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19/4/10

La novela de M.A.R.

candidatomuerto

Para que nadie piense que me lo he inventado, he aquí la obra.

Como ya adelanté en el Feisbuk, me he leído una novela de Miguel Ángel Rodríguez Bajón, que –para mi estupor- resultó ser el auténtico Miguel Ángel Rodríguez, antaño mano derecha de Aznar y hoy eminente tertuliano. Como ya adelanté, me estaba haciendo mucha gracia.

La novela (El candidato Muerto, Miguel Ángel Rodríguez Bajón, Plaza y Janés, 1998) es formato best seller de política-ficción. Publicada en 1998 y ambientada en 2.008, con una España gobernada por una amalgama de partidos nacionalistas y un presidente del Gobierno de labios carnosos apellidado Falso. El PME (Partido Moderado Español) está a punto de llegar al poder, las elecciones están a la vuelta de la esquina y el  PME es el seguro ganador. De repente… Un atentado: se cargan al candidato del PME, “el político más querido de España” y un coche bomba en el mismo lugar del atentado produce un montón de muertos y heridos más. Hasta ahí, todo bien, pero…

Habla el Ministro del Interior con el Comisario jefe de la lucha antiterrorista:

-- (…) Pues bien, asunto terminado. ETA-Auténtica se ha cargado a nuestro mayor adversario.

-- Aquí empiezan los problemas, señor.

-- Los problemas con ETA-Auténtica no empiezan aquí, Núñez, que llevas quince años en esto –dijo el ministro mientras cargaba el revólver.

-- Los problemas empiezan porque parece extraño el modo de actuar de los terroristas. Dicho de otro modo, ¡que me corten los huevos si ha sido ETA-Auténtica!

(…)

-- ¿Cuánta gente sospecha lo que me dices, Núñez?

-- Que yo sepa, hasta el momento nadie más.

-- Pues que siga siendo así. Y si alguien más sospecha, le cortas los huevos.

(…) (…)

Para sorpresa del comisario, el ministro se lo quedó mirando sin expresión concreta.

-- Deje este asunto, Núñez. Es mejor que crean que ha sido ETA-Auténtica. Cualquier otra explicación traerá complicaciones al presidente.

(…) (…)

Hablan el Presidente del Gobierno y el Ministro del Interior;

-- Nos echarán la culpa a nosotros.

-- Creo, señor presidente, que lo mejor es suspender toda investigación. La gente tiene que creer que ha sido ETA-Auténtica.

-- Señor ministro, ¿y si lanzan un comunicado diciendo que ellos no tienen nada que ver?

-- Les llamaremos mentirosos. El asunto tiene que quedar cerrado de esta manera. Ordenaré que no sigan adelante con la investigación.

(…) (…)

ETA-Auténtica emite un comunicado diciendo que ellos no tienen nada que ver en el atentado.

El ministro del Interior, muy nervioso, telefoneó al presidente para leerle la noticia.

-- ¿No te precipitaste al suspender la investigación? –preguntó el presidente con el mentón hacia arriba, buscando responsabilidades y quitándose de encima las suyas.

-- Vamos a negar la autenticidad del documento. –El ministro buscó por la mesa algo que romper.

-- ¿Tendrás posibilidades? –preguntó Falso para conocer en qué estaba pensando realmente su ministro.

-- Lo negaremos desde este mismo momento. Haremos declaraciones, enviaremos comunicados… Señor presidente, sería terrible para ti que calara en la opinión pública que ETA-Auténtica no ha sido la responsable del atentado. Y eso es fácil.

-- Ya… Matan y no lo reconocen.

-- Ése es el mensaje. No tardaré ni medio minuto en ponerme en funcionamiento.- Estaba muy nervioso.

Los periódicos del domingo prefirieron creer más al Gobierno que al comunicado de ETA-Auténtica: “Mataron a Torrojo porque matan a todos; utilizaron munición nueve milímetros parabéllum y explosionaron un coche con la intención de provocar una matanza. ¿ETA-Auténtica niega sus actos?” Así era el tono general. Despreciaron el comunicado de los terroristas y, por una vez, se pusieron al lado del Gobierno.

