18/12/07

Esoqueeloqueé

Mi amigo Capazorros, el tipo más auténtico, que por sí sólo encarna los más elevados valores de la civilización, el tipo al que uno mira cuando está bajo el fuego para ver cuál es el camino a seguir, el tipo que, cuando estás a punto de hundirte en la fatiga de combate bajo el incesante bombardeo te pega una patada en el culo y te dice: "arriba, maricón de los cojones", el propio Capazorros, en suma, después de dos años de darnos el coñazo con que iba a inaugurar su bló, pues resulta que por fin y sorpresivamente lo ha inaugurado.
Es éste:

8/12/07

Intervenziya



Hace unos años, un conocido mío que, por aquel entonces, era infante de Marina, participó en unas maniobras de fuerzas de operaciones especiales de la OTAN en Cerdeña. El primer día, fueron eliminados los SEAL estadounidenses. El motivo: una prueba de patrullas en las que estaba prohibido el GPS. Ninguno de los intrépidos comandos yankis tenía ni puta idea de cómo orientarse con plano y brújula.

El dato no es baladí, qué va qué va... En cambio, es altamente representativo de nuestro tiempo. Surge una tecnología nueva que nos alivia de la ardua tarea de pensar y... ¡joder! pues dejamos de pensar. ¿Para qué voy a aprender procedimientos obsoletos para sumar o multiplicar si existen las calculadoras?

¿Y el así llamado Arte? Hace años, el amigo Piños y yo huímos de la fiesta inaugural de la exposición de una amiga escultora (al bar de al lado de la galería, obviamente) Nos acompañó otra conocida, compañera de Bellas Artes de la polipremiada expositora, pero que había escogido el más juicioso y menos relumbrante camino de la restauración. De hecho, es una de las pocas especialistas en restaurar esas pelis del año de la tana que se pudren literalmente en las filmotecas (creo que sólo lo hacen en Madrid y en Zaragotham)

La indómita restauradora nos decía que cualquier pintor menor y hoy por completo desconocido del siglo XVII tenía un dominio de la técnica que ningún "creador visual" de nuestros días alcanzaría en su puta vida. Recuerdo su encendido elogio de unas veladuras por ella parsimoniosamente rescatadas de la destrucción, debidas al pincel anónimo de un tío de mil seiscientos y pico que nadie sabe quién es.

Cuando, por aquella época tuve una conversación con cuatro o cinco creadores visuales, todos ellos licenciados en Bellas Artes, y, bajo el pérfido influjo de la excesiva cantidad de Dorado Néctar que había trasegado, incurrí en la osadía de manifestar mis opiniones polemizando con ellos y, en apoyo de mis tesis reaccionarias, se me ocurrió mencionar un cuadro de Veronés, resultó que ninguno de ellos había oído hablar en su vida de ese señor. Se tranquilizaron un tanto cuando les dije -atónito: eran de Bellas Artes- que era un pintor italiano del Renacimiento. ¿Ah, bueno! Es que nosotros en Historia del Arte empezamos con los expresionistas. (Me consta: otros a partir de Picasso)

El siguiente paso es que no saben dibujar. ¿Para qué, si nosotros no pintamos: "proponemos"?

Cuando un amontonamiento de mierda por el suelo es denominado "instalación" (y, luego, la señora de la limpieza, cual Némesis vengatriz de la civilización occidental se la lleva y la tira a la basura, ante mi regocijo y la sacra indignación de los artistas), cuando apoyar cosas en la pared es "intervenir", un sitio es un "espacio" y los que ven que el emperador anda en pelotas y se les ocurre comentarlo son (somos) unos analfabetos, unos reaccionarios cercanos a Hitler o ¡lo que es aún peor! unos putos partidarios del ¿arte? figurativo... es que... bueno, la cosa de las neuronas, los caballos y los desfiles.

