11/10/07

Quemando fotos en la calle, porque no tienen otro sitio, los pobres míos

Ayer tarde-noche, tuvimos una amena discusión en la Barra Física Interina (ya cada vez menos interina ante la falta de alternativas) sobre temas de actualidad. Había un habitual, convencido desde pequeñito de las virtudes de la República en sí misma considerada que se declaraba dispuesto a quemar fotos del Rey Nuestro Señor el viernes en la Castellana y otro, no menos habitual, que abominaba de Su Majestad, siendo muy partidario de la abdicación, tras la cual esta Monarquía tendría los días contados, pero que era partidario de pasar por las armas sin formación de causa a todo punki que incinere retratos reales, sobre todo, si es catalán. Como lo que sigue lo escribí en servilletas una vez que me quedé solo, mientras me tomaba la penúltima cervecita mientras el camarero, amablemente, me ponía a Sepultura, pensaba retocarlo esta mañana, pero, no. Lo dejo tal cual:

Yo, como soy titular de una mente simple, me siento ridículamente español; no obstante ser considerado por algunos (vaya Vd. a saber por qué) un "radical de izquierdas" o un "facha" por otros -depende de las circunstancias, vulgo ingesta alcohólica-, pues como que me se siguen poniendo los pelos como escarpias cada vez que escucho "Suspiros de España" cuando estoy en Nueva York. Lo cual, todo hay que decirlo, es por completo infrecuente.

Aunque sea todo eso que vds. (o algunos de vds.) saben -y, si no, lo sospechan-, sigo siendo consciente de que [y aquí el "de que" está correctamente empleado, al contrario de lo que padezco cotidianamente en la prensa: "¿de qué soy consciente?", tiene sentido; "¿qué soy consciente?", carece de él: soy consciente DE algo y ése es el antiguamente - in illo tempore: cuando los bachilleres no hacían faltas de ortografía- llamado "complemento indirecto"] Decía que soy consciente de que los Estados (o los inmarcesibles anhelos de Estado) han llegado al punto de no ser más que meros señuelos o excusas, según el momento, para enmascarar las cosas realmente importantes. Se están quedando en tan poca cosa (salvo los inexistentes) que, cada vez más, se van viendo sustituídos (otrora "substituídos", cosa filológicamente harto adecuada) en el imaginario popular por los equipos de fútbol o los delirios identitarios que ayudan bastante a disminuir el tamaño de los Estados que, por su entidad, aún pueden suponer un obstáculo (pronto la Academia aceptará "ostáculo") para las empresas privadas propiedad de los pocos ricos que gobiernan el mundo y, por ende, no sólo a los así llamados subsaharianos, sino también a nosotros, abertzales y segadors incluidos; haceros a la idea, por favor, que todos somos pobres. (aunque no tanto como otros, eso sí)

Recuerdo un momento concreto, allá por 1990, cuando los gobiernos europeos decidieron renunciar a controlar las transacciones internacionales de pasta entre ricos. Era en pleno inicio de la época de las fusiones, aquí en el solar patrio, tras algún intento fallido aunque pionero. Yo estaba comiendo en casa de uno de los pioneros -también- en efectuar el hoy día asumido tránsito desde el trotskismo que nos habían tratado de vender a los un poco -pero poco- más jóvenes (la Revolución iba a ser mañana) hacia la dirigencia de las instituciones capitalistas (el hombre ya estaba en un par de consejos de administración, y no es un recurso literario) y ambos coincidíamos en que esa noticia que los dos habíamos leído esa misma mañana en El País, como algo que estaba de puta madre, era, ni más ni menos, que el triunfo de las empresas (digo "empresas" porque el término "multinacionales" queda como de marxista antiguo) sobre los Estados (y observarán mis amables lectores que respeto las normas -actuales- de la RAE y aún pongo Estado con "E" mayúscula) .