(…) (…)

Y así, en general. Al final, resulta que el atentado lo cometió el Mossad, los servicios secretos españoles intentan cargarse al policía que decide seguir investigando, todo ello aderezado con una visita del Primer Ministro ruso a Madrid, la sucesión en el PME y las asechanzas de un grupo de banqueros que son los que financian las campañas con el gobierno marroquí.

La novela no es una maravilla, pero es un best seller eficaz, aceptable. Lo más interesante es que el autor no deja literalmente títere con cabeza entre los políticos y quienes los rodean, ni de izquierdas, ni de derechas: todos sin excepción son unos seres repugnantes capaces de venderse a cualquiera para tocar poder. Sin ir más lejos, los banqueros financian al partido de derechas porque el candidato muerto se había comprometido con ellos a entregar Ceuta y Melilla a Marruecos a cambio de la pasta para llegar a la Moncloa. Las descripciones de las campañas de imagen y las guarrerías que se hacen unos a otros desenterrando cadáveres para chantajear son de antología.

31/10/08

Charlas del Ávila los viernes


Ayer, hablaba con un amigo, que ha sido profesor muchos años (aunque posee una nada despreciable cantidad de otras habilidades, entre ellas la de apicultor) de las consecuencias de la crisis. Hoy hemos seguido durante el cocido del Ávila. Como ya hemos vivido unas cuantas, estamos bastante poco preocupados (ni siquiera nos preocupa la campaña de marketing del nuevo libro de Pilar Urbano). La primera consecuencia que se nos vino a la cabeza es la enorme cantidad de chavales del barrio que hace unos años dejaron los estudios porque colocando pladur se ganaba mazo pasta y ahora se encuentran en la puta calle y sin saber hacer la o con un canuto.


Vale, existen los cursos del INEM (algunos muy buenos, como el de técnico de frío de la Comunidad de Madrid, por ejemplo) pero a estos chicos, a la mayor parte de ellos, no los veo yo. A alguno sí, pero a la mayor parte, no. Los conozco desde que eran pequeños: ningún estímulo en casa, ejemplos poco edificantes por lo general... Se subieron al carro del dinero fácil y ahora se les ha acabado. Su capacidad de adaptación es tan reducida como su autoestima. Lo peor es que no ven el problema; sólo ven que se les ha acabado el curro y que no pueden tirarse la pasta por encima como hasta hace poco.


Un buen indicador de la situación económica y laboral del país, lo tenemos en una cosa que publica el INEM y que se llama "catálogo de ocupaciones de difícil cobertura", que incluye las profesiones u oficios para los que se puede contratar a un extranjero sin hacer previamente la oferta de empleo a través del INEM. Su seguimiento es muy ilustrativo: hace un par de años, figuraban en él todas y cada una de las ocupaciones relacionadas con la construcción y la hostelería que se os puedan ocurrir. Este trimestre no queda ninguna.


En cambio, aparte de diversas especialidades médicas y de enfermería, que siempre están ahí, el grueso del contenido del catálogo a día de hoy lo constituyen puestos cuya cualificación se consigue a través de la FP, que también siempre están ahí.


Este es uno de los problemas de España: que no tenemos término medio. O universitarios, o peones. Algunas de las empresas punteras en desarrollo de alta tecnología, desde sistemas de guiado para misiles, hasta fibra de carbono, son españolas. Y hay una enorme cantidad de mano de obra poco cualificada, o centrada en sectores muy concretos (la construcción, por supuesto), pero cojeamos en lo de enmedio.


La situación actual de crisis (y, sobre todo, de psicosis de crisis fabricada por los medios de comunicación) debería ser una buena oportunidad para explicarle a la gente, en especial a la gente joven, dónde está el trabajo. (¿quién se ha llevado mi queso?) Para dejarse de experimentos educativos que se han revelado tan tóxicos como las recetas económicas del Fondo Monetario Internacional y establecer un sistema sólido y flexible de formación profesional, orientando a los jóvenes hacia puestos de trabajo reales.


Esa es una de las cosas que deberían hacerse si nuestros impresentables políticos no dedicaran sus energías a ponerse palos en las ruedas unos a otros y a envenenarnos con sus elucubraciones sobre la moral ciudadano-religiosa o sobre el idioma e identidad colectiva de los ángeles. (Antes F.E.N.)