Por lo visto, se trata de innovar. Por lo visto, la innovación es un valor en sí misma considerada. No sé por qué. Supongo que innovar es bueno si haces algo mejor que lo que había antes. ¡Ya está! Lo he dicho. Y juro que soy penalmente responsable de más de una imbecilidad abundante en términos como propuesta, espacio, e intervención que luego el camarada Piños se ocupó de traducir al Inglés para su ulterior publicación. (Eso sí: altruistamente - Ya lo sé, somos gilipollas)

Todo esto es fiel reflejo de la época que nos ha tocado vivir. Cualquiera puede hacer cualquier cosa y, si dices en público lo contrario, eres un facha. Mentira: yo no puedo comprarme un banco y revenderlo a la semana siguiente con pingües beneficios. Y soy plenamente consciente de que ya no subiré el Talai Shaggar por la cara chunga (aunque, por fortuna, la vida apacible que llevo ha desplazado esa hazaña de mi lista de prioridades)

Que un primate humano joven de unos veinte años te diga que todo es posible, es lógico y muy saludable, pero que un primate humano de unos cincuenta te llame facha porque se te ocurre manifestar que, como es evidente, no todo es posible y no todo el mundo puede hacer cualquier cosa, se ponga como se ponga, me resulta muy, pero que muy inquietante.

¡Vaya! Me estoy extendiendo demasiado y, además, no tengo muy claro qué es lo que quiero contar. Tengo que ayudar a mi amigo y extabernero Arturo a subir su tele nueva de 42 pulgadas a un sexto sin ascensor. (No es una ocurrente metáfora de la España actual, sino un hecho rigurosamente cierto)

Así que, resumiendo:

Mi novela: La isla del tesoro, Stevenson.
Mi cuadro: El caballero polaco, Rembrandt.
Mi música: La novena de Dvorak.
Mi peli: El hombre tranquilo, John Ford.
Mi personaje de ¿ficción?: Guillermo (Brown)

(Nota bene: transcribo estas apresuradas líneas cuando ya he cumplido mi misión de dios: doy fe de que la tele de 42 pulgadas está en su sitio. Soy la pera)

(Nota bene bis: conste que conozco artistas vivos que me gusta lo que hacen. Incluso que pondría sus piezas en mi casa si tuviera sitio y pasta)

(Nota bene tris: algunos de mis mejores amigos son gays)


30/11/07

Tebeos




Cuando yo era pequeño (bueno, y relativamente mayor también) había periódicos mañana y tarde. Salvo los lunes, que sólo salía la “Hoja del lunes”. Mi padre cambiaba mucho de periódico, o esa es la impresión que me ha quedado, y sin un criterio claro, al parecer. Pero compraba el de la tarde: El Alcázar, Informaciones y Pueblo. Es preciso reseñar que, por aquel entonces, El Alcázar, era un periódico normal. Normal para el entonces aquel, obviamente.

Recuerdo que El Alcázar, al menos un verano (era verano porque estábamos en el pueblo), que debía ser el del 69 o 70, traía comics: un tal "Roldán el Temarario", que resultaba ser nada menos que Flash Gordon, el de Dan Barry, no el de Alex Raymond, que mi generación no conoció hasta poco antes de la muerte del Caudillo, publicado en fascículos semanales ansiosamente esperados ¡y en color! por Editorial Burulan. Como es más reciente, mis recuerdos son más nítidos. Pero, a lo que iba: yo conocí a Flash Gordon en El Alcázar.

Me imagino que sería un suplemento veraniego, porque lo recuerdo con una impresión nefasta, propia de la época (salvo las aristocráticas páginas de “huecograbado” del ABC) y ¡en color! Claro que lo del color puede obedecer a una contaminación mnésica tardía.

