por los que veían peligrar lo que consideraban de su propiedad. Se dieron algunos pasos en la dirección correcta, en Educación y secularización, por ejemplo, pero actuando como un elefante en una cacharrería. En cuanto a la libertad de prensa, la censura no desapareció casi en ningún momento.

¿Alguien se imagina en este mundo políticamente correcto que un tipo que sugería a los militantes de su partido entrar en los claustros y elevar a las monjas a la categoría de madres, llegara a presidente del Gobierno? Pues llegó, y para más regocijo, era de derechas.

La República fue ferozmente anticlerical (yo lo soy bastante, ojo) en un país mayoritariamente católico. Sus actuaciones encendieron a buena parte del país. La reforma agraria, la modernización de la economía, no se pudieron hacer, porque no basta con el voluntarismo; pero habían despertado -y frustrado- la esperanza de millones de trabajadores explotados, reprimidos y, literalmente, hambrientos. España era un país del siglo XIX. La razón faltaba bastante entre los políticos, y muchos de los que más o menos eran
razonables, eran cobardes o incompetentes: Azaña.

Es un ejemplo: Azaña expulsando a los Jesuitas. Azaña viendo tembloroso cómo le quemaban conventos. Azaña poniendo orden: Casasviejas. Azaña negándose a declarar el Estado de guerra. Azaña pidiendo paz, piedad y perdón mientras la República de la que por desgracia era presidente luchaba por su existencia. Azaña traicionando a la República y buscando la rendición a espaldas del Gobierno de Negrín, mientras lo mejor del Ejército republicano se desangraba en la batalla del Ebro, defendiendo esa misma República. Azaña muriéndose de tristeza en Francia mientras miles de republicanos españoles morían de otras cosas en los campos de concentración franceses, ahí al lado. Pobre.

La guinda de esa costumbre de inventarnos la Historia como nos habría gustado que fuera, la puso Bono el otro día al recibir a Sarkozy en el Congreso. Agradeció a Francia la acogida de los exiliados españoles tras la guerra civil. Es para abofetearlo. Imagino que habrá por ahí gente cuyos padres o abuelos padecieran la hospitalidad francesa en Argélès sur Mer, o en Argelia.

Cuando Franco tuvo a bien morirse, la mayoría de los españoles habíamos nacido después de la guerra, bastante después. El régimen era una cosa bastante ridícula, aunque muy molesta. La sede clandestina del PSOE ilegal en la calle Jacometrezo de Madrid tenía discreta escolta policial. Escolta, no vigilancia. Bueno, o las dos cosas.

La mayoría de los españoles nunca se enfrentó al régimen. Un régimen es algo que se da por supuesto. Lo que intentas es adaptarte a lo que hay y vivir lo mejor posible. Y por eso las dictaduras intentan mantener la paz social: casas baratas, comida, seguros sociales, bares, fútbol... esas cosas.

Había quien militaba, básicamente en el PCE, "el Partido" por antonomasia, o en la CNT, luego en Comisiones o UGT, bueno y bajo otras mil siglas. Gente que se sacrificó por algo en lo que creía (que, por cierto, no era precisamente esta democracia) Pero el grueso de los españoles no se planteaba nada. Una de las razones de que la economía estuviera hecha unos zorros en el 75 fue que el régimen se había dedicado al proteccionismo que impidió la modernización, y que cuando llegó la crisis petrolera del 73, se hizo todo lo posible para que no llegara al bolsillo de la gente, aún a costa de arruinar al Estado y a las empresas. Todo para que la gente no se calentase.

Esa es la clave: Mientras la gente viva medio bien, no tiene motivos para jugársela. ¿Qué provocó la Revolución de los claveles? En Portugal se vivía más o menos como en España y el régimen era bastante similar. Sí, pero tenían tres guerras coloniales imposibles de ganar y a los chicos los mandaban allí a hacer la mili. Los capitanes de abril sabían lo que eran esas guerras, porque las libraban ellos y, además, sabían que ellos eran los malos y no querían serlo. Y los civiles de casa, estaban hartos de recibir los cadáveres de sus hijos, o lo que quedaba de ellos. Era una buena razón para jugársela. Aquí no la teníamos.