Aparte de las estupideces pedagógico-burocráticas impuestas por una banda de progres incompetentes (y que nunca han dejado de pensar que el que no tiene "carrera" es un inferior) que convierten la enseñanza en una entelequia, el actual sistema educativo, tiene otros problemas graves:


Uno, por ejemplo: la extensión de la enseñanza obligatoria hasta los 16 años. No el hecho de que sea obligatorio estudiar hasta los 16 años, sino que dicha extensión se haya realizado a costa de la formación profesional. El resultado es que las aulas de los institutos están llenas de chavales, no ya de 16 sino de 18 años, que no quieren estudiar; que están esperando a terminar la ESO o a que los echen ya para trabajar en algo. Ese tiempo, que podrían haber empleado en aprender un oficio más o menos cualificado, precisamente de esos que no se cubren, lo emplean en perder el tiempo, amargando la vida a sus profesores y fastidiando a sus compañeros que sí quieren estudiar. A esos chavales se los ha condenado al fracaso por los delirios de unos pedagogos sin escrúpulos y la tontería de los políticos que les hacen caso. Al final, los más constantes, tienen que iniciar la formación profesional con años de retraso. (Lo que viene muy bien para disminuir las estadísticas del paro)


Otro: sobre todo en las grandes ciudades, la masiva llegada de alumnos inmigrantes. Con los inmigrantes hay dos situaciones distintas. Los que provienen de países del Este, suelen tener un nivel académico equivalente (o superior) al de los alumnos españoles; su problema es el idioma y se resuelve con cierta rapidez.


Los que provienen de países sudamericanos, del Magreb, del África subsahariana o de Asia (al menos en Madrid, los dos primeros, sobre todo) pueden tener o no el problema del idioma, según su procedencia; pero lo que sí tienen en la mayoría de los casos es un nivel académico muy inferior; ya sea porque el sistema educativo de su país no es equiparable al nuestro (para la clase menos favorecida, que es la que tiene que emigrar), ya sea porque, sencillamente, en su país habían dejado los estudios tiempo atrás y aquí es obligatorio estudiar (bueno, ir al colegio).


En vez de manejar el problema de una forma racional, adaptándose a la situación, se ha optado -sencillamente- por colocarlos por las buenas en el curso correspondiente a su edad, sin tener en cuenta en absoluto (supuestamente, sobre el papel, sí; en la realidad, no) su nivel. Eso, en buena parte de los institutos de Madrid, ha colapsado el sistema.


Como encima es un asunto del que está prohibido hablar, porque es políticamente incorrecto, se ha optado por esconder el problema debajo de la alfombra y dejar a los profesores solos ante el peligro para que se las apañen como puedan. Es muy cómodo tener un profesor para que le echen la culpa.


Otro: encomendar la gestión del sistema educativo a una burocracia clientelar del partido político en el poder en cada comunidad autónoma o reino de taifas, cuyos miembros no suelen tener ni puñetera idea de nada relacionado con la educación, aunque sean expertos en lealtad a los intereses electorales de su caudillo local.


Mañana seguiremos (en el bar)



8/12/07

Intervenziya



Hace unos años, un conocido mío que, por aquel entonces, era infante de Marina, participó en unas maniobras de fuerzas de operaciones especiales de la OTAN en Cerdeña. El primer día, fueron eliminados los SEAL estadounidenses. El motivo: una prueba de patrullas en las que estaba prohibido el GPS. Ninguno de los intrépidos comandos yankis tenía ni puta idea de cómo orientarse con plano y brújula.

El dato no es baladí, qué va qué va... En cambio, es altamente representativo de nuestro tiempo. Surge una tecnología nueva que nos alivia de la ardua tarea de pensar y... ¡joder! pues dejamos de pensar. ¿Para qué voy a aprender procedimientos obsoletos para sumar o multiplicar si existen las calculadoras?

¿Y el así llamado Arte? Hace años, el amigo Piños y yo huímos de la fiesta inaugural de la exposición de una amiga escultora (al bar de al lado de la galería, obviamente) Nos acompañó otra conocida, compañera de Bellas Artes de la polipremiada expositora, pero que había escogido el más juicioso y menos relumbrante camino de la restauración. De hecho, es una de las pocas especialistas en restaurar esas pelis del año de la tana que se pudren literalmente en las filmotecas (creo que sólo lo hacen en Madrid y en Zaragotham)

La indómita restauradora nos decía que cualquier pintor menor y hoy por completo desconocido del siglo XVII tenía un dominio de la técnica que ningún "creador visual" de nuestros días alcanzaría en su puta vida. Recuerdo su encendido elogio de unas veladuras por ella parsimoniosamente rescatadas de la destrucción, debidas al pincel anónimo de un tío de mil seiscientos y pico que nadie sabe quién es.