Luego vino el informaciones. Durante una época indeterminada en mi memoria (principios de los 70, supongo) Forges sacaba allí sus legendarios forgendros: máquinas de utilidad incierta cuyos componentes gozaban de nombres como “firulillo de esborciar” y que tomaron el testigo del entonces predifunto profesor Franz de Copenhague, que salía en el TBO. Tebeo que, pese a los intentos de mi abuelo Heliodoro que lo consideraba el no va más, siempre me pareció de lo más cutre (Salvo, claro está, el Prof. Franz)

Yo era más bien de Editorial Bruguera: Pulgarcito, Tío Vivo, DDT (éste, creo que fue una refundación de una revista de humor en gran formato para “mayores” que compraba mi tío Juan) Cuando yo tenía 10 años, apareció el Superpulgarcito, con veleidades de convertirse en referencia dominante de los tebeos y, algo después, el Mortadelo, que suponía el inevitable reconocimiento de la primacía de Mortadelo y Filemón (y, por tanto, de Ibáñez) sobre todos los demás personajes que contribuían a matar el aburrimiento de mis tardes de domingo, sobre los que hasta ese momento reinaban como primus inter pares. Digo lo de las tardes de domingo, porque el momento de comprar los tebeos era a la salida de misa de una. Eso sí: tenía que pedirlo todos los putos domingos. Recuerdo una vez que no quise pedirlos al pasar por el kiosko y ¡joder! pues que no me los compraron. Y eso que yo tenía sólo 7 años. Pero es que he recibido una educación muy dura, joder, así he salido.

Nada que objetar a Las Hermanas Gilda, Anacleto Agente Secreto, el mismo Vázquez, Hug el Troglodita, Los Señores de Alcorcón y el Holgazán de Pepón, El Reporter Tribulete, Carpanta, Doña Urraca, Zipi y Zape (que, a pesar de los intentos de su autor, no consiguieron que me aficionara al fútbol, aunque años después y gracias al Ejército, pude estrechar la mano de Paco Gento) y tantos y tantos otros. Pero el caso es que el Mortadelo supuso un cierto aggiornamiento en el mundo del tebeo patrio, aún anclado en el costumbrismo de posguerra:

Empezaron a aparecer cada vez más personajes que no eran calvos, que no pasaban hambre y que “pensaban” en algo más que en la lotería que los sacaría de la miseria. Paradigma de lo que digo: “Sir Tim O’Theo”, de Raf (que continuaría en El Jueves) : ¡Un inglés! impensable hasta ese momento.

Aparte, por supuesto, estaban El Capitán Trueno y El Jabato, suma y compendio de las virtudes de la Raza (Aún alcancé a leerlos en unos “superálbumes” en blanco y negro que me parecían gigantescos, imagino que por mi escaso tamaño de entonces) Y, cómo no, “Hazañas Bélicas”, esos tebeos apaisados cuyas hojas había que abrir con un cuchillo (recuerdo cuando ya me fue permitido usar un cuchillo, con lo que los bordes quedaban decentes, y no con el mango de una cuchara, como hasta entonces, con lo que quedaban asquerositos) Pero, ¡ah!, el engorro que constituía abrirlos quedaba largamente compensado con las hazañas de la Wehrmacht a cargo de Boixcar, o las de los marines contra los pérfidos japos en el Pacífico, combatiendo isla por isla: Guadalcanal, Iwo Jima. Tarawa... ¡Joder, qué tiempos!

Había más: las aventuras del Sargento Gorila y el Teniente Johnny Comando en la Guerra de Corea, o un tebeo que jamás he oído citar después, pero que a mí (y a mi primo Benito) nos encantaba: el “Bravo”, que era como más de mayores que los de Bruguera, con aventuras “serias”: Galax el Cosmonauta, Mike Palmer, Detective, La Patrulla de la Selva, que era, ni más ni menos que las andanzas bienhechoras de una unidad de mercenarios por África (o esa es la impresión que conservo) y, ¡Tachánnnn! Mucho ojito: EL TENIENTE BLUEBERRY. Ahí, en el Bravo, fue la primera vez que entré en contacto con el genio entre los genios: GIR/MOEBIUS.