(De todas formas, aprenden: por eso el siguiente paso en la democracia moderna es suprimir la mili y hacer ejércitos profesionales)

Al morir Franco, la mitad, pongamos, de la población española se identificaba más o menos con el régimen, aunque fuera por inercia. Y a mucha más de esa mitad, le daba lo mismo a qué jugaran los políticos mientras sus hijos pudieran encontrar una colocación y asegurarse un sueldo. La mayoría de la gente tenía tanto miedo a lo que podía pasar al morir Franco, que acogió con bastante alivio el hecho de que no pasara nada. Y no pasó nada, precisamente porque casi nadie quería que pasara. Si hubiéramos vivido como se vivía en el 36, habría pasado. Todo lo demás, 23-F incluido, son anécdotas.

¿Cuál es la diferencia más importante entre el régimen franquista y el actual? Básicamente, que puedo poner a parir al Gobierno en el bar sin que el parroquiano de al lado me enseñe una placa y me lleve a la comisaría a que me den unas hostias, o me metan la cabeza en la bañera. Que no es poco.

Otra cosa buena es que se meten mucho menos en tu vida; en nuestro caso, la Iglesia se mete mucho menos en tu vida. Y así, puedes ser homosexual sin que te metan en la cárcel, follar sin estar casado, divorciarte y no pasa nada... en fin, esas cosas. Se sustituye el Tribunal de Orden Público por la libertad de prensa y muchas cadenas de tele y radio. Que no es poco.

En cuanto a tener alguna intervención en el gobierno del país, mis posibilidades son exactamente las mismas que entonces. Antes, tenías que ser afecto al régimen, conseguir acercarte a la camarilla de alguien que estuviera situado, ser sumiso, darte a conocer, medrar a su sombra... Ahora, tienes que empezar por afiliarte a un partido. Hemos pasado del monopolio al oligopolio.

En democracia se vive mucho mejor, eres más libre... Claro, en un país rico, esa es la evolución natural de las cosas. En Francia o en Bélgica, que eran democracias, en los 60-70 todavía se mataba a tiros a la gente en las manifestaciones y se torturaba sin demasiados problemas.

La diferencia es sobre todo de marketing. Una dictadura es más tosca. El que manda, manda, por la gracia de Dios, y te dice: esto es así porque lo digo yo. Eso puede humillarte y hacerte desafecto, en cuyo caso tienes serios problemas. En una democracia, lo hacen mejor: nada de gracia de Dios: Puedes votarme a mí o a éste. En cuanto a las órdenes, te las dan por tu bien y casi como que te ordenan por favor y, sobre todo, te dejan quejarte, que es lo bueno, ya digo. Como te puedes desfogar en el tasco, no sientes el impulso de ponerte a conspirar.

25 comentarios:

  1. Me levantaría a aplaudir con fervor, joder.

    Sólo hay una frase con la que no estoy de acuerdo:Fue librada por media España contra la otra media.Siempre ha habido gente que no estaba contra nadie. Gente que se puso con la escopeta en la sacristía cuando llegaron "los rojos" y con la escopeta en la puerta del pueblo cuando vinieron a buscar a sus amigos sindicados.
    Y por lo demás, se dedicaban a cultivar uva y a ver crecer el césped.

    ResponderEliminar
  2. Bien visto, más parece qeu estuviese contra todos en vez de contra nadie.

    ResponderEliminar
  3. Ultimamente estas especialmente sembrado aunquealgunas cosas no comparta.

    ResponderEliminar
  4. Folken, supongo que, como en todas las guerras, la mayoría de la gente tuvo que pegar tiros porque no le quedó otra. Pero una vez que te metes en harina, ya continúas.

    Ignacio, teniendo en cuenta la cantidad de tiempo que hace que no escribía, imagino que "últimamente" significa "hoy". Gracias por el link.