Desde entonces acá, se ha visto cómo se pone en el poder -democráticamente, por supuesto- a quienes estén mejor dispuestos a regalar la cosa pública a los empresarios que financian al partido o -en sitios donde la cosa anda más repartida (hay más ricos y ya no se molestan mucho en poner intermediarios en el Gobierno), como Estados Unidos- a su candidatura personal.

Es decir:

a) Que me parece estupendo que los niñatos de las juventudes de ERC o similares (vbgr.) la monten quemando fotos de Juan Carlos en lugar de montarla por su hipotético derecho a una vivienda a precio razonable (antes de ir al fútbol)

b) Que me parece estupendo que atiendan a los jueces que quieren ser estrella en lugar de la Estrella y a los ex-rojos ex-chotas de la brigada político-social que los jalean, haciéndoles sentir que con su viril (o femenil) actitud hacen tambalearse a la pérfida España y a la Monarquía que simboliza toda una serie de cosas horribles (como que Aznar nunca, se ponga como se ponga, pueda ser Presidente de la República Española, cosa que haría entrar en éxtasis a umás de uno) Pero bueno, eso, en la mayoría de los casos se pasa con la edad.

c) Que, en resumen, me parece estupendo que los peores problemas que nos aquejan a los españoles (me refiero a la localización geográfica para no herir susceptibilidades) sean:

- Que la propia España en sí misma considerada se rompe (habida cuenta de que ya no existe más que como referente sentimental para gilipollas como yo y algún otro) por la acción de cuatro gualdrapas (aunque resulte que ya no es más que una propiedad privada)

- Que los maricones se casan.

-Que se hace una Ley para decidir que el Generalísimo era malo.

-Que el malvado ZP quiere implantar de nuevo la Formación del Espíritu Nacional (eso sí, de centro-derecha moderado, pero a elección de cada cual, curas incluidos) en los colegios, para hacer la competencia a la Religión propiamente dicha.

Y, en fin, cosas así: ya saben mis pacientes lectores. Cuando para un anormal como vuestro humilde narrador el tema consiste en que, en 1987 una casa valía 3,5 kilos; en 1997, la misma casa valía 13 kilos y, en 2007, la misma casa (sin reformar) vale 33 kilos. De pesetas: soy un antiguo.

Ese es un ejemplo de por qué -a mi entender- todo el mundo vocifera por gilipolleces que no interesan los más mínimo ni a mí ni a Vd., atento lector/a. (concesión a la corrección política, cosa inventada para evitar que el lenguaje escrito o hablado pueda enardecernos lo más mínimo al vulgo lacayo, que eso es muy peligroso)

Nota Bene:

- ¿Alguien se habría enterado de que alguien en Catalunya había incinerado una foto del Rey Nuestro Señor sin la ayuda de la COPE, El Mundo Y los portavoces del PP?

- ¿Se habría puesto de moda torrefactar iconos de Juan Carlos y el resto de la Real Familia de no haber sido por la pintoresca represión ejercida por determinados aspirantes a vedette jurídico-mediática? (lo que lleva a la vedette por excelencia a volver por sus fueros) (en esta ocasión, de modo idóneo, aunque presumo que la instrucción habrá sido como siempre de mala)

Son ejemplos. Todo esto en vez de cuestionar el sistema fundamentalmente corrupto en que nos desenvolvemos que es el que sirve y se mantiene para financiar a los partidos mediante la especulación urbanística. Pero, claro, para adormecer los instintos justicieros de las juventudes, los especuladores inventaron hace ya mucho los nacionalismos (y los partidos, of course) cosa la mar de hábil, todo hay que decirlo.