Luego vendría el Strong, que era más o menos la versión española del Spirou francés.

Durante todo este período, suponía una frustración cuando en verano, en el pueblo, mi abuelo se pusiera en plan espléndido y me apareciera con Roberto Alcázar y Pedrín (fomentando la paidofilia inocentemente) o El Guerrero del Antifaz. Que seguían (y siguen) pareciéndome el colmo de la cutrez.

De hecho, creo que la numantina aunque desesperada resistencia del TBO, Roberto Alcázar y El Guerrero del A. a desaparecer de una vez por todas, no era sino un reflejo del cambio de época que vivía el solar patrio por aquel entonces.

Luego vinieron (Tendría yo 10 años) Flash Gordon reencontrado (siempre el de Dan Barry) y El Hombre Enmascarado (el nuevo, el que desarrollaba sus películas en Africa, y no en Borneo o sus cercanías; aunque los Bandar, los temibles pigmeos envenenadores que le rendían culto, se adaptaron perfectamente al cambio y los dibujos eran mucho mejores)

Pero lo que recuerdo como un hito fue la primera vez que cayó en mis manos un tebeo de Superman. Siempre hablábamos de Supermán, pero nunca habíamos visto uno. En realidad, aunque cueste creerlo, ni mis colegas ni yo teníamos muy claro qué aspecto tenía. Estaba publicado por Editorial Novaro, mexicana, así que todos hablaban de una forma la mar de rara: le llamaban carros a los coches, sacos a las chaquetas y cobija a lo que, con toda claridad, era una manta. Eso, la verdad, los hacía poco atractivos y, aunque uno se esforzase, decepcionaba. Una cosa era oir ese extraño lenguaje en la tele y otra muy distinta, hacer el esfuerzo de leerlo.

Sobre todo, porque por esa misma época hizo su irrupción cual elefante en cacharrería la factoría Marvel, con sus tebeos que de repente ya no se llamaban tebeos, sino comics y, aunque estaban en blanco y negro, sus personajes estaban infinitamente mejor caracterizados y sus argumentos eran mucho, pero mucho más enrevesados, lo que capturaba bastante más nuestra infantil atención. Y, encima, como eran gordos, una vez leídos e intercambiados, se podían usar como espinilleras para jugar al fútbol.

Eso sí: los superhéroes de Marvel se vestían de un modo tan ridículo ( o incluso más) como Supermán y sus colegas.

El tema del atuendo de los superhéroes era su punto flaco a mi entender. Y es que yo siempre he sido partidario de la discreción en el vestir. De ahí que mi preferido fuese el Coronel Furia, que no tenía superpoderes, pero, a cambio, se vestía de un modo razonable (para el canon Marvel) y, además, era militar; cosa que a mí me ponía mucho por entonces. Reconozco que me preocupaba un poco (y a mi amigo el prof. Borodin también, no sé si se acordará) si pertenecía al Ejército Regular de los Estados Unidos o, por el contrario, Escudo (hoy “Shield”) era una de esas empresas privadas de los superhéroes, tipo “Los Vengadores”. He de decir que la aparición de sus andanzas contra los nazis en la Segunda Guerra Mundial, cuando sólo era Sargento, despejaron esos temores de una vez por todas.

Me estaba refiriendo a publicaciones periódicas, por lo que no he mencionado a Tintín, que será un lechuguino la mar de cursi y todo lo que queráis, pero, oye, te hacías una cultura. Y siempre estaba el Capitán Haddock para sentirte identificado con alguien. ¡Ah...! Esos tomos de tapa dura y lomo de tela... Ahora mis tintines valdrían una pasta y ennoblecerían mi biblioteca, de no ser el mayor de seis hermanos y de (por entonces) unos 14 primos, lo que llevó inexorablemente a su destrucción.