    ResponderEliminar
  5. Que grande. Se merece relectura. Me alegro de volver a leerte.

    Mirate en este parrafo si cuando dices legalmente quieres decir ilegalmente y sino no entiendo la frase y necesitaria explicacion:

    "El franquismo enterró la memoria de la República, falsificó la historia y mancilló legalmente la memoria de los que defendieron la legalidad."

    salu2!

    ResponderEliminar
  6. Su ley mancilló la memoria de los defensores de la (anterior) legalidad.

    ResponderEliminar
  7. No sé... me parece que esta vez te has pasado.
    En el sesenta y ocho, en Francia estalló una revolución gigantesca en la que no hubo ningún muerto. Aquí las calles hubiesen quedado cubiertas.
    Por cierto, en el setenta y dos o tres... no recuerdo, en el diario del PCF salía una foto de la Plaza de Catalunya barcelonesa, con un montón de gente tirada por el suelo. Noticiaba que eran manifestantes muertos a tiros por la policía franquista. Casi nada, oye... Hay que reconocer que el trucaje era de lo más verosímil.

    Esperemos que un día alguien escriba con exactitud sobre la transición española. Hasta ahora muchos lo han intentado, pero con poco éxito. Será que ninguno de ellos fue realmente protagonista y que esos no quieren escribir sobre ello.
    En Barcelona, hace poco se pudo ver una exposición sobre la transición. Mis amigos reconocieron que la cosa se acercaba bastante, leí de que iba y sí, se acercaba... pero tampoco del todo.
    En España tuvimos la desgracia que el dictador murió en su cama, más o menos como en Portugal. La diferencia es que ellos estaban hartos y liados en unas guerras horribles y los capitanes, los que después de todo se llevan las hostias, habían sido adiestrados por la milicia universitaria (otros que también se las llevaron).
    Aquí hubo la marcha verde, y los mandamases, después de ver lo sucedido en Grecia y en Portugal, convinieron que no era necesario mandar al ejército; no fuera que diera media vuelta antes de cruzar el estrecho. Ya sé que te parecerá increíble, pero estoy absolutamente seguro que antes o después lo hubiera hecho.
    Un día como otro cualquiera, en plena revuelta y la parroquia de mandamases acojonada por no poder controlar la situación, escuché en una reunión que en España nunca más nadie debería sentirse vencedor o vencido. Ese fue el pacto, seguro que si. A muchos no les gustó, sobre todo si eran jóvenes y habían perdido mucho.
    La historia es larga, el final conocido y estoy seguro que el recorrido puedes imaginarlo a la perfección.
    Ahora vemos que España está compuesta de mucho fascista, con todo lo que conlleva la palabra. Al españolito medio le encanta ser gobernado por dictadorzuelos que actúen por él. Les da lo mismo que asesinen, monten guerras y mientan como cochinos, les da lo mismo. Es cuestión de no pensar o creer que así no tienen responsabilidad. Se cagan en ellos pero al día siguiente los vuelven a votar.
    No podrías creer lo que hablaba Felipe en sus tiempos, lo que pensaba... después de todo fíjate en los que eligió: a los de la patada en la puerta, la chapuza del GAL y no sigo que hay mucho más y peor.

    Perdona, me alargo demasiado.

    ResponderEliminar
  8. Orayo, ya ha contestado Folken por mí. Exactamente quería decir eso.

    ResponderEliminar
  9. Pau, No sé yo si llamar revolución gigantesca a Mayo del 68, aunque fuera uno de los referentes míticos de mi adolescencia. Fue importante, más que por la revuelta estudiantil, creo yo, por la huelga general de los trabajadores. Creo que en una fábrica de coches, creo que Peugeot, hubo por lo menos 2 muertos y más de 100 heridos cuando entraron los CRS.

    O sea, más o menos como aquí por aquellos tiempos. Que yo no digo que aquí no pasaba nada. Digo que todo el mundo tenía el gatillo fácil.