---------------

Bueno. Basta. Sólo decir que soy un clásico que delira por escrito a deshora en la barra de un bar (en auténticas servilletas), como César González Ruano aunque sea de verbo menos florido. Fíjate: César González Ruano al que - vaya Vd. a saber por qué- citan últimamente todos los columnistas pedorros de toda la prensa de cualquier condición

(Y es que, desde que el último Don Jesús pasó a mejor vida y marchó al seno de Abraham, las cosas andan confusas y los cuchillos han salido de sus vainas hasta en el seno de la familia, como puede verse hasta en algo de interés tan general -Álvarez Cascos dixit, con gran éxito- como es el fútbol y en la aparición de un 20 minutos de pago)

Eso sí: D. César G. R fue autor responsable, entre otras cosas, de una novela cojonuda que se llama "Circe" y que trata de un espía español algo rarito (o sea, un tipo atormentado y tal) que se queda colgado de una puta marroquí en la época del Protectorado. Novela publicada por el eximio Sr. Bergua, Editor de grandes méritos e insigne polígrafo, como se decía antes, quien llevó su osadía a publicar en un solo volumen el Libro de los Muertos egipcio y el Bardo Thodol tibetano; de cuyo volumen lo más interesante, la verdad, resulta ser el prólogo de unas 100 páginas intitulado: "cómo y por qué traduje el Bardo Thodol", donde desgrana la relación entre André Gide como profesor en París (cuando París era París, mucho ojito), una genuina princesa tibetana, diosa viviente, y la incipiente farmacopea anticonceptiva de principios del siglo XX.

También da alguna receta de "cocktail" bastante precisa, capaz de tumbar a un lama.

Bueno, y me retiro que ya es tarde. Vtro. Affmo.

30/9/07

Africa en 1866



Bueno, pues como a juzgar por las estadísticas, parece que con mis mapas raros me estoy convirtiendo en un recurso de cartográfía histórica, lo que me envanece sobremanera, aquí va otro mapa.
Esta vez, Africa en 1866. Pertenece al mismo atlas prusiano que el mapa anterior. Esta es África en plena época de las exploraciones, pero antes de la ocupación efectiva por las potencias europeas. De hecho, el mapa refleja el estado de cosas justo antes de que dichas potencias se lanzaran sobre el continente para repartírselo. Aunque en estos postios lo jugoso son los comentarios, haré algunas consideraciones a ver si hay charla.

Como vemos, el Magreb sigue incluido en el Imperio otomano (marcado en azul), que llega hasta Túnez y Libia. Los franceses hicieron su entrada en Argelia en 1830, por lo que, aunque en el mapa no se señala como posesión de la República, sí que se la deja fuera del área de soberanía turca. Marruecos siempre había sido un imperio independiente, desde los almohades; pero salvo lo que hoy día considera Marruecos la legalidad internacional, No hay muchos detalles (recordemos que el Imperio marroquí conquistó Timbuctú en el s. XV. mediante un ejército mayoritariamente formado de renegados castellanos al mando de Yudar Pachá, alias de su jefe que debía ser de Burgos o cosa así, ahora no lo voy a mirar)

Libia permanecería bajo soberanía otomana hasta principios del s.XX, en que Italia la invadió para incorporarla a su naciente imperio colonial (en esa campaña en la que el sultán de Estambul llamó a la Yihad, hizo sus primeras armas un joven oficial turco que acabaría siendo conocido como Mustafá Kemal).

Egipto estaba sometido al régimen de los mamelucos, en el que el Jedive reconocía nominalmente la soberanía de la Sublime Puerta; pero en la práctica cada vez era más independiente, llevando por su cuenta la expansión territorial hacia el Sur que, como se ve, a estas alturas llegaba hasta el sur de Sudán. Llegaría más abajo, hasta Ecuatoria, la actual Uganda, de donde Stanley tuvo que ir a sacar al gobernador, Emin Pachá y sus hombres. Emín Pachá, por cierto, era alemán y judío, y era más aficionado a las ciencias naturales que a las conquistas. Stanley se queja amargamente en su libro de lo que supuso acarrear a través de la selva su ingente colección de bichitos y plantas. La misma época en que Gordon se hacía sitiar en Jartum para provocar la intervención británica.