A partir de ahí, en torno a los 12 años, ya empecé a pasar de los tebeos y centrarme en los libros a secas. He de decir, que ya había empezado sobre los 8 años con Salgari y Tarzán (éste último, gentileza de Rosi, una semitía muy querida que murió hace años) y me limitaba a los Vampus (versión española de Creepy) Y Dossier Negro, comics cutres de terror bastante malos y repletos de moralina calvinista, pero que procuraba estimulantes sensaciones una vez caía la noche. Sobre todo, si tenías que atravesar un sitio oscuro.

Ahí se acabó. Hasta el año 80 o cosa así, en que se inició la edad dorada del comic en España: TOTEM, 1984/Zona 84, CIMOC, Comix Internacional, Cairo, etc., etc. , sin olvidar el Víbora. Pero esa es ya otra historia, compartida también con el profesor Borodin.

26/11/07

Más sobre Pakistán

El Profesor Piolet me envía desde Flandes lo que sigue con la nota de "a ver cómo prologas esto". Pues no hace falta, ya que el prof. Piolet es sobradamente conocido entre los clientes y, al fin y al cabo, es la continuación de lo del finde.
Eso sí: ¿por qué hablamos de Pakistán? Pues porque es uno de los sitios donde se juega el gran juego y ya veremos qué pasa con sus bonitos juguetes nucleares, cosa que, a la larga, puede acabar interesándonos bastante más que las chorradas en las que gastan sus energías los plumillas patrios.
Piolet:
Las cosas en Pakistán van muy de prisa y, dejando un poco de lado el tirón de orejas a los ineptos entre los plumillas -que no todos lo son- intentaré completar el comentario sobre la actualidad de este país como yo la veo.
Nawaz Sharif vuelve hoy del exilio a su feudo pundhabí­ de Lahore. Tiene asegurada una recepción tan multitudinaria y, tal vez tan estruendosa , como lo fue la de B.Bhutto. Está por ver si echa a patadas a BB que intentaba madrugarle en su propia casa (con el pretexto de que Lahore está mas cerca de la capital Islamabad que su propio feudo (el sindhi- Karachi), o se pone de acuerdo con ella para rematar a Musharraf mientras la cosa está caliente.
Dudo que lleguen a una entente, pero polí­ticos resabiados como estos dos no sólo saben hacer, sino aparentar hacer ; de lo que no dudo es que se estarán acuchillando por la espalda o de frente- desde el primer día.

En cualquier caso, Bhutto no tendrá otro remedio que recular a Karachi y currarse la sustitución del general sin la ventaja que suponía su presencia pactada como única lí­der opositora sobre el terreno. Musharraf aceptó el trato diseñado en Washington por los imagemakers de la democracia global, pensando que serí­a mas fácil doblegar un partido en concreto que luchar contra la hidra de varios movimientos descontrolados.
Puede parecer una paradoja (Chavez confía en todo lo contrario, salvando las distancias), pero, tras echar el hueso y ganar tiempo, no sería difícil desacreditarla dentro del paí­s sacando todos los trapos sucios de su paso por el Gobierno y enfrentándola de nuevo con sus enemigos de siempre. La memoria de su reinado es aun reciente y como muestra, una cáustica definición de la dama, acuñada recientemente por una descreída periodista pakistaní­ : Kleptocrat in a Hermes headscarf. Su look, con pañuelo y gafas de diseñadores famosos y carí­simos- puede embelesar a occidentales y situarla todos los años entre las diez mujeres mas fashion del mundo ; pero en Pakistán no engaña a nadie : solo la quieren los suyos, es decir los que esperan su oportunidad para poner el cazo. No hay mas. Los que ven por la tele masas enardecidas de partizans y enseguida hablan de revolucion de colorines democratizadora -esta podría ser la del Coriandro (bendito)- deberían recordar que en Pakistán (en toda la región) las lealtades obedecen a consignas étnicas y confesionales, no ideológicas; pero siempre de pago.