    Mayo del 68 fue importante, desde luego, porque forzó un cambio de mentalidad y, sobre todo, un cambio en la legislación laboral.

    Eso sí, obviamente, en Francia tenían claro que no iba a pasar como en México o en Checoslovaquia.

    Aún recuerdo las risas del hermano mayor de un amigo, que era del PC, enseñándonos un periódico de izquierdas francés (Libération?) en el que se veían fotos de trincheras en Madrid. Obviamente, eran las eternas obras.

    ResponderEliminar
  10. Pues aunque haya cosas en las que un servidor disienta un poco, no me queda otra que ponerme en pie y aplaudir enfervorecidamente. Todo un pedazo de artículo que más de uno y más de dos deberían aprenderse de memoria para desterrar ciertas ideas preconcebidas y utópicas sobre determinadas épocas de nuestra Historia.
    A ver si releo esto más detenidamente y escribo algo más acerca de cómo desmitificar el idealismo republicano que la falsa progresía de hoy (esto es, la burguesía del mañana) ha tomado como dogma de fe. Pero, hasta entonces, me tomo la molestia de enmarcar este artículo como uno de mis favoritos de todos los tiempos por siempre jamás.
    Y ahora, me voy a mendigar a un edificante consejo de departamento.

    ResponderEliminar
  11. Extractos finos, finos:
    "No: ideales los tengo yo, tú vives en los mundos de Yupi, que es distinto".
    "La II República, que ahora resulta que fue una Edad Dorada en que florecieron todas las virtudes, mientras Yupi andaba sobre la Tierra haciendo el bien, hasta que fue sumergida por la negra noche del fascismo".
    "¿Entrar en los claustros y elevar a las monjas a la categoría de madres, llegara a presidente del Gobierno? Pues llegó, y para más regocijo, era de derechas".

    Estoy por imprimir estas frases y repartirlas por la facultad (de Historia, que es peor), para ver si algunos ultradivinos de la muerte se caen de la burra y dejan de decir memeces sin manera alguna de justificarlas.
    ¿Acaso esta carrera no les desmonta los mitos?

    ResponderEliminar
  12. Estimado Fer, como amateur, aprecio tus elogios. En realidad, todo este rollo es un resumen de charlas en el bar. Lo que me jode es que ya no tengo casi oportunidad de meter caña a los fachas. Últimamente, se dedican a hablar de cosas en las que más o menos estamos de acuerdo.

    Yo pienso que Sancho IV no me paga para que hable bien de él. No termino de entender por qué tengo yo que tomar partido a muerte por un bando o por otro. Intento conocer qué pasó para entender por qué pasó.

    ResponderEliminar
  13. Intento conocer qué pasó para entender por qué pasó.Ole

    ResponderEliminar
  14. ¿Qué vas a ser tú amateur de esos? Nada de disculpas, a mí no me cuesta nada quitarme el sombrero frente a estas verdades como puños.

    ResponderEliminar
  15. Si señor, lo has clavao. Si es que eres un fascista de mierda.

    ResponderEliminar
  16. Folken y Fer, cuando tengo la autoestima titubeante, me paso por vuestros comentarios para esponjarme cual el gato que tengo ahora mismo sobre las rodillas. ;)

    Capazorros, ya lo sabes tú cómo va esto. Lo único que echo de menos es la barra del Enredo para darle unos golpes... Me vas a tener que pasar un trocito para llevarlo en el bolsillo.

    ResponderEliminar
  17. Que con las fuentes bibliográficas que hay hoy aún haya gente que piense que la Guerra civil fue un levantamiento ilegal del fascismo contra el legítimo gobierno de la II República... es cuanto menos bochornoso.

    Saludos

    ResponderEliminar
  18. Claro que sí, Alberto Esteban. Es bochornoso que el rojerío y los historiadores (salvando a los amigos del ex-GRAPO) pretendan querer demostrar que en 1936 hubo unas elecciones democráticas de las cuales salió un gobierno legal derrocado, cosas del destino, por unos militares insurrectos.
    Tampoco hubo una guerra: ¡no os creáis lo que dicen los libros, niños!, ¡es una excusa para hacer películas de la Bardem!