En 1882, como el Jedive se había gastado todo el tesoro público y los préstamos que no podía devolver en tender ferrocarriles y cosas así, (bueno, y en vivir bien, obviamente), El Imperio Británico se vio obligado -muy a su pesar, claro- a mandar al General Woolseley para proteger los derechos de los acreedores y apoderarse de Egipto, como garantía de pago, manteniendo desde entonces un régimen de protectorado, aunque respetando formalmente los derechos de la Sublime Puerta. Un lío.

Por cierto, como se ve en la ampliación, todavía está sin hacer el canal de Suez, pero ya estaban en ello: de ahí el recuadro ampliado de la esquina inf. iderecha.

El África negra empezaba a ser conocida por que esta es la época dorada de las exploraciones cuyos relatos hacían las delicias de vuestro humilde narrador cuando era tierno infante: "El Doctor Livingstone, supongo" Stanley, Mungo Park, Gordon, Richard Burton, etc., sin olvidar a nuestro Manuel Iradier y Mendieta, de la Asociación Eúskara "La Exploradora", y amigo de Stanley, con el que quedaba en el Ateneo de Madrid y que exploró los territorios de Guinea (donde, por cierto, aparece en el mapa Fernando Po a nombre de su Majestad Católica) Es de señalar que nos dejó unas notas filológicas y un vocabluario comparado destacando la semejanza de las lenguas de los fang y los bubis con el Euskera.

Ya habían desaparecido los grandes imperios africanos, Mali, Songhay, Zimbawe, etc. Que, en la edad media tenían un nivel de desarrollo casi equiparable al europeo. En esta época, África estaba devastada por la trata de esclavos, que, aunque en la costa atlántica ya era ilegal y perseguida por los británicos, seguía teniendo demanda en el Imperio de Brasil y las posesiones españolas de ultramar. De hecho, la guerra de secesión norteamericana acababa de terminar, y sólo entonces comenzó a desaparecer la demanda de esclavos allá.

Mientras tanto, de las costas del Índico y Mar Rojo, seguía fluyendo una marea de esclavos hacia los países árabes y de más allá. Esa trata ha subsistido casi hasta nuestros días, aunque nuestro complejo de culpa tan europeo nos lleve a olvidarla y echarnos la culpa nosotros solos de los desastres del continente. Por esa parte, el único país que se mantuvo a salvo era el reino de Ruanda, que ocupaba más o menos toda la zona donde hoy día hay tutsis y que mantuvo celosamente su independencia hasta la llegada de los alemanes, que lo sometieron a un protectorado bastante light, lo justo para que dejaran pasar las mercancías del Congo hasta el África Oriental Alemana (hoy Tanzania) Después de la primera guerra mundial, los Belgas se apoderaron de Ruanda, asumieron la administración directa, desmembraron el país, y lo dejaron en buena medida durante años enmanos de los Padres Blancos.

Etiopía aparece en su sitio (sin acceso al mar), único estado negro reconocido como soberano por los colonizadores. Vaya usted a saber por qué. Tal vez porque eran cristianos desde antes que los ingleses. En todo caso, un pequeño incidente con unos misioneros británicos obligó -mecachis- a enviar para allá a parte del Ejército de la India en 1877 (creo) en una campaña que acabó con el General Napier entrando en Addis Abebba a lomos de un elefante, por la cosa de impactar a la multitud.

La zona del golfo de Guinea es bastante conocida, como se ve por lo detallado del mapa, precisamente porque durante siglos había sido la zona clave para el tráfico de esclavos hacia América. El conocimiento se extiende desde la costa por el cauce de los ríos, pero, no obstante, vemos un vacío tremendo en el África central, donde pone "HOCH"

En esta época de exploraciones, el rey de los belgas acabó convirtiéndose en el mayor terrateniente del mundo, al apoderarse de lo que se llamó el Congo Belga a título de finca particular, con la colaboración de Henry Morton Stanley (Bula matari) y un nutrido ejército de caballeros de fortuna.