Mientras tanto, Musharraf va marcando el calendario : las elecciones legislativas están fijadas -y confirmadas por el Supremo- para el 8 de enero . El propio general también está legitimado como Presidente a falta de que se quite el uniforme « no problema », dice, en cuanto las circunstancias y la seguridad del paí­s me lo permitan. Al igual que la revocación del estado de excepción.
Está claro, que ese momento oportuno llegará en cuanto BB y Sharif empiecen a tirarse los trastos a la cabeza y la oposición se convierta en una jaula de grillos. Nos puede parecer que queda poco tiempo para tal desarrollo, pero, repito, las cosas van muy, muy deprisa y el « ahora o nunca» los pretendientes lo tienen bien claro.
En cambio, Musharraf cuenta con profundidad táctica para reagruparse : no es difícil forzar el conflicto armado en la zona tribal, que sumado a la ola incesante de atentados permitirí­a mantener las libertades civiles congeladas e incluso, si las cosa no están claras, aplazar de nuevo las elecciones. Su consigna en este momento es la de ganar tiempo y permitiendo la vuelta de Sharif puede conseguirlo.

Solo unas palabras sobre un nuevo personaje que se asoma al escenario : el general Ashfaq Pervez Kiyani, nombrado por Musharraf para sustituirlo (en el momento oportuno, como ya dijimos). Como suele suceder con jefes militares accidentales, poco se sabe de este nuevo actor, salvo que es un brillante profesional de la milicia, apolítico, incondicional de su patrón y tantas cosas mas que se decían en su dí­a de Pinochet y de otros generales en África y Asia que llegaron al poder a la chita callando. Solo un par de datos de su biografí­a : su formación militar la completó en academias de EE UU y no en UK, como Musharraf ; fue ayudante militar adjunto de Benazir Bhutto (sic) durante su primer paso por el Gobierno y, finalmente, su último empleo fue el de jefe del servicio de inteligencia del paí­s -el ya célebre ISI- medio año que le habrá permitido conocer de primera mano la trastienda mas oculta del régimen. Por lo demás, es pundhabí­, como debe ser y Presidente de la PGA (Asociación de Golf de Pakistán). Por sus hechos lo conoceremos.

24/11/07

La boñiga autorreferencial

Para ilustrar este postio, propongo estos dos mapas:

¿Qué pasa en Afganistán/Pakistán? Una de las cosas que pasan -no la única desde luego- es que nosotros hemos decidido ver las cosas así:



Pero resulta que los pashtunes las ven así.




Piolet y vuestro humilde narrador hablamos con mucha frecuencia sobre la manipulación informativa. Tratándose de los medios de comunicación, es, lo sé, una expresión redundante, como hablar de bolas redondas.

Lo que ocurre es que hay distintas categorías: en lo que a “Nacional” se refiere, la manipulación es lógica y clara, respondiendo a los intereses político-corporativos a que obedezca el medio en cuestión y, quien más quien menos, sabe de qué va la cosa y qué gilipolleces prefiere creer para orientar sus odios particulares.

Pero en “Internacional”, como, por una parte, España no tiene una política exterior con objetivos tan claramente definidos como para exigir manipulación y, por otra, nuestros medios son de una estulticia tan patética que los intentos de “crear opinión” deben leerse en clave localista, hay que llegar a la conclusión de que el sesgo que se da a la información internacional está más relacionado con la ignorancia de la mayor parte de los periodistas y los así llamados “analistas” y a su carencia de conocimientos previos, históricos y técnicos, que con una intención consciente de conducir a la opinión pública en un sentido u otro (salvo los que cobran, claro, pero estos suelen ser columnistas). Lo malo es que luego, se toman como fuente unos a otros, dando vueltas a la pseudoinformación hasta formar, cual escarabajos peloteros una compacta boñiga autorreferencial.

