El Profesor Piolet me envía desde Flandes lo que sigue con la nota de "a ver cómo prologas esto". Pues no hace falta, ya que el prof. Piolet es sobradamente conocido entre los clientes y, al fin y al cabo, es la continuación de lo del finde.
Eso sí: ¿por qué hablamos de Pakistán? Pues porque es uno de los sitios donde se juega el gran juego y ya veremos qué pasa con sus bonitos juguetes nucleares, cosa que, a la larga, puede acabar interesándonos bastante más que las chorradas en las que gastan sus energías los plumillas patrios.
Piolet:
Las cosas en Pakistán van muy de prisa y, dejando un poco de lado el tirón de orejas a los ineptos entre los plumillas -que no todos lo son- intentaré completar el comentario sobre la actualidad de este país como yo la veo.
Nawaz Sharif vuelve hoy del exilio a su feudo pundhabí de Lahore. Tiene asegurada una recepción tan multitudinaria y, tal vez tan estruendosa , como lo fue la de B.Bhutto. Está por ver si echa a patadas a BB que intentaba madrugarle en su propia casa (con el pretexto de que Lahore está mas cerca de la capital Islamabad que su propio feudo (el sindhi- Karachi), o se pone de acuerdo con ella para rematar a Musharraf mientras la cosa está caliente.
Dudo que lleguen a una entente, pero políticos resabiados como estos dos no sólo saben hacer, sino aparentar hacer ; de lo que no dudo es que se estarán acuchillando por la espalda o de frente- desde el primer día.
En cualquier caso, Bhutto no tendrá otro remedio que recular a Karachi y currarse la sustitución del general sin la ventaja que suponía su presencia pactada como única líder opositora sobre el terreno. Musharraf aceptó el trato diseñado en Washington por los imagemakers de la democracia global, pensando que sería mas fácil doblegar un partido en concreto que luchar contra la hidra de varios movimientos descontrolados.
Puede parecer una paradoja (Chavez confía en todo lo contrario, salvando las distancias), pero, tras echar el hueso y ganar tiempo, no sería difícil desacreditarla dentro del país sacando todos los trapos sucios de su paso por el Gobierno y enfrentándola de nuevo con sus enemigos de siempre. La memoria de su reinado es aun reciente y como muestra, una cáustica definición de la dama, acuñada recientemente por una descreída periodista pakistaní : Kleptocrat in a Hermes headscarf. Su look, con pañuelo y gafas de diseñadores famosos y carísimos- puede embelesar a occidentales y situarla todos los años entre las diez mujeres mas fashion del mundo ; pero en Pakistán no engaña a nadie : solo la quieren los suyos, es decir los que esperan su oportunidad para poner el cazo. No hay mas. Los que ven por la tele masas enardecidas de partizans y enseguida hablan de revolucion de colorines democratizadora -esta podría ser la del Coriandro (bendito)- deberían recordar que en Pakistán (en toda la región) las lealtades obedecen a consignas étnicas y confesionales, no ideológicas; pero siempre de pago.
Mientras tanto, Musharraf va marcando el calendario : las elecciones legislativas están fijadas -y confirmadas por el Supremo- para el 8 de enero . El propio general también está legitimado como Presidente a falta de que se quite el uniforme « no problema », dice, en cuanto las circunstancias y la seguridad del país me lo permitan. Al igual que la revocación del estado de excepción.
Está claro, que ese momento oportuno llegará en cuanto BB y Sharif empiecen a tirarse los trastos a la cabeza y la oposición se convierta en una jaula de grillos. Nos puede parecer que queda poco tiempo para tal desarrollo, pero, repito, las cosas van muy, muy deprisa y el « ahora o nunca» los pretendientes lo tienen bien claro.
En cambio, Musharraf cuenta con profundidad táctica para reagruparse : no es difícil forzar el conflicto armado en la zona tribal, que sumado a la ola incesante de atentados permitiría mantener las libertades civiles congeladas e incluso, si las cosa no están claras, aplazar de nuevo las elecciones. Su consigna en este momento es la de ganar tiempo y permitiendo la vuelta de Sharif puede conseguirlo.
Solo unas palabras sobre un nuevo personaje que se asoma al escenario : el general Ashfaq Pervez Kiyani, nombrado por Musharraf para sustituirlo (en el momento oportuno, como ya dijimos). Como suele suceder con jefes militares accidentales, poco se sabe de este nuevo actor, salvo que es un brillante profesional de la milicia, apolítico, incondicional de su patrón y tantas cosas mas que se decían en su día de Pinochet y de otros generales en África y Asia que llegaron al poder a la chita callando. Solo un par de datos de su biografía : su formación militar la completó en academias de EE UU y no en UK, como Musharraf ; fue ayudante militar adjunto de Benazir Bhutto (sic) durante su primer paso por el Gobierno y, finalmente, su último empleo fue el de jefe del servicio de inteligencia del país -el ya célebre ISI- medio año que le habrá permitido conocer de primera mano la trastienda mas oculta del régimen. Por lo demás, es pundhabí, como debe ser y Presidente de la PGA (Asociación de Golf de Pakistán). Por sus hechos lo conoceremos.