Por otra parte, desde el sur, desde la colonia de El Cabo, se iba consumando la ocupación del territorio: a medida que los ingleses se apoderaban de la zona, los boers emigraban con sus carros hacia el norte, fundando el Estado libre de Orange y Transvaal. En este momento, empezaban a chocar con la última nación africana que mantenía un estado potente: los zulús. Los choques desde 1872, darían lugar a la guerra de 1879, en la que, tras la derrota inicial en Isandwana del ejército británico a manos del ejército zulú, el reino zulú quedó borrado del mapa y el camino de la expansión territorial británica hacia el norte, abierto. Rhodes.

Como las potencias europeas (Turquía incluida, por supuesto) comenzaban a tener serios roces entre ellas, en el año 1885, el canciller Bismarck convocó una conferencia en Berlín para limar asperezas y establecer un sistema que permitiera la ocpuación de África sin peleas innecesarias entre los depredadores. El Acta general de la conferencia de Berlín es un documento que todos citan al hablar del reparto de África en los periódicos y muy pocos han leido en realidad, como pasa con casi todo. Así que aquí la tengo, y como es muy larga, pongo un enlace al almacén de la barra virtual para que quien esté interesado la vea.



EN EL NOMBRE DE DIOS TODOPODEROSO

Su Majestad el rey de Italia, S.M. el emperador de Alemania rey de Prusia, S.M. el emperador de Austria rey de Bohemia, etc., y rey apostólico de Hungría, S.M. el rey de los belgas, S.M. el rey de Dinamarca, S.M. el rey de España, el presidente de los Estados Unidos de América, el presidente de la República francesa, S.M. la reina del Reino-Unido de la Gran Bretaña y de Irlanda, emperatriz de las Indias, S.M. el rey de los Países-Bajos, gran duque de Luxemburgo, etc., Su Majestad el rey de Portugal y de los Algarbes, etcétera, S.M. el emperador de todas las Rusias, Su Majestad el rey de Suecia y Noruega, etc., y Su Majestad el emperador de los otomanos;

18/9/07

Mapa de Europa en 1866






Bueno, pues otra de mapas. En esta ocasión, es un mapa político de Europa sacado de un viejo atlas prusiano que, como detalle enternecedor, está anotado a lápiz por su propietario infantil que debe estar criando malvas desde hace siglo y pico. Como ocurre constantemente con los mapas políticos, enternece el cuidado con que está trazado como si fuera a durar siempre y, en este caso, precisamente refleja una situación de provisionalidad absoluta. Tardó unos pocos meses en cambiar.

La datación viene de que Prusia ya se ha anexionado Holstein, pero todavía no se ha producido ni la guerra austro-prusiana, ni, mucho menos, la franco prusiana.

Como puede verse, Ya está incluida en el mapa de Prusia la parte sur de Dinamarca, pero Austria todavía se llama Imperio del este, y no Imperio Austro-Húngaro. Alsacia y Lorena están bien metiditas en Francia, Polonia no existe como estado independiente, ni Noruega se ha independizado de Suecia, aunque sí está trazada la frontera. Finlandia, por supuesto, sigue perteneciendo al Imperio Ruso. Y la Turquía europea, ya se ve el tamaño que tiene. Ni rastro de ningún país balcánico, salvo lo que parece ser un atisbo de Montenegro, al sur de la costa Dálmata, Croacia, integrada en el Imperio en su condición de Feudo Patrimonial de los Habsburgo., si no recuerdo mal.

Interesante también ver el mordisco que aún le pegaba Austria a la parte de ariba de la bota italiana, el Tirol del Sur, etc. (que se ventilaría en la Primera Guerra Mundial)

Y también interesante, ver hasta dónde llega la frontera del Imperio ruso por la parte del Cáucaso.

10/9/07

Entre la ternura y el espanto.

... tampoco yo sé por qué sensación decantarme. El Profesor Borodin me pasó este testimonio con autorización de reproducirlo aquí:


"Te remito esta ¿enternecedora? ¿espeluznante? pintada que ha aparecido a la puerta de mi casa. ¡Ay, cuanto se echa de menos al inclito Luis Carandell !
.F"