Cuando, por aquella época tuve una conversación con cuatro o cinco creadores visuales, todos ellos licenciados en Bellas Artes, y, bajo el pérfido influjo de la excesiva cantidad de Dorado Néctar que había trasegado, incurrí en la osadía de manifestar mis opiniones polemizando con ellos y, en apoyo de mis tesis reaccionarias, se me ocurrió mencionar un cuadro de Veronés, resultó que ninguno de ellos había oído hablar en su vida de ese señor. Se tranquilizaron un tanto cuando les dije -atónito: eran de Bellas Artes- que era un pintor italiano del Renacimiento. ¿Ah, bueno! Es que nosotros en Historia del Arte empezamos con los expresionistas. (Me consta: otros a partir de Picasso)

El siguiente paso es que no saben dibujar. ¿Para qué, si nosotros no pintamos: "proponemos"?

Cuando un amontonamiento de mierda por el suelo es denominado "instalación" (y, luego, la señora de la limpieza, cual Némesis vengatriz de la civilización occidental se la lleva y la tira a la basura, ante mi regocijo y la sacra indignación de los artistas), cuando apoyar cosas en la pared es "intervenir", un sitio es un "espacio" y los que ven que el emperador anda en pelotas y se les ocurre comentarlo son (somos) unos analfabetos, unos reaccionarios cercanos a Hitler o ¡lo que es aún peor! unos putos partidarios del ¿arte? figurativo... es que... bueno, la cosa de las neuronas, los caballos y los desfiles.

Por lo visto, se trata de innovar. Por lo visto, la innovación es un valor en sí misma considerada. No sé por qué. Supongo que innovar es bueno si haces algo mejor que lo que había antes. ¡Ya está! Lo he dicho. Y juro que soy penalmente responsable de más de una imbecilidad abundante en términos como propuesta, espacio, e intervención que luego el camarada Piños se ocupó de traducir al Inglés para su ulterior publicación. (Eso sí: altruistamente - Ya lo sé, somos gilipollas)

Todo esto es fiel reflejo de la época que nos ha tocado vivir. Cualquiera puede hacer cualquier cosa y, si dices en público lo contrario, eres un facha. Mentira: yo no puedo comprarme un banco y revenderlo a la semana siguiente con pingües beneficios. Y soy plenamente consciente de que ya no subiré el Talai Shaggar por la cara chunga (aunque, por fortuna, la vida apacible que llevo ha desplazado esa hazaña de mi lista de prioridades)

Que un primate humano joven de unos veinte años te diga que todo es posible, es lógico y muy saludable, pero que un primate humano de unos cincuenta te llame facha porque se te ocurre manifestar que, como es evidente, no todo es posible y no todo el mundo puede hacer cualquier cosa, se ponga como se ponga, me resulta muy, pero que muy inquietante.

¡Vaya! Me estoy extendiendo demasiado y, además, no tengo muy claro qué es lo que quiero contar. Tengo que ayudar a mi amigo y extabernero Arturo a subir su tele nueva de 42 pulgadas a un sexto sin ascensor. (No es una ocurrente metáfora de la España actual, sino un hecho rigurosamente cierto)

Así que, resumiendo:

Mi novela: La isla del tesoro, Stevenson.
Mi cuadro: El caballero polaco, Rembrandt.
Mi música: La novena de Dvorak.
Mi peli: El hombre tranquilo, John Ford.
Mi personaje de ¿ficción?: Guillermo (Brown)

(Nota bene: transcribo estas apresuradas líneas cuando ya he cumplido mi misión de dios: doy fe de que la tele de 42 pulgadas está en su sitio. Soy la pera)

(Nota bene bis: conste que conozco artistas vivos que me gusta lo que hacen. Incluso que pondría sus piezas en mi casa si tuviera sitio y pasta)

(Nota bene tris: algunos de mis mejores amigos son gays)