    ResponderEliminar
  19. PCB, sembrao, has estao sembrao. Me postro de hinojos.
    El otro día trataba de explicarle estas cosas a un joven colaborador nacido en 1981. Voy a imprimírselo y que lo lea.
    Hay una cosa más que le decía (procediendo socráticamente): el funcionalismo americano (tan mal visto por la progresía) distingue claramente entre regímenes autoritarios y dictatoriales: ¿cuál crees tú que es la naturaleza den entre esas dos de un régimen que permitió que TODOS los profesores de Historia de España a partir de 1970 fuesen formados sobre la base de la teoría marxista de la Historia (y complementariamente, del Estado y del Derecho)?
    En la década de los 80 no había NI UN SOLO HISTORIADOR de fundamento fascista en la Universidad. 40 años de oprobiosa, pero ni uno.
    Si los PNNs historiadores del final de los 70 eran todos de izquierda y ultraizquierda... ¿a qué se debe? ¿A una suerte de Santo Advenimiento, una inspiración angélico-trascendente, pero en color rojo?
    No me suena que la social les aplicase tratamientos 'argentino-chilenos' (vuelo sin motor, picana, ese tipo de animaladas) precisamente.
    En fin, que cada vez que leo a un niñato neorrojo de estos decir las tontadas de que la Democracia es la heredera del franquismo (debate entre transición y ruptura que es más viejo que el schotiss) sin entender nada de lo que ello comporta tengo que morderme los nudillos.

    ResponderEliminar
  20. Está claro que algunos tienen más sabiduría en escribir que historia en la cabeza.
    Hablar sin leer ni informarse correctamente, solo leyendo el párrafo que interesa a su víscera, no es tener criterio.
    El problema, como siempre, es el dolor que pueden provocar conscientemente, sobre todo eso: conscientemente; porque lo hacen a propósito.

    A uno, que ha visto amigos espachurrados por solo decir lo que pensaban, tiros por la espalda, gente sin bazo, con un ojo menos, con dedos churrascados y agujeros de bala en un aula, pues eso le jode un huevo.
    Pero claro... eso no tiene importancia. No haberse metido en líos, la culpa debió ser suya, algo hizo mientras el que escribe con tanta ligereza estaba a buen recaudo mirando la tele en casa de papá.

    Hace años, un amigo de intachable moral, al ver un atentado de ETA me dijo: si lo han matado es que algo hizo. Y se quedó más ancho que largo.
    Claro... algo hizo. Supongo que vivir tal como pensaba y proclamar que no tenía miedo. Podía ser solo eso.
    Mi amigo no puede soportar sentir la injusticia, es algo que le supera. Y busca desesperadamente una explicación, y la encuentra en lo más cobarde de su interior: hacer que la víctima comparta la culpa.
    Sucedió igual en Bosnia, en Croacia; lo vi en Cachemira, en el altiplano peruano en el 81...

    ResponderEliminar
  21. Pau, convendrá matizar alguna cosa aunque no sé si tu comentario trae causa de lo escrito por mí o por algún otro y no quiero darme importancia que no merezco. Lo que pasa es que en mi comment había una frase que dudé si insertar o no (el penúltimo párrafo, precisamente) por lo violenta y porque asumo que puede llevar a malos entendidos.
    Lo único que era importante para mí dejar claro (y no precisamente ante este auditorio, por lo demás siempre informado) era precisamente la no comparabilidad entre los regímenes chileno o argentino y el régimen franquista del fin de los 60 y los 70. De ningún modo.
    No digo que no hubiese represión aquí, pero desde luego, no la misma que en aquellos regímenes.
    No te equivoques, sin embargo, al comparar Portugal, sus colonias y el asunto de la Marcha Verde. Lo de la Marcha Verde (como sabrías si hubieses estudiado el asunto con detalle) fue algo que hubiese recibido un trato diferente si Paca La Culona no hubiese estado viendo a ver si se moría de una vez. Los incidentes africanos seudocoloniales de España posteriores a la Resolución 1514 (XV) de ONU son, con todo respeto por los muertos de -por ejemplo- Sidi Ifni, una especie de opereta, pero sospecho que había poderosas razones fosfatadas -y aún testiculares del cuasi-occiso- para que la Marcha Verde hubiese sido 'debidamente' exterminada en otro caso. No te quepa duda. Con su puto Rey al frente, si fuese menester. Con Franquito semimuerto no había quien tomase la decisión. Simple. ¿Recuerdas los campos de minas señalizados, querido contertulio? Puedes estar seguro que la historia hubiese sido otra si 'Su Excremencia' (designación muy garta a la progresía actuante finisetentera) no hubiese estado bajo el control del 'Equipo médico habitual'.
    Por lo que respecta a Bosnia y Croacia, me gustaría que puntualizases a qué te estás refiriendo. Yo también conozco un poquito la cosa. A ver si también aquí lucimos 'objetividades' diferentes.
    En cuanto a los delitos etarras, a sus asesinatos cobardes y asquerosos, como todos los debidos a los terroristas en España -todos hijos de puta sin excepción, cuya sanción conforme a las normas aplicables en cada momento, y por tanto única exigible y aún deseable (eso es el Estado de Derecho), es lamentablemente escasísima- creo que jamás se me ocurriría pensar algo tan abyecto como que los caidos eran culpables de algo: militares, policías, guardias civiles, ertzainas, políticos de todos los partidos, y aún aquellos que habiendo pertenecido a la aberrante organización habían tratado de abandonarla.

    ResponderEliminar
  22. Cuando se pone, se pone.
    Yo mantengo que lo peor no fue la guerra, fue la postguerra.
    Y la peli portuguesa es más que potable. A mí me gustó un montón, debe ser porque acababa de regresar de Lisboa y reconocía muchos lugares.
    Y en el cd de cabecera del coche llevo el Grandola, que me parece un himno glorioso y emocionante.

    ResponderEliminar
  23. A mi padre le toco esa guerra en el bando "perdedor, le tocó no por convicción, supongo pues era de la quinta del biberón, enfermedad, huida, exilio y vuelta en los 60, no le gustaba hablar de ello. No le gustaban los políticos, seguramente porque una mitad de ellos salió en estampida, mientras la otra mitad se unía, a la mitad "ganadora", yo sólo recuerdo una escena de mi padre cuando acabó de leer "las bicicletas son para el verano",...lo primero que perdí en la guerra fue mi bici,...luego me perdí todos los veranos de mi infancia.
    Buen post.

    ResponderEliminar
  24. Ese tipo de artículos son los que deberían salir en los dominicales y los libros de texto. Rigor histórico y psicosociología, todo en uno.

    ResponderEliminar
  25. Miguel Arribas17/7/09 12:52

    Muy buen artículo; a una guerra civil sólo se llega tras una degradación intensa que opone fuerzas de tamaño similar (de otra forma, la fuerte se come a la pequeña).
    El reflexionar sobre los líderes de la república nos sirve para comprender el clima de la España delos 30, su desorientación y su falta de planes, salvo los que se dirigían a conquistar el poder y retenerlo. Si queréis un vistazo fresco a aquellos, leed los artículos del Josep Pla, un retrato de la república escrito día a día y sin saber lo que iba a pasar, pero apuntando ya muchas pistas de lo que sería el futuro. No hay memorias maquilladas en retrospectiva(débil es la memoria humana, sobre todo cuando el individuo quiere justificar su pasado), y si teneis paciencia (son unas 1500 páginas) apreciaréis la diferencia en estilo entre los columnistas políticos de la época y los de ahora.

    ResponderEliminar

Soltad aquí vuestros exabruptos