Todo ello, por supuesto dentro de un marco de seguidismo de la versión oficial de la Historia suministrada por las agencias (y no me refiero sólo a las de noticias) Así: los Balcanes, las revoluciones de colorines, tan espontáneas, en el espacio ex-soviético o las aberraciones que se dicen sobre Palestina y Oriente próximo en general. Por no hablar del tratamiento informativo de Rusia tras la retirada de aquel simpático borrachín que disolvía parlamentos a cañonazos ante la sonrisa comprensiva del Mundo Libre.

A continuación, un emilio de Piolet a un ex-responsable de crear opinión. Creo que lo cuenta mejor que yo.

“Hola, K***

El otro día te comentaba que los rifi-rafes entre los maronitas por elegir un presidente antisirio pillaron aquí a mas de uno desprevenido: efectivamente , en casos complicados y que no cuentan con terreno sembrado, se cultiva una información que no se corresponde con la realidad. Muchas veces se explica por la chapuza de informadores con poca preparación de fondo que se lanzan a acuñar un molde guiados por lo que intuyen como "encargo social" (decían los soviéticos; en realidad, encargo político); el resto les sigue la corriente y, así, la bola va creciendo hasta anunciarse como verdad fetén. Ya de poco sirven advertencias de conocedores de la materia: se les toma por pedantes, "desmitificadores" oportunistas o pseudoexpertos, que aparecen como hongos en cada crisis novedosa. Después vienen las sorpresas y las rectificaciones apresuradas. Otra chapuza.

Ahora vemos como el general/presidente Musharraf es desposeído de su aureola de aliado esforzado y se le describe como dictador sin escrúpulos que baila en todas las cuerdas flojas posibles para mantenerse en el poder. Ya venía anunciado porque tiempo hubo y la tensión informativa sobre la zona permitió ir matizando poco a poco; aunque daba mucha pena: era tan majo..., pero en fin, que se le va a hacer: aprendimos que hasta los ositos de peluche pueden ser tóxicos.

Ahora se nos viene encima otra sirena, La Bhutto, que también hay que echarle de comer aparte. Como tótem feminista tiene asegurado el babeo de parte de los medios, pero tampoco es nueva en el escenario y muchos le tienen tomada la medida; de entrada puede que reciba un tratamiento mas cauto que el que en su día (durante la campaña de Afghanistan) se le dispensó a Musharraf.

En realidad el clan Bhutto es la cabeza política del establishment sindhi, tan desalmado y corrupto en el poder como cualquier otro de la región. Como ejemplo, el otro grupo de poder que junto a los sindhi pastelea la economía de Paquistan - los pundhabíes, cuya cabeza visible es el otro ex premier Navaz Sharif, actualmente el plan B de los americanos para sustituir al general caído en desgracia. En su haber, dos derrocamientos -en realidad dos y medio - por los militares y victoria electoral (léase transición democrática en el poder, casi insólita en Paquistan) sobre B.Bhutto; ésta, a su vez, cuenta con dos golpes de estado, y padre ahorcado por los militares.

Lo que llama la atención, es que cada vez que Sharif o la Bhutto caían, se les acusaba de los mismos pecados: corrupción galopante, prevaricación y abuso de poder en favor de sus clanes correspondientes. Naturalmente siempre auténticos y verificables.

Así, tenemos dos clanes, a cual mas guapo, que tienen abducida la vida política de Paquistan desde hace tres (¡y más!) décadas, con el permiso de los militares, claro está. A propósito, la cúpula militar es predominantemente pundhabí, pero... pasada por Sandhurst. Algo deben de darles allí, pero, en fin, solo es un matiz a considerar, por lo que se ve.

Todo esto, que tu ya sabes, te lo despliego en apoyo de mi tesis sobre los desaguisados informativos que a la postre crean confusión en la grey y que generan montones de papel basura tanto en la ida, como a la vuelta. ¿No sería saludable castigar los vuelos rasantes en la profesión? Pregunto.

Próximo capítulo de mis apuntes de jubilado: Mikhail Saakashvili, Presidente demócrata de todos los georgianos.”