He descubierto esta breve exhortación del Almirante Yamamoto Isoroku a los oficiales subalternos de la Armada Imperial Japonesa en el año 1939. Muestra que en verdad era un genio de la estrategia y también por qué los americanos se lo cargaron de aquella manera tan poco elegante.
"Puedes averiguar la personalidad de un hombre por su forma de abordar a una mujer. Los hombres como vosotros, por ejemplo, cuando la flota se halla en puerto, parece que hagáis tan sólo dos cosas: en primer lugar, le decís directamente a la mujer en cuestión: "Eh, ¿qué tal un polvo?" Lo cierto es que cualquier mujer, hasta la peor de las fulanas, va a rechazaros si se lo planteáis de ese modo. Bueno, y ¿qué hacéis entonces? Pues os sentís insultados y os ponéis groseros, u os rendís de inmediato y os largáis a probar la misma táctica con otra mujer. Eso es todo de lo que sois capaces. Pero echadles un vistazo a los hombres occidentales, pues ellos son muy distintos. Una vez que le han echado el ojo a una mujer, la invitan a una copa, o a cenar, o a bailar. De esa manera van minando gradualmente sus defensas hasta que, al final consiguen lo que quieren, y además con elegancia. Cuando se trata de conseguir un objetivo particular, ésa es desde luego una forma mucho más sabia de hacer las cosas. En todo caso, ésa es la clase de hombres a los que vais a enfrentaros si se declara una guerra, de manera que más os vale pensar un poco en